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SD HUESCA

El Córdoba, fuera de casa

La tercera ronda de la Copa del Rey lleva al Huesca al estadio Arcángel de la capital andaluza. El partido será el 12 de octubre.

No pudo ser. El deseo de una tercera ronda copera como local se evaporó cuando el sorteo determinó que la Sociedad Deportiva Huesca se jugará su suerte en Córdoba. Precisamente en la ciudad del califato, escenario que trae enseguida a la cabeza el polémico recibimiento en la fase de ascenso y la gamberrada de las llamadas a las habitaciones de los jugadores a las siete de la mañana, horas antes del partido de Liga de la pasada campaña. Nuevo reto a la vista.

El partido ha sido fijado para el 12 de octubre. Es duelo a suerte o verdad. El que pase la eliminatoria, accederá a la siguiente ronda, en la que volverá a encontrarse con los supervivientes de Segunda División. Es el torneo de los peldaños interminables, pero al que no le falta morbo.

El premio gordo de esta ronda espera a los conjuntos de Segunda B, ya que aquellos que consigan seguir adelante se toparán con los 'primeras europeos', es decir, Barcelona, Real Madrid, Valencia, Villarreal, Sevilla -ya eliminado de la Europa League-, Athletic de Bilbao y Atlético de Madrid. Quien ya ha recibido la recompensa por adelantado es el Real Oviedo, que ha quedado exento de una ronda en la que comparece el Andorra de Teruel. Su contrincante será el San Roque de Lepe, en terreno turolense.

Los conjuntos que salgan victoriosos tienen la oportunidad de hacer una taquilla jugosa, pues aunque la eliminatoria ya sea a ida y vuelta, el primer partido es siempre en casa del pequeño. En algunos casos, la recaudación puede ser cercana al presupuesto de toda la temporada. Todos rezan porque el bombo les guarde al Barcelona o al Madrid.

Un camino largo

La Copa ilusiona pero también preocupa. No es un torneo rentable hasta que no se avanzan varias rondas.

Desplazamientos largos, flojos ingresos de taquilla, no hay televisión de por medio... pero no deja de ser una competición que invita a soñar. Si el Huesca eliminase al Córdoba, estaría a un paso de verse contra un grande a doble partido, una aspiración que ha estado en la mente del aficionado desde que el equipo dio el salto de a la elite hace poco más de tres años.

Preocupación en la Liga

Aunque la Liga manda. Y más con el comienzo tan flojo que ha tenido el Huesca. Sin puntos y con un estilo de juego por definir. Por eso la plantilla solo tiene en mente la cita de mañana contra el Alcoyano. La prioridad es ganar, pero casi tanto como la victoria se hace preciso mejorar la imagen, recuperar el sello de equipo luchador, ilusionado e inconformista, ese perfil que ha distinguido los tres primeros años en Segunda y que ha cimentado una importante vinculación con la grada.

Da la sensación, por lo visto en los ensayos, de que el técnico Ángel Royo proyecta cambios para recibir al Alcoyano, el tercer recién ascendido con el que se topa el Huesca en tres semanas de competición liguera, tras los enfrentamientos con Sabadell y Guadalajara. Relevos que están por confirmar, pero que podían dejar en el banquillo a Corona, Helguera y Tariq, tres pesos pesados, a favor de Ochoa, Molina y Roberto. Mañana se disiparán las dudas.

Hoy está previsto el último entrenamiento de la semana. Activación, retoques de estrategia y poco más. Oportunidad también para comprobar la evolución de los tocados y dar forma a la convocatoria de dieciocho futbolistas, aunque esta no se efectúe hasta mañana, hora y media antes del encuentro.

Hablar de final en el cuarto partido parece una exageración, pero no es menos cierto que el crédito de Ángel Royo como conductor de la nave empieza a estar en entredicho. Son los requisitos o las esclavitudes del fútbol profesional, donde la exigencia del presente se hace abrumadora. Todos, cuerpo técnico y plantel, necesitan empezar a despejar dudas, pero la parte más fina del hilo ya se sabe cuál es.

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