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TRAS LA DERROTA CONTRA EL BETIS

El Huesca se queda al borde del descenso

Los triunfos de Salamanca, Cádiz y Murcia complican la salvación del equipo de Calderón, que ha sumado 4 de los últimos 21 puntos.

El técnico del Huesca Antonio Calderón mira su reloj con gesto serio.
El Huesca se queda al borde del descenso
JAVIER BLASCO

Los resultados de la jornada han dejado al Huesca al borde del precipicio pero con la cabeza fuera del agua. El equipo azulgrana sigue dependiendo de sí mismo, que es quizá la noticia más esperanzadora. Tiene 45 puntos, igual que el Salamanca, que es el primer equipo que ocupa plaza de descenso. Pero el golaverage favorece a los oscenses.El conjunto salmantino venció ayer al Real Unión. El mejor resultado para los intereses azulgranas hubiera sido el empate, pero de ganar alguien, mejor que lo hicieran los de casa. De lo contrario, el Huesca se habría visto en las posiciones de la quema.

El Murcia goleó con una pasmosa facilidad al Celta, que con 49 puntos está virtualmente salvado. Que el penúltimo le meta cuatro a un potente equipo como es el gallego da que pensar sobre la tensión con la que se compite en según qué encuentros o según con qué motivaciones. Como nada es demostrable, siempre queda la suspicacia pero nada más.

Otro que sacó tajada máxima fue el Cádiz en el campo del Nástic de Tarragona. Los catalanes, con 48 puntos, están a un pasito de la salvación. El Cádiz viajaba con la angustia encima y ahora respira con más calma después del triunfo de ayer, que asegura un choque frenético dentro de dos semanas en El Alcoraz. Sin componendas ni cambalaches. A cara de perro como única opción. En principio, once equipos están todavía en peligro en menor o mayor grado. A partir de la Unión Deportiva Las Palmas, que es duodécimo con 48 puntos, nadie está aún libre de pecado. Eso promete emoción hasta el final y abre la puerta a acuerdos de no agresión según dicte el calendario.

Al Huesca solo le cabe un pensamiento: ganar la próxima semana en Villarreal, un partido que se va a mirar con lupa en varios puntos de la geografía española por las buenas relaciones institucionales que hay con el filial del submarino y, sobre todo, después de haber denunciado posibles irregularidades en el Real Unión-Numancia de la semana pasada.

La manera de reaccionar de los equipos de abajo, en un año de especial igualdad en la categoría, hace que al final sí que vayan a ser necesarios los 50 puntos para verse fuera de peligro, una cifra inusual en relación a otros años. Para ver el vaso medio lleno solo hay que darse cuenta de que el Huesca está a tres puntos del duodécimo, o sea, de la mitad de la tabla. El año pasado terminó la Liga en la undécima plaza y se consideró un rotundo éxito. Y ese objetivo está al alcance de la mano con tres partidos que restan aún por disputarse.

El vestuario oscense lo tiene claro y, Sorribas, su capitán, todavía más: "No nos hemos lamentado ni un minuto. Nos hemos quedado con las sensaciones positivas, con la recuperación de nuestra identidad. Volvemos a tener solidez y ganas de tocar el balón. Estamos preparados para jugárnosla a muerte en Villarreal. Tenemos la moral intacta", señaló ayer. El ejercicio de fe colectiva ya ha comenzado. O mejor dicho, nunca ha desaparecido. "La batalla de Villarreal empezó ya el sábado, con los abrazos que nos dimos después del partido. Cada uno tiene su forma de vivirlo. Algunos compañeros estaban más tocados, otros menos, pero en general la gente empezó a animarse. La sensación que tenemos es de orgullo y alegría", enfatizó.

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