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VOLEIBOL

El más valioso

El CAI Teruel va a tener que construir un búnker gigante para guardar todas sus joyas. La primera pieza que ya ha comenzado a revalorizarse es Ibán Pérez, y la temporada todavía no ha hecho más que asomarse. El jugador barcelonés muda su tímida apariencia por una osadía que agiganta su imagen cuando se eleva, poderoso, ante la red. Así, su figura se baña de un barniz dorado, el mismo tono que recubría el trofeo que recibió en un pabellón que coreaba su nombre a plena potencia. Ibán Pérez fue el sábado el jugador más valioso de la Supercopa, el MVP de una final que el CAI Teruel disputaba por primera vez como actual campeón de la Superliga. El admirable diamante que llegó de Palma sonreía feliz: "Es bonito estrenarte con una nueva camiseta, disputar una final, ganarla y que te premien. Pero esto es un triunfo de todo el equipo y del público. No hay palabras".

Sus 26 puntos en ataque en el duelo contra Unicaja Almería, que sucumbió ante la marea naranja en Los Planos, valen su peso en oro. Con 25 años, Ibán Pérez parece un niño, pero ha adquirido una madurez deportiva bregándose en equipos grandes en una posición, la de opuesto, que le exige responsabilidad. El deportista llegaba en verano a la capital turolense con la difícil tarea de hacer olvidar al querido Anderson y, en una tarde, ya ha conseguido que la afición le reverencie. "Sí que puedo tener presión por tener que jugar siempre bien, pero el deporte es así, una presión continua y hay que acostumbrase a ello", contesta.

Hace diez años, el adolescente Ibán Pérez era el típico chico alto, espigado, que cuadraba en un perfil de jugador de baloncesto. En un equipo de su barrio, el de Gracia, dio sus primeros botes al balón naranja, más por convencimiento de que tenía que hacer ejercicio que por fe en que llegaría lejos en el deporte de la canasta. Un ojeador del club Blume de voleibol asistió un día a un partido de la liga regional, donde el joven Ibán y sus amigos se aplicaban en el arte de llevar el esférico al aro, y descubrió que el chaval tenía "otras cualidades" que le han llevado a triunfar en la red. Allí aprendió a saltar, a soltar el brazo, a correr, a coordinarse… "Quise tomarme más en serio el deporte y no me arrepiento". Dio el salto a la concentración permanente de la selección española juvenil en Palencia, donde permaneció dos años, hasta que un club con solera, Almería, se fijó en su larga silueta. "Fiché con 18 años. Estuve dos temporadas (2002/03 y 2003/04) e hicimos 'doblete', Superliga y Supercopa, en ambas. Y, mira, ahora ha sido como una especie de revancha. De aquel Almería solo se mantienen Charly Carreño, que antes estaba como jugador y ahora es entrenador, y Juanjo Salvador", recuerda.

Tras dos años en Canarias, Ibán Pérez, hombre sencillo y de gusto por el hogar, dirigió su mirada a Italia (Mail Service Corigliano, Sparkling Milano, RPA luigibacchi.it), una liga que le "transformó" como jugador. "El voleibol es como el fútbol aquí. La gente se vuelca con los jugadores, los clubes manejan buenos presupuestos, fichan a los mejores deportistas. Junto con Rusia es la mejor competición europea. Sólo el hecho de entrenar con olímpicos y campeones del mundo convirtió la experiencia italiana en única", relata.

Hecho un hombre y un nombre en la cancha, su amigo Miguel Ángel Falasca le llamó desde Palma y le convenció de que había un equipo de 'Champions', en el que asumiría la responsabilidad y que le permitiría crecer aún más como jugador. Ibán Pérez aceptó el cambio y acertó: campaña 2007/08, campeón de la Superliga, MVP del 'play off' y Supercopa; 2008/09, 'MVP' fase regular y otra Supercopa. "Me da la sensación de que llevo muchos años jugando. He pasado por equipos importantes y he conseguido títulos que te hace mayor. Y digo, ¡sólo tengo 25 años!", se sorprende el internacional, campeón de Europa.

La crisis llegó a los clubes de voleibol nacional la pasada campaña y a Palma. Lujosas piezas como Sevillano, García-Torres e Ibán Pérez tuvieron que salir "porque la situación económica no era muy buena", confirma. El primero tomó el vuelo con destino a Almería. El central y el opuesto, el avión con dirección a Teruel. "Ni nos lo pensamos. Después de ver la campaña que había hecho el CAI Teruel, la afición tan magnífica que tiene, la profesionalidad y seriedad del club… Es lo mejor que nos ha pasado", admite.

El pasado sábado, Ibán Pérez entró en la historia de un club que ya presume de dos títulos en su cuarto año en la elite nacional. El campeonato doméstico está a punto de arrancar con un duelo en Almería con aires de venganza, y en el horizonte surge la Liga de Campeones como premio mayor. "Tenemos un equipo muy competitivo para hacer cosas grandes. De los tres títulos a nivel nacional, ya nos hemos apropiado de uno. Hemos empezado bien y esto nos da ilusión para seguir trabajando y creciendo como grupo", concluye.

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