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TENERIFE, 1- SD HUESCA, 1

El Huesca sigue invicto

En la recta final del encuentro, el Tenerife empató un partido que Luis Helguera había encarrilado a favor del Huesca en los primeros minutos.

Huesca salió con la cabeza erguida de la locura del Heliodoro. Sigue sin perder. El punto lo hace bueno la entidad del rival, pero se pudo llevar dos más, si Roberto hubiera rubricado un cuarto de hora primoroso,tras el descanso o si el colegiado no hubiera expulsado a Helguera.

Al grancanario Rubén Castro se le salía la motivación por las medias. Entró en el partido como si él jugase contra todo Tenerife. Gambeteaba hasta que sacaba una falta. En uno de esos lanzamientos, Sastre envenenó la rosca a más no poder para que Helguera penetrase y conectara un cabezazo impecable.

El Tenerife tiene un delantero que por la calle nadie diría que es futbolista. Se llama Nino, y él solo se basta para estresar a toda la retaguardia. El primer balón suelto que le llegó lo convirtió en una volea. En otro bombeo remató perfectamente de cabeza. Eduardo mandó a córner. Y en otra colada, casi saca penalti de un balón que todos miraban mientras él fue decidido a por él.

El Huesca no reculó después de marcar. Si lo hizo, fue porque el Tenerife apretaba. Pero no por consigna del banquillo. Cuando tenían el balón, querían llegar arriba. No como el día del Nástic.

En cada centro al área de Luis García, se veía que este sigue siendo el que fue en el Zaragoza: un portero de porte atlético, pero con serios problemas de orientación. Con su defensa juega al uno por el otro la casa sin barrer; y en Tenerife, plaza de corazón ardiente, la gente se sube por las paredes.

Calderón movió la pizarra en el descanso. Deshizo el rombo al sacar del campo a Vegar, colocó a Ripa de lateral, subió a Camacho a la media y situó a Erice más al centro. El equipo ganó profundidad y Erice respiró aliviado porque su entrega de trotar y trotar tendría más sentido.

En diez minutos, el Huesca pudo abrochar el partido. Con Camacho en plan cabestro desbocado y Roberto jugando en el alambre con Luis García. El delantero tuvo un mano a mano con tiempo para pensar. Escogió la vaselina y Luis se la adivinó.

Y llegó el llanto del pobre. Llanto con razón y pobre por culpa de los árbitros. Tercera expulsión rigurosa en cuatro partidos. Helguera vio la segunda amarilla por una falta que no fue. Teatro en el Heliodoro y al garete con la argucia táctica. Tuvo que salir Lalo por Rubén para sostener la marabunta que se venía encima.

El Teide se desmadró y Ángel obedeció al clamor del volcán. Pena de empate, porque Eduardo casi detiene su disparo. Hasta el final, agonía, casta de los oscenses y un puntito que tampoco sabe mal. Invictos.

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