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REAL MADRID

El partido más grande

HERALDO relata entre hoy y mañana el regreso de Canario a Hampden Park, donde hace 50 años disputó el mejor partido de la historia del fútbol. El brasileño fue fundamental en la victoria del Real Madrid sobre el Eintracht (7-3), la quinta Copa de Europa del club blanco.

El partido más grande
El partido más grande

Hay partidos que son una vida. 90 minutos como pasaporte automático a la eternidad. Darcy Silveira Canario fue uno de los once privilegiados jugadores que levantaron la quinta Copa de Europa para el Real Madrid. Fue un 18 de mayo de 1960, frente al Eintracht de Frankfurt (7-3). Han transcurrido 50 años desde aquel fenomenal ejercicio estético y futbolístico. El brasileño regresa en tan señalada efeméride a Hampden Park, el escenario del que es considerado el mejor encuentro de la historia.

"¡Cómo ha cambiado el estadio! Entonces no estaba cubierto. Ahora es una preciosidad. Los vestuarios no se parecen en nada. En mi época sólo había unas perchas y en lugar de neveras con refrescos, nos conformamos con un botijo", comenta mientras recorre los intestinos del campo. La memoria no le traiciona. El paisaje ha variado drásticamente. La modernidad y las normas de seguridad han alterado el decorado.

De hecho, las diferencias con el fútbol actual afectan a todas las facetas. "Nosotros no viajábamos en vuelos chárter, sino en vuelos regulares, normalmente con KLM. Alfredo Di Stéfano lo pasaba especialmente mal y le sudaban mucho las manos. Solía sentarme a su lado y no parábamos de gastarle bromas: que si salía humo de los motores...", rememora.

Aterrizada en Glasgow con lluvia, la expedición madridista, con Santiago Bernabéu a la cabeza, se alojó en un castillo a las afueras de la ciudad: "Estábamos muy tranquilos. Dormíamos en habitaciones dobles, nada de suites. No tuvimos tiempo de hacer turismo. Sólo entrenar y descansar".

Y llegó el gran día. El ambiente en Hampden Park acompañó. 135.000 espectadores, la mayoría escoceses, formando un mosaico humano sobrecogedor: "Era impresionante. Cuando sales a jugar no piensas en lo que te rodea pero aquel día era imposible no fijarte en la gente. Fue un público magnífico, que se guiaba por el fútbol que veía. Tan contestos quedaron que, al acabar el partido, estuvieron más de media hora ovacionándonos y dimos varias vueltas de honor".

Unos aplausos nada gratuitos tras el espectáculo servido sobre el verde. Al día siguiente, HERALDO tituló la crónica "Una real exhibición". Canario fue un actor fundamental en el recital. Tras adelantarse los alemanes, dio una genial asistencia a Di Stéfano para la igualada momentánea. El 2-1, firmado también por la Saeta, se produjo tras un disparo del ex zaragocista que despejó el guardameta Loy. "Fue un partido sublime. Con todo el respeto, hoy en día no se ve nada igual. Pese a tener figuras como Di Stéfano o Puskas, todos jugábamos en equipo y buscando la portería rival. Alfredo era el primero en correr y en exigir al resto. Si te veía parado, te pegaba dos gritos para que espabilaras", señala.

Las estrellas lucieron. Di Stéfano y Puskas se apuntaron sendos 'hat tricks'. Toda una gesta. Basta con decir que en toda la historia de la Copa de Europa ese hito únicamente se ha dado en cuatro ocasiones, dos en ese partido.

Tras los agasajos en el estadio, imperó la austeridad en las celebraciones: "Regresamos al hotel. Nosotros queríamos celebrarlo en Glasgow pero Santiago Bernabéu no lo permitió. Era muy estricto. Apenas nos sacaron unas botellas de champán y unas galletas. Al regresar a Madrid nos resarcimos. Recorrimos la ciudad en coches descapotables y disfrutamos de nuestra gesta como realmente merecíamos".

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