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REAL ZARAGOZA

El nuevo Ángel

El nuevo Ángel
El nuevo Ángel
CARLOS MONCÍN

Pocas cosas le resultaron extrañas. Lafita conocía todo aquello: los campos de la Ciudad Deportiva, el bar de sus abuelos, los corredores y vestuarios de La Romareda, la gente, las libretas de autógrafos del zaragocismo, el azul del uniforme? La pesadilla concluyó (salvo que un monstruoso giro de los acontecimientos diga lo contrario, de momento Lendoiro recurrió anoche a la LFP dentro de plazo), cuando la pelota le llegó a los pies. Por fin, Lafita pudo respirar de nuevo en el Real Zaragoza tras de un verano histérico y una semana camuflado en la ciudad. Solo eso, su voz, permanece apagada por recomendación de sus abogados, para evitar cualquier impertinencia que afecte a su todavía delicado estatus federativo. Su sonrisa, en cambio, volvió a abrirse desde el instante en que regresó, sobre las 10.00, a la Ciudad Deportiva, el lugar donde creció, aprendió y vivió. Nadie como él conoce esos rincones. Ayer se reencontró con ellos para iniciar un primer día intenso y maratoniano.

 

La mañana la dedicó al examen físico. Completó un test diseñado por Ismael Fernández para medir sus valores y nivel de forma: pruebas de esfuerzo en el gimnasio, control cardiaco, velocidad? En apariencia, su estado físico es el adecuado tras cursar la pretemporada con el Deportivo. Solo le resta engranarse al grupo. Comenzó a hacerlo por la tarde en La Romareda, ya a las órdenes de Marcelino y junto a sus nuevos compañeros. Antes, al mediodía, había comparecido en la inauguración de la nueva tienda Adidas en el centro comercial Aragonia.

 

Arropado desde la tribuna por sus padres, vigilado por Antonio Prieto y Poschner, y cercano sobre el césped a Ewerthon-viejo conocido- ; Lafita liquidó su primera sesión grupal al mismo ritmo que sus compañeros, sin rastro de inactividad, y jugando de segundo punta, indicio que debe tenerse en cuenta para el futuro.

 

Desde la grada, la gente celebró su aparición como quien recibe a uno de sus hijos pródigos, a una parte de sí mismo. Tras un mes de desazón y adversidades, el triunfo (provisional) en la pugna con el Deportivo ha repuntado cierta ilusión. La figura de Lafita, el sentimiento de pertenencia, ha generado ese brote. Su vuelta tras dos años de exilio en La Coruña se toma como la recuperación de un tesoro que nunca se debió perder, como ocurriría con Cani o Zapater, otros ilustres desterrados.

 

A los ojos de esa misma gente, pareció el mismo Lafita que se marchó: larga galopada, perfil espigado, melena imborrable? Sin embargo, aterriza un futbolista radicalmente mejorado y cuya jerarquía dentro del Zaragoza será obviamente superior.

 

Su paso por el Deportivo y la artesanía de Lotina ha fabricado un futbolista de similar superficie (proclive a desplegar sus velas desde la banda y a extenderse por todo el frente de ataque, vertical y con llegada), pero con mayor sustrato en el contenido. Ha crecido hacia todas las vertientes. Ha ganado la pausa que concede la madurez, ha perfeccionado su finalización multiplicando, en consecuencia, su pulsión anotadora (Pichichi del Deportivo en la temporada pasada con 8 goles), es más dinámico y constante...

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