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REAL ZARAGOZA

El General Invierno

Los inviernos de Segunda son más gélidos, insoportables y violentos que en cualquier otra parte del globo. No es cuestión de mirar el termómetro sino de asomarse a la clasificación y después dirigirse al calendario. ¿A que los relojes parecen congelados? Durante toda su historia, el Real Zaragoza no ha escapado a esos escalofríos. Jamás en sus anteriores quince vivencias en la Segunda División se ha alzado con el campeonato de invierno, un honor meramente anecdótico que le corresponde al primero en cruzar el ecuador liguero con el liderato en la mano, pero que contiene un amplio valor significativo de cara a la clasificación final y, por lo tanto, al ascenso.

Casi siempre los Zaragoza de Segunda han resbalado en las escarchas de enero, pero una nueva oportunidad para corregirse le surge este fin de semana si a una victoria contra el Rayo Vallecano le precede (juegan mañana) un pinchazo del Xerez contra el Celta. Esa fórmula tumbaría por fin al General Invierno y el Zaragoza lideraría la Segunda por primera vez en un giro del calendario.

La historia

La Primera División siempre ha sido una obligación para el Real Zaragoza en sus anteriores quince temporadas en Segunda y varias veces arrancó como el dinosaurio de la categoría, pero nunca sus carreras hacía el ascenso pasaron por el liderato a mitad de competición. Se conformó con rozarlo en cinco ocasiones cuando fue subcampeón de invierno en las campañas 2002/2003, 1977/1978, 1955/1956, 1950/1951 y 1949/1950. Respectivamente, los aragoneses no sobrepasaron a un dominante Real Murcia, al intratable Recreativo de Huelva, al asombroso Caudal de Mieres, al Real Gijón y al Real Santander, aunque salvo en esta última ocasión, el Zaragoza siempre consiguió el ascenso a Primera.

Menos afortunadas fueron las temporadas 53/54 y 54/55, cuando el Zaragoza cruzó a la segunda vuelta séptimo, retraso que le condenó en ambas ocasiones a permanecer en la categoría.

Pero una primera vuelta intachable no garantiza nada. Buenos ejemplos son los dos ascensos de la prehistoria zaragocista, en 1936 y 1942, cuando se acabó cuartos y quintos (aunque el sistema de competición era muy intricado, a fases) en la parte inicial, y el ascenso de 1972, conseguido tras remontar en la segunda vuelta desde el octavo puesto al tercero en un agónico pulso final con el Elche.

Sobrevolando el tiempo y archivando la historia zaragocista, se llega al formato actual de 22 equipos. Aquí es donde el título honorífico de invierno adquiere todo su valor significativo como indicador del rumbo hacia Primera. En las últimas 11 temporadas, solo tres líderes al ecuador perdieron el ascenso por el camino. Esa cruz la soportaron el Salamanca (00/01), el Sporting de Gijón preparado por Marcelino García Toral (03/04) y el Xerez (05/06), un equipo marcado por la desdicha cada vez que pisa la zona de ascenso a estas alturas de la Liga.

También ha sido frecuente (ver cuadro adjunto) que el campeón de invierno se proclame campeón en verano: seis equipos mantuvieron esa victoriosa regularidad en los últimos años.

Todos estos saludables precedentes deberían animar al Real Zaragoza a cobrarse su primer indicio de ascenso y a romper de una vez por todas su maldición con los inviernos de Segunda. Porque incluso el infierno se congela.

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