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ESQUÍ

El campeón extraterrestre

Las lágrimas derrumbaron al austriaco Hermann Maier, que anunció el pasado martes su retiro definitivo del esquí alpino, del que ya forma parte de la historia como uno de los más grandes.

El campeón extraterrestre
El campeón extraterrestre
REUTERS

Señalar a un único deportista como el mejor de la historia en su disciplina es tarea complicada y propensa a la injusticia, pero el caso de Hermann Maier no admite dudas para los que, aparte de su talento, apreciaron la inigualable capacidad de superación de quien regresó a lo más alto del esquí alpino tras estar a punto de sufrir la amputación de una pierna.

 

El austriaco -apodado 'Herminator' por la contundencia y espectacularidad de sus victorias- ya lo había ganado todo cuando, el 24 de agosto de 2001, otra de sus pasiones casi le cuesta la vida. Ese día, Maier estrelló su moto contra un coche en Radstadt, cuando regresaba de entrenarse en Obertauern (también en Salzburgo). La noticia abrió los informativos del país. Su vida no corría peligro. Su pierna derecha, sí. Maier la salvó, volvió a esquiar y no sólo saboreó de nuevo la victoria, sino que añadió más títulos a su ya brillante palmarés.

 

No fue el que más carreras ganó. Sus 54 victorias en Copa del Mundo (55, si no se tiene en cuenta la absurda descalificación en el gigante de Val D'Isere'97, por quitarse un esquí en zona de meta) le dejan segundo, lejos de las 86 del sueco Ingemar Stenmark. Tampoco fue el que más veces se adjudicó la general de la Copa del Mundo. Ni es el más laureado del olimpismo, honor que recae -con cuatro oros, dos platas y dos bronces- en el noruego Kjetil Andre Aamodt.

 

Maier no pertenece al selecto club de ganadores en todas y cada una de las cinco disciplinas, como lo hiciera, por primera vez, el suizo Pirmin Zurbriggen, en los 80. Tampoco gobernó en la disciplina reina, el descenso, como hiciese su compatriota el 'Kaiser' Franz Klammer. Pero quién sabe cuáles hubieran sido los números del astro de Flachau de no haber sufrido el accidente que le tuvo apartado de la alta competición durante, exactamente, 675 días. Y de haber iniciado antes una carrera que se retrasó, al quedar 'cortado' de las selecciones inferiores por unos técnicos que le consideraron demasiado enclenque y débil. Maier forjó su corpulencia no sólo en las pistas, sino también como albañil.

 

No obstante, se ganó a pulso su entrada en el 'Wunderteam' que pasó a comandar poco después. Costeándosela él mismo, ganó la Copa de Europa 95-96 y llamó la atención como abridor de la prueba de Copa del Mundo en 'su' Flachau, antes de debutar en la máxima categoría el 10 de febrero del 96 en Hinterstoder (Austria), en un gigante en el que acabó el 26, justo un año antes de su primer triunfo, en el supergigante de Garmisch-Partenkirchen (Alemania).

 

La 97-98 fue la temporada de su explosión definitiva. Ganó su primera Copa del Mundo y un 'viernes, 13', el de febrero de 1998, protagonizó la "caída del siglo", al volar por encima de las redes de seguridad en el descenso de los Juegos de Nagano (Japón), provocándose una serie de heridas que no le impidieron, días después, ganar el oro olímpico en gigante y 'supergigante'. Dando origen a la leyenda del "Herminator", el campeón "extraterrestre".

 

El brutal accidente de moto le apartó durante casi dos años, los que coincidieron con el periplo triunfal de su compatriota Stephan Eberharter, con el que muchos le quisieron enfrentar tras su reaparición, el 14 de enero de 2003 en el gigante de Adelboden (Suiza). Pero Maier sólo hay uno, como rezaba la canción que le dedicaban sus incondicionales, y 13 días después de su vuelta ganaba un supergigante, la disciplina en la que nadie ha vencido más veces que él (24).

 

Contradijo muchas teorías científicas al volver a vencer también en gigante, que exige una mayor rotación de la rodilla. Fue campeón del mundo de esa modalidad en Bormio 05 (Italia) y arrancó con victoria la campaña 2005-06, en el gigante de Soelden (Austria), donde se le echará de menos dentro de dos fines de semana, en la inauguración de la nueva temporada.

 

En los Juegos de Turín 06 ganó plata en supergigante y bronce en gigante, y a los 34 años se marcó la frivolidad de cambiar sus esquís triunfales, Atomic, por la marca local Head, con la que afrontó el reto de intentar volver a lo alto de un podio de la Copa. Lo hizo casi tres años después, una semana antes de cumplir los 36: el supergigante de Lake Louise, el pasado 30 de noviembre. Después de someterse a una nueva operación nada más acabar la pasada temporada y, a pesar de haber regresado a los entrenamientos, su rodilla derecha no aguantó más. El pasado martes anunció su retirada en Viena. Posiblemente, el mejor esquiador de todos los tiempos

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