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EL FILIAL

El hijo abandonado

Joven y barato, el Zaragoza B carece de verdadera capacidad competitiva. Hasta el momento, Marcelo es el único refuerzo de enero en su limitada plantilla.

Los jugadores del Calatayud celebran un gol mientras Adrián Barba se lamenta.
El hijo abandonado
ARáNZAZU NAVARRO

El mejor lugar y el peor momento. Siempre fue el filial el mejor escenario para crecer como futbolista en Aragón, la antesala de la elite, la puerta de acceso a La Romareda. Pero el actual es el peor momento. Sin dinero, con un talento limitado, con menos capacidad competitiva que nunca, el Real Zaragoza B camina por la quinta plaza de la Tercera División aragonesa. Su futuro no pinta de mejor color que el primer equipo. Y las soluciones tampoco parecen llegar en enero, el mes en el que se puede apañar lo deshecho en verano. El filial más barato y joven del tercer milenio solo ha fichado al argentino Marcelo Fabián Benítez, primer y hasta el momento único refuerzo de invierno. Muy poco si se pretende ascender a la Segunda B.

Diríase que el Real Zaragoza sufre un deterioro progresivo rayano con el abandono. Lo padece el padre y mucho más el hijo. El robustecimiento de un equipo de Primera División suele ser costoso. Mucho más simple y económico debería ser potenciar un conjunto de Tercera División. No parece interesarle demasiado este cometido a los actuales rectores del filial. Esencialmente, porque a fecha de hoy, entrenadores y preparadores al margen, se desconoce oficialmente el nombre de los responsables técnicos del segundo equipo zaragocista y del fútbol base. El filial es el hijo abandonado del Real Zaragoza.

El dato produce escalofríos. Desde hace un mes y medio, el Real Zaragoza carece de coordinador de cantera, de un timón que marque el rumbo por el que conducir a los futbolistas hacia el primer equipo, el camino por el que progresar en el fútbol de formación. Ernesto Bello cesó como coordinador a principios de diciembre. Desde entonces, los técnicos de los equipos inferiores no tienen a quién consultar. Los resultados de los conjuntos juveniles, cadetes, infantiles y alevines cabe inscribirlos en el contexto del fútbol base aragonés. Solo el primer equipo juvenil de Javier Garcés compite fuera de Aragón en la División de Honor Juvenil. Sin embargo, la evidencia del vacío, del abandono, se aprecia con toda su crudeza en el filial que entrena Emilio Larraz.

Edad y dinero

El filial lo construyeron en verano Bello y el director deportivo del club, Antonio Prieto. Los dos apostaron por Larraz, el técnico que condujo a la Segunda División B a La Muela. Bien por devoción, bien por obligación, se formó un filial con muy poca edad y sin apenas dinero. Se le concedió la baja a todos los jugadores que se consideraba que no podían alcanzar el primer equipo y se estableció un tope salarial en 2.000 euros. La idea era eminentemente formativa, nada resultadista. El avance del tiempo ha desvelado que solo Kevin Lacruz cuenta en estos momentos con opciones reales de llegar a Primera. Del resto de futbolistas, ninguno ha marcado diferencias sensibles en la Tercera División aragonesa. En su censo no figuran ni 'pichichis' ni 'zamoras'. Apuestas del club con vitola de elite, como José o Ramiro, apenas han progresado. Otras, como la de Álex Sánchez, hace mucho tiempo que dejaron de ser apuestas del club, como su ausencia en la pasada pretemporada del primer equipo denota.

Llegado enero, momento de establecer los objetivos definitivos del curso, la perspectiva es desoladora. Sin Bello, Prieto queda como único referente con capacidad de decisión para reforzar el plantel. Y Prieto bastante tiene con cumplir las órdenes de Agapito Iglesias y calmar el vestuario impagado de la primera plantilla. A fin de cuentas, los problemas que afectan al primer equipo revisten una gravedad muy superior a los del filial. Y eso que los problemas del B son muchos. Mañana no podrá contar con los lesionados Héctor, Matute, Songo'o, Kevin Lacruz, Terre y Barba. Además, están sancionados José, Úbeda y Prada. Larraz tendrá que citar a los juveniles Meseguer y Nico para poder completar el acta arbitral. Nunca el mejor lugar para crecer como futbolista en Aragón, el Real Zaragoza B, ofreció una sensación tal de abandono.

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