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ASENSO A SEGUNDA B

El gran éxito de Teruel

La ciudad mudéjar clausura una temporada deportiva repleta de éxitos: el club de voleibol logró el título liguero y el de fútbol saltó a la categoría de bronce del balompié español.

Los jugadores del Teruel, en plena celebración en la plaza del Torico.
El gran éxito de Teruel
JORGE ESCUDERO

Teruel está de fiesta. Dos décadas después, ha logrado regresar a la Segunda División B. El éxito del conjunto de fútbol no constituye la única celebración en la plaza del Torico. Cabe unirlo al título de Liga capturado por el CAI Teruel de voleibol, gran dominador de esta especialidad en España en los dos últimos años. Teruel sí existe en fútbol y voleibol.

El voleibol siempre disfrutó de un rico sedimento en Teruel. Ningún club en Aragón ha conquistado tantos éxitos como Las Viñas, un centro escolar volcado en la promoción de este deporte. Los éxitos actuales del CAI Teruel no constituyen un suceso aleatorio. Hay base, hay cantera, hay cultura de voleibol en Teruel. También hay dinero. Solo con cantera se puede sobrevivir, pero difícilmente se consiguen campeonatos. Los soportes económicos institucionales y el sobresaliente respaldo de Caja Inmaculada han permitido edificar un club de Superliga que incluso lleva el nombre de la ciudad mudéjar por Europa.

Gracias a este club, Teruel penetra incluso en la prensa deportiva nacional. Los éxitos nacen de esta vigorosa raíz. Han crecido deportivamente sobre un club bien gestionado en lo económico y en lo deportivo, con un técnico como Óscar Novillo. En Zaragoza, alcanzar las metas del CAI Teruel es imposible a fecha de hoy. Paco Díaz y el Multicaja maneja un presupuesto muy inferior. Los naranjas disponen de medios y los han sabido exprimir hasta beber del nutritivo jugo de la victoria.

Los éxitos del fútbol también se festejan en la plaza del Torico. Fiesta para un ascenso a la categoría de bronce. La Segunda B parece el estrato adecuado para que el Teruel construya una estancia duradera. Las elevadas exigencias económicas de la Segunda A y, por supuesto, la Primera División, quedan muy alejadas de las posibilidades del club de Pinilla. El solar de la Tercera aragonesa, purgatorio de los rojillos durante dos décadas, tampoco parecía el hogar más digno para un club que representa a una capital de provincia.

Inocencio, el promotor

Con el objetivo de salir del pozo de la Tercera aragonesa, Inocencio Martínez llegó a la presidencia del club hace cinco años. Inocencio dice no tener demasiados conocimientos de fútbol. Probablemente, esté en lo cierto. Pero, indiscutiblemente, ha sabido dinamizar la actividad de un club que agonizaba en la monotonía insoportable del fútbol aragonés.

En su primer año se equivocó. Gastó dinero, pero no invirtió bien. El Teruel, después de gastarse un pastón, se salvó en el último partido en la Ciudad Universitaria de Zaragoza. Cuesta creerlo, pero no se despeñó en la Regional Preferente de milagro.

En su segunda temporada, Inocencio entendió que además de dinero y buenos jugadores, conviene tener un entrenador por su sitio. El Teruel firmó a Emilio Larraz, el técnico que sacó al Teruel de las brasas del descenso y lo metió en el 'play off' de ascenso a la Segunda B. Muy poquitos clubs han realizado este estratosférico salto en la Tercera aragonesa.

Este año, Ramón María Calderé, ex jugador del Barça y de la selección española, culminó la obra. Lo fichó todo en verano y se reforzó en invierno. Se quedó campeón en una liga en la que el Zaragoza B, el Ejea, el Monzón y el Andorra no han alcanzado los objetivo previstos. Tuvo suerte en el sorteo de la fase de ascenso, donde le tocó un rival cántabro, el Noja. Y lo supo aprovechar el Teruel para clausurar con el ascenso a Segunda B un año inolvidable.

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