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CAI ZARAGOZA

El rearme del fortín

El CAI Zaragoza quiere recuperar su fuerza en el Príncipe Felipe para dar un nuevo paso hacia la permanencia.

Barlow vuela hacia el aro en la última victoria del CAI en casa.
El rearme del fortín
A. NAVARRO

Aunque jugar en casa y ganar no llegan a ser sinónimos en el diccionario del CAI Zaragoza, los rectos renglones de la estadística dicen que el equipo aragonés rinde más -y mejor- al abrigo de la afición del Príncipe Felipe. Los pupilos de José Luis Abós, que sobre el parqué del pabellón zaragozano han conseguido cuatro de las seis victorias que reposan en su casillero, intentarán reconstruir contra el Lagun Aro GBC el fortín en el que hace dos semanas se coló el Bizkaia Bilbao Basket. Hasta ese partido, solo Caja Laboral y Unicaja habían sacado un resultado positivo de su visita a la capital aragonesa.

Tras la justa -pero importantísima- victoria lograda en Alicante, el CAI Zaragoza recibe al equipo donostiarra con el objetivo de recuperar sus buenas sensaciones ante una afición que todavía no ha olvidado el bochorno de Manresa. Y, sobre todo, con el de seguir aumentando el colchón de dos victorias que ahora mismo amortigua cualquier posible tropiezo del equipo zaragozano. El pasado domingo ya se dio un gran paso ganando en la cancha de un rival directo por la permanencia, pero cualquier distancia es poca mientras las matemáticas no digan lo contrario.

Solo quedan dos jornadas para que la primera vuelta de la liga anuncie su enésimo "hasta luego", y el cuadro de Abós quiere comenzar con varios golpes de ventaja el segundo asalto de su particular pelea por seguir un año más en la mejor liga europea. Y los aragonés, que han demostrado no ser demasiado amigos de la carretera, son conscientes de que gran parte de esas opciones pasan por mejorar -o al menos, mantener- su saldo positivo en Zaragoza, donde han ganado cuatro encuentros y han perdido tres. Además, una nueva victoria en casa significaría igualar al Lagun Aro, que ahora mismo descansa entre la clase media con solo un triunfo más que el CAI Zaragoza.

Por su parte, el conjunto donostiarra visita la capital del Ebro con la esperanza de no perder la esperanza. Tras un muy buen inicio de campeonato, el Lagun Aro ha perdido gran parte de su impulso y ha visto cómo la escurridiza Copa se alejaba de San Sebastián. De hecho, sus opciones de conseguir una plaza para esta codiciada competición pasan por ganar sus dos partidos -CAI Zaragoza y Regal Barcelona- y esperar algún tropiezo inesperado de los equipos que ahora mismo están mejor colocados. No cuentan con el apoyo de las estadísticas, que dicen que el cuadro vasco ha perdido cinco partidos a domicilio y solo ha ganado en Menorca y Granada.

Sin embargo, el Lagun Aro alimenta la tesis de la sorpresa con cinco nombres. Jimmy Baron, Andy Panko, Albert Miralles, David Doblas y Javier Salgado, el quinteto que atesora los minutos, los puntos y el baloncesto del conjunto vasco.

Para contrarrestar el buen estado de forma de Panko -que el fin de semana pasado hizo un gran partido en el derbi contra el Caja Laboral-, Abós espera que su equipo mantenga la intensidad defensiva y, sobre todo, recupere el descaro ofensivo con el que hizo disfrutar a la afición caísta en los primeros partidos de la temporada. Tras lograr un tanteo ridículo en Manresa -42 puntos- y firmar unos porcentajes de tiro anormalmente bajos en el Centro de Tecnificación de Alicante, los aragoneses deben volver a engrasar sus muñecas, algo oxidadas en las últimas semanas.

Una plantilla tocada

El primer partido del año en el Príncipe Felipe, además de por el culebrón del repentino amor del Caja Laboral por Carlos Cabezas, también llega marcado por el condensado calendario invernal de la ACB, que ha saturado de partidos el mes de enero. Tanto encuentro y tan poco descanso han acabado por pasar factura a la plantilla del CAI, que a lo largo de la semana ha tenido a varios de sus jugadores más importantes de 'vacaciones' en la enfermería.

El solicitado Cabezas, que todavía sigue con molestias en su rodilla derecha, se entrenó ayer con normalidad y parece que no tendrá problemas para abrillantar su batuta y volver a dirigir a la orquesta caísta contra el Lagun Aro. También andan tocados David Barlow, que arrastra dolores en el tendón de Aquiles, Adam Chubb -sufrió un golpe en el partido de Alicante- y Chad Toppert, quien no se ha recuperado al cien por cien de sus dolencias en el hombro, ese que le ha convertido en uno de los 'francotiradores' más temidos de la competición.

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