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CAI ZARAGOZA 78- CÁCERES 59

El capitán reflota el barco

Matías Lescano trata de marcharse de la oposición de Sánchez
El capitán reflota el barco
MAITE SANJONJA

Hay jugadores importantes, hombres con carisma o calidad, personajes con carácter y tipos determinantes. Pero la figura de un capitán cuando la encarna un rojillo de corazón como Matías Lescano, que es el alma mater del equipo, icono del CAI y que acumulaba tres duelos sin poder jugar por cuestiones burocráticas acaba siendo la clave de una victoria como la de ayer. El 'Bicho' volvía a lucir la elástica con el 4 a la espalda y, sabiendo de las bajas en el perímetro, asumió ese rol de líder y guió a su equipo a un aplastante triunfo sobre el Cáceres 2016 que despeja las dudas generadas con la derrota en Lugo y por las lesiones de Guerra y Barlow. El 'capi' reflotó el barco y lo hizo con una actuación completa en la que combinó un gran acierto en el tiro con buenas defensas, rebotes, robos de balón... Se le echaba de menos.

 

Y todo se veía venir desde el salto inicial, ya que el balón que salió despedido lo luchó Lescano hasta lanzarse al suelo para forzar la banda a su favor. A eso se unieron otra recuperación y dos pases de canasta. Era la seña de identidad del argentino, su carta de presentación en su regreso. Y no se quedó ahí. Cuando el ataque parecía algo atascado se echó la responsabilidad a la espalda y anotó ocho puntos y se fue hasta los trece de valoración solo en el primer cuarto. Brillante.

 

El 'Bicho' marcó un duelo ante un rival que apuesta por la altura y cuyos pívots juegan muy bien el balón entre ellos para anotar con cierta asiduidad. Porque su otra arma, que era la defensa (una de las mejores de la liga) no funcionaba ante una ofensiva rojilla que alcanzaba los 25 puntos tras diez minutos.

 

Pero ayer Abós tenía un pequeño problema. Apenas contaba con aleros por culpa de las lesiones, con lo que había que buscar soluciones. La primera no le salió bien. Coloco a un intenso Phillip de tres. El británico tenía problemas lejos del aro y eso lo aprovechó el visitante Dedas para comenzar a 'enchufar' sus tiros. Con un parcial de 0-7 propiciado por ese acierto y las canastas interiores de Guaita, los extremeños se acercaron en el eléctrónico y obligaron al técnico zaragozano a pedir un rápido tiempo muerto.

 

El CAI estaba tocado, especialmente en ataque. La frescura había desaparecido y las ideas cada vez parecían menos clara. Hasta cinco minutos y medio estuvieron los rojillos sin anotar, en buena parte porque el conjunto sigue teniendo un problema con los tiros libres. Pero entonces apareció otro de los grandes protagonistas de la jornada, Paolo Quinteros. El francotirador, el referente del ataque sacó el fusil y tres triples casi consecutivos devolvieron la renta local por encima de los doce puntos.

 

La grada, bastante menos poblada que otros días (sería por las fiestas), veía el triunfo casi en la mano y enloqueció con un espectacular mate del gran Lescano en la cara de un Lucio Angulo que no fue profeta en su tierra. El delirio poco antes del descanso y el partido casi finiquitado.

 

Ese casi desapareció en pocos instantes, ya que los de Abós, de la mano de sus tres grandes 'pilares' anoche -Lescano, Quinteros y Phillip-, rompieron definitivamente el choque. Y es que el adversario tampoco estuvo al nivel esperado. El base Ermolinski solo posteó en el primer ataque, Francis Sánchez no fue ni de lejos el tres alto con buena mano que se esperaba, a Holcomb lo castigaron unos malos árbitros y en conjunto fueron un quiero y no puedo. Así, una vez superada la barrera de los 20 puntos la historia se termina y tiran la toalla.

 

El último cuarto no servía para nada. Se lo podían haber ahorrado, como debería ocurrir en otros muchos compromisos del CAI, ya que la de ayer fue otra prueba evidente de que si los aragoneses juegan con intensidad, con ansias de triunfo, con rabia, sin relajación y concentrados saldrán victoriosos con mucha comodidad. Qué casualidad que todas esas características las evidenció ayer el capitán, el que siempre da la cara, el gran Lescano.

 

Bueno, en realidad, el tramo final del duelo de anoche, que por cierto fue soporífero, sí que sirvió para un par de cosas. Para empezar, para que el base Edu Sánchez se resarciera de flojas actuaciones pasadas y mejorara sus números y su confianza. Y después para presenciar dos debuts con la primera plantilla. El primer canterano en salir fue Ander Arruti, quien ya jugara bastantes minutos en pretemporada, mientras que el segundo fue algo más especial, dado que jue un jovencísimo zaragozano (16 años y cadete de segundo año) el que lo vivió, Javier Marín.

 

Otro motivo de celebración, aunque sería mejor decir que estas victorias más que celebraciones tienen que ser obligaciones. Mejor aburrirnos ganando que sufrir y perder.

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