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BALONMANO

El Toulouse destapa las carencias del CAI

El conjunto francés ganó el Trofeo Ciudad de Zaragoza (21-24), sorprendiendo a los locales en el inicio del partido y sin soltar luego el mando.

Un momento del partido
El Toulouse destapa las carencias del CAI
JUAN CARLOS ARCOS

A una semana del inicio de la Liga Asobal, el CAI Aragón se asemeja a un edificio en construcción. Andamios, hormigoneras, un aparejador competente (Larsson), currantes más o menos cualificados... Desde luego, no está listo para ser entregado a los inquilinos. Se aprecian carencias en el alojamiento del buen balonmano: defensa desequilibrada que todavía no se atreve con el cinco-uno, ataque previsible, pobre lanzamiento exterior, escaso juego con el pivote... Se observa movimiento en la obra, actividad; pero, desde luego, resta bastante más que una mano de pintura. Y solo quedan siete días para el estreno liguero ante el Pilotes Posada.

En su afán de renovación, en su objetivo de erradicar la desidia en la pista que atacaba la estabilidad del anterior edificio, esa preciosa casita que pasó de los arrabales de la División de Honor B al barrio noble de la final de la Copa EHF, el nuevo proyecto del CAI Aragón ha prescindido de algunos materiales que probablemente ahora irían de perlas. A este equipo le falta, además de tiempo de maduración, un lanzador que decida por sí mismo, que elabore y finalice. Me estoy refiriendo a Zaky, por ejemplo. Ayer, la pobreza de recursos ofensivos fue tal que incluso se añoraron los ataques con un par de cruces que pintaba Kosovac. Desde luego, hasta el momento, Mariano Ortega no ha propuesto algo mejor.

El ordenado Toulouse desnudó al CAI Aragón. Equipo de nivel medio-alto en Asobal. Un Granollers, por ejemplo. Defendió con todo, dificultando la ofensiva de un conjunto local al que solo alumbró el candil de Larsson. Gran central el sueco, con capacidad para lanzar y, sobre todo, para ordenar. Sus ideas y la incuestionable capacidad de trabajo de Mariano Ortega y los jugadores representan en estos momentos los principales soportes de la esperanza naranja.

Sorprendió el Toulouse en el arranque. Sólido atrás y rápido en la creación, se fugó pronto en el marcador. Ortega intentó parar la sangría con un tiempo (1-5, minuto 8). Los galos ya no soltarían el mando. El CAI Aragón buscó la reacción con un Larsson que dejó destellos de enorme calidad. Solo fueron fogonazos. El balonmano todavía no fluye a corriente contínua en el equipo naranja.

No comparecieron por lesión Malumbres y Ruiz Casanova. Stankovic continúa sin plasmar el ingente talento que cobija. Según el test de ayer, Maqueda puede disfrutar de minutos. Los pivotes, la zona más rica de este conjunto, tan solo facturaron un tanto. En el otro lateral, en el izquierdo, falta gol. Koch-Hansen y Grebenar son jugadores de equipo, no lanzadores específicos. Stojanovic, el fichaje sujeto al expreso deseo de Ortega, evidenció el estado actual del CAI Aragón. Llegó para defender de avanzado y transformar penaltis. Ayer, ni una ni otra cosa. Lo poquito destacable lo dejó la conexión Sorli-Cartón y ese jugadorazo apellidado Larsson. Él encarna la esperanza en el curso que nace.


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