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PAMESA 81 - 72 CAI ZARAGOZA

El esfuerzo no tuvo premio en Valencia

El CAI, con un Quinteros muy bien parado, tuvo sus opciones de triunfo, pero cayó en el tramo final en la cancha del Pamesa.

El esfuerzo no tuvo premio en Valencia
El esfuerzo no tuvo premio en Valencia
EFE

En una cancha complicada y ante un rival de entidad el CAI Zaragoza volvió a dar la cara. Casi sin la aportación de un Paolo Quinteros sometido a una estrechísima defensa por parte de Rafa Martínez los rojillos fueron capaces de tutear a los valencianos y solo cedieron en el tramo final a causa de varios errores sucesivos, pequeños detalles dijeron los protagonistas al final. El conjunto aragonés jugó con más calma que en anteriores compromisos y eso se notó en el digno debut de Zizic con la elástica zaragozana. Pero eso no fue suficiente y acabaron cediendo en los últimos minutos. Las sensaciones vuelven a ser positivas, pero todavía no lo suficientes como para ganar en una plaza como Valencia. No hubo premio.

Ya se dijo lo importante que fue el triunfo en Sevilla la semana pasada, pero no solo resultó vital en la clasificación rojilla sino en la tranquilidad que dio de cara al futuro próximo. Esa calma es la que permitió a los de Curro Segura afrontar el choque ante el Pamesa con desparpajo, sin miedo a la derrota, con la conciencia tranquila tras haber salvado los muebles ante el Cajasol. Y si juegas con soltura, divirtiéndote, lo normal es que lo hagas bien y que no importe apenas que tu mejor hombre esté 'secado' por su par. Eso ocurrió en la Fuente de San Luis. El CAI saltó a la cancha muy intenso atrás, buscando el robo de balón y las contras para anotar con facilidad. Y lo hizo, aunque era la única forma de anotar, puesto que Rafa Martínez estaba sometiendo a Paolo Quinteros a un auténtico calvario. Su correosa defensa fue una de las claves del duelo, impedía al argentino encontrar buenas posiciones de tiro y los zaragozanos se atascaron en el ataque estático.

Otra buena noticia es que con la llegada de Zizic los pívots parecieron reaccionar. El arranque de Lewis y de Garcés fue digno de mención, sobre todo el del estadounidense, con lucha bajo los aros y acierto en sus acciones ofensivas. Sin embargo, Curro dio rápida entrada al croata, quizá demasiado pronto. Tras unos minutos en los que parecía desorientado, el fichaje rojillo se mostró digno, con rebotes, faltas recibidas y, sobre todo, una seguridad total, impensable hace unas semanas, en los tiros libres.

Imperaba la igualdad en el marcador, puesto que los locales contrarrestaban ese buen inicio visitante con acierto desde el exterior y con un Miralles peleón bajo los aros.

Pero todo era cuestión de rachas. Cuando el Pamesa salió enchufado atrás en el segundo cuarto y fue guiado por Perovic y Avdalovic tomó algo de ventaja. Y rápidamente el que resurgía tras varios partidos poco participativo en ataque era un Matías Lescano que dejó varios detalles de gran jugador. Sus puntos y los de Victoriano llevaron al CAI a su máxima renta de ocho puntos al borde del descanso.

El CAI estaba en partido, y lo estuvo hasta los tres minutos finales. Una auténtica lástima una vez visto el esfuerzo de los de Curro Segura. Pero es que esos detalles de los que hablan los protagonistas son cosas como la falta de concentración con la que regresaron a la cancha tras el tiempo de reposo. Un rápido parcial de 6-0 de los valencianos obligó al técnico rojillo a solicitar un tiempo muerto al comprobar que sus hombres no se enteraban.

Además, se veían cosas extrañísimas, como los reiterados fallos de Quinteros desde el tiro libre. El argentino recalcó al acabar el choque que físicamente no se encontraba bien. No como excusa, pero sí como explicación.

Paolo acusó mucho la intensidad de Martínez atrás (ayudado por Avdalovic), pero es que incluso el escolta catalán comenzó a anotar desde el perímetro y el Pamesa tomó una ventaja que podía parecer decisiva.

Sin embargo, otra grata sorpresa equilibró la balanza. Fue la aportación de Taurean Green. Más sereno que de costumbre, aprovechó para sacar continuas faltas y con sus libres y algún triple recuperó las esperanzas aragonesas.

Es más, esta vez con un parcial de 0-5 para los rojillos el CAI se puso tres arriba y comenzó a creer en serio en un triunfo tan sorprendente como importante. Pero los de Segura desaprovecharon un par de ocasiones para matar el partido. Primero al no ampliar su renta, y después al no saber aprovechar un momento crítico de los levantinos, técnica a Spahija incluida.

Y si a un rival de estas características lo dejas con vida y no encuentras una fórmula para suplir el mal partido de tu estrella (se podía haber jugado con dos bases) pues los resultados giran radicalmente. Parte de culpa también la tuvo un australiano, Matt Nielsen, que asumió la responsabilidad en el cuarto decisivo y terminó por tumbar a los zaragozanos con su gran labor, una enorme entrega y sus puntos en la pintura.

La mejoría del CAI está ahí, pero todavía es insuficiente. Todos señalan que el camino es el correcto y así lo parece, aunque a domicilio y ante un adversario de la talla del Pamesa es imprescindible un punto más.

Eso sí, con esta actitud, y con la colaboración de un Zizic que seguro que va hacia arriba los triunfos tienen que llegar, especialmente en casa. Y en poco tiempo se podrá comprobar, puesto que en esta semana de una liga loca como la ACB, este mismo jueves visita el Príncipe Felipe el Kalise Gran Canaria. Eso debe ser otro cantar. Y con premio.

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