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El dilema de Sergio

Sergio García, en un entrenamiento en el Straits Course de Whistling (Wisconsin), escenario del US PGA.

Sergio García en un entrenamieno en el Straits Course de Whistling.
El dilema de Sergio
DAVID MAXWELL. EFE

Sergio García está en una encrucijada ante el comienzo hoy del último ‘grande’ de la temporada, el US PGA, ya que sólo un tercer puesto, o mejor, le permitiría clasificarse de oficio para la Ryder Cup, y a sólo unos días de tomarse dos meses de descanso seguidos. García, de 30 años y el mejor golfista español del siglo XXI, ha descendido hasta el puesto número 50 del ranquin mundial tras una muy pobre campaña. Recientemente comunicó que tras este último torneo de ‘Grand Slam’ se tomará, por primera vez en su carrera, un descanso largo. El golfista de Borriol volvería para el Castellón Masters, que se disputará en octubre en el campo que le vio crecer.

Desde que cumpliera 19 años, la vida competitiva de García ha sido un torbellino constante de viajes y torneos. El español parará las máquinas. Se siente extenuado. Ni siquiera ha sido capaz este año de afianzarse en las listas que dan acceso directo para defender a Europa en la próxima Ryder Cup del mes de octubre (1 al 3) en Gales. García está más cerca de perderse esta competición, a la que no falta desde 1999. Sólo una invitación de las tres que se reserva el capitán, el escocés Colin Montgomerie, cambiaría el decorado, aunque el español ya advirtió que si su juego no es el adecuado rechazaría cualquier solicitud al respecto.

La ausencia de García en el equipo europeo sería notable, especialmente por el destacado papel que ha desempeñado desde su debut. El problema para el golf nacional es que la baja de García podría no ser la única. A sólo mes y medio para el enfrentamiento Europa-EE. UU. en Newport el golf español se juega mucho en el Whistling Straits, en Kohler, Wisconsin, sede del Campeonato de la PGA.

De los cuatro españoles que jugarán este torneo, sólo tres pujan aún por un sitio en la Ryder Cup. Las opciones de Gonzalo Fernández-Castaño, invitado por la organización del US PGA, son remotas; García tendría que acabar en el podio, Álvaro Quirós necesita, al menos, un ‘top-5’ y sólo el malagueño Miguel Ángel Jiménez tiene un sitio momentáneo -aunque frágil por ser el noveno y último- para la cita bienal de Gales. Desde que la Ryder Cup se abriera, en 1979, a todo el continente siempre hubo, al menos, un español tras la bandera europea.

Después del US PGA aún quedarán dos torneos en el circuito europeo antes de que ‘Monty’ ofrezca la lista definitiva: el Abierto de la República Checa y el Johnnie Walker escocés de finales de agosto.

La recta final del camino hacia la Ryder se estrecha para las opciones españolas de defender a Europa, todo un reto ante el hecho histórico de que fue precisamente la irrupción de Seve Ballesteros y el dominio estadounidense la que permitió el acceso a golfistas nacidos fuera de las Islas Británicas.

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