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LA LAGUNA, 88 - CAI ZARAGOZA, 73

El estreno volvió a ser un drama

La Laguna (Tenerife). El guión de los encuentros a domicilio del CAI Zaragoza volvió a repetirse casi escena tras escena. Esta vez, en la ruidosa cancha de La Laguna, los rojillos llegaron a dominar por diez puntos tras unos primeros 25 minutos fantásticos. Sin embargo, el cansancio por la ausencia de rotaciones, una nueva pájara incomprensible cuando lo lógico era matar el partido, y el descomunal acierto de tres de los canarios, unido a su dominio bajo los aros, voltearon el marcador y el cuadro aragonés acabó zarandeado por el Socas Canarias. Ese posible estreno lejos de Zaragoza se convirtió otra vez en un drama. Tercera derrota en seis partidos, y las tres fuera de casa. Toca reflexionar y ponerle remedio, aunque en esta ocasión hay que decir que el CAI lo dio todo. Otro motivo de preocupación, porque entonces con lo que había ayer en la plantilla no fue suficiente para ganar.

Lo cierto es que fue un gustazo ver un partido como el de la primera mitad. Quizá a los entrenadores no les gustara nada porque por momentos se volvió anárquico, pero para el espectador resultan vibrantes y para el ganador, muy reconfortantes. El arranque del duelo resultó intensísimo y los ataques primaron sobre las defensas. Para empezar, los de José Luis Abós se pusieron en zona, pero una defensa que variaba. Eso llevó a la confusión a alguno (especialmente a un Elonu que, por momentos, no se entera) y no dio los resultados esperados, ya que tanto Cage como Yáñez anotaron con cierta facilidad. Menos mal que el ataque rojillo, sobre todo jugando el balón entre los pívots también daba sus resultados.

Pero esta vez al CAI no se le podía reprochar ni desconcentración ni falta de agresividad, ya que recuperó la garra demostrada ante el Menorca desde el salto inicial. Quinteros despertaba con canastas de mérito, Rivero mandaba con criterio a los suyos y Lescano no dejaba de robar balones y pelear cada posesión a muerte. Con ese panorama todo se tenía que poner de cara pronto, aunque de evitarlo se encargaba el saltarín Donaldson. Su especialidad son los rebotes y los aragoneses lo sabían. Por eso todos ayudaban cerca del aro. Cada rebote era un infarto, ya que muchos jugadores palmeaban el esférico para llevárselo a su terreno. Gran trabajo en esa faceta de un incansable Phillip y de un increíble Lescano. Son esos esfuerzos que no aparecen en las estadísticas -mal tomadas, por cierto-, pero que ayudan y de qué manera.

De hecho, si los rojillos hubieran metido todas las segundas y terceras opciones de que dispusieron el choque habría quedado decantado pronto. A pesar de ello, la lucha no cesó, en la anotación aparecía un buen Nacho Martín y el francotirador al que se había echado de menos el miércoles, Paolo Quinteros. Así llegó la primera ventaja considerable (25-31), que se fue hasta los diez puntos gracias al trabajo colectivo de un CAI que transmitía muy buenas sensaciones.

Solo los triples de Levi Rost, que empezaba su particular recital (acabó con siete de ocho), daban vida a los canarios. Pero eso es precisamente lo que no se le puede conceder al rival: vida. Porque tras la reanudación seguía resultando excepcional la intensidad rojilla, su lucha, su defensa y el acierto de Paolo. Hasta debutó el 'tocado' Guerra para dar descanso a sus compañeros.Sin embargo, no se puede levantar el pie del acelerador, y menos en el Ríos Tejera. En apenas un minuto, y gracias a varios triples seguidos, los locales se pusieron a tres, el pabellón se vino abajo, los tinerfeños recuperaron la fe y en otro par de arreones tras rebote ofensivo se colocaron por delante.

Al CAI ya no le salía nada. El ataque se quedó sin ideas y, cuando los movimientos eran efectivos, los tiros no entraban. Para más 'inri', nada más arrancar el cuarto definitivo, unos pasos y dos triples canarios alejaban a los aragoneses de la victoria.

Una leve recuperación a cargo de DP y de Lescano se convirtió en una anécdota cuando Rost fulminó a los rojillos desde el perímetro. Además, Phillip cometió su quinta falta y Donaldson dominó ya a sus anchas en la pintura. Si a eso se le añade que varios tiros claros, y claves, no quisieron entrar, pues todo desembocó en una gran fiesta en La Laguna, mientras el CAI sumaba otra incomprensible derrota a domicilio. Y van tres. Otro drama lejos de Zaragoza.

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