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CAI ZARAGOZA

El CAI Zaragoza pasa del "tran-tran" al espectáculo (92-72)

Sin hacer un gran partido, solo a rachas, y con menos contundencia de la esperada, el CAI se deshizo del colista. Con el encuentro resuelto sí que jugó para el graderío

De las dudas a la eficacia y, finalmente al espectáculo. El CAI Zaragoza resolvió, con menos contundencia de lo esperado, pero a fin de cuentas certificó, un nuevo triunfo, el decimoquinto, en esta temporada. Contra un colista necesitado, fallón y que jugó sin miedo muchos minutos, a los rojillos les costó asegurar la victoria, puesto que el cuadro de Curro Segura estuvo lejos de su mejor nivel. Ese gran baloncesto, esas jugadas atractivas solo llegaron con el duelo totalmente decidido. El liderato tiene estas cosas, que hay que ganar aunque no se juegue demasiado bien. Y el CAI es el claro exponente de líder sólido porque hasta esto lo sabe hacer bien.

Solo los más optimistas y casi irrealistas podían pensar que el partido ante el UB La Palma iba a ser un paseo triunfal. Las diferencias entre una plantilla y otra son evidentes, pero en la LEB nadie te regala nada y, sobre todo, si no te empleas al cien por cien. Eso es lo que le ocurrió al CAI de inicio. Era superior, pero le faltó intensidad atrás, especialmente dentro de la zona, y determinación y acierto en ataque. Le costó lo suyo a los de Segura despegarse de los canarios. Y cuando lo hizo no fue de forma definitiva, por lo menos, en la primera mitad.

De inicio el que sí que hizo daño a los aragoneses fue Yamar Diene, un poderoso pívot que enseguida sacó dos faltas a Starosta y a Phillip, lo que obligó a las rotaciones locales. A Diene se le unió un incombustible Steven Edwards, que sigue enchufando triples como desde hace cuatro temporadas cuando ya visitó el Príncipe Felipe con los palmeros.

Únicamente Lucas Victoriano tiraba del carro. La máscara que lucía por su fractura en el tabique nasal parecía espolearle. Pero como era él contra el mundo, pues el CAI volvió a perder un primer cuarto, como en Hospitalet. Mala señal.

Pero parece que el cuadro de Segura va aprendiendo lecciones y, aunque no jugó a su verdadero nivel, supo aprovechar los continuos errores de un equipo voluntarioso pero muy desacertado como era el UB La Palma. De hecho, los canarios estuvieron cinco minutos y medio sin anotar y perdiendo balones con facilidad. El parcial de 11-0 que le endosó el CAI abrió una brecha que tenía que haber sido definitiva, pero que los "suplentes" rojillos no supieron consolidar.

Todo apuntaba a la victoria, pero no iba a ser por la vía rápida, ni siquiera contra el colista. Porque si Perico Sala se desquiciaba con las faltas y con los gritos del público, Canals y Arrocha aún mantenían el tipo entre los visitantes. Y entre los rojillos se tuvieron que destapar los de siempre (DP y Quinteros) para comenzar a asegurar el éxito. Y fue entonces, cuando finalizaba el tercer cuarto, cuando llegó la jugada clave. Una falta de ataque canaria seguida de una técnica a su entrenador dejó la ventaja local en 16 puntos. Ya era inalcanzable.

Al encuentro se podía haber dicho que le sobraba el último cuarto. Para el resultado sí, pero para la grada no. Porque solo con el partido resuelto llegó el espectáculo a la cancha. Esos minutos sí que merecieron la pena, después de muchos instantes de sopor. Rápidos contragolpes, un espectacular "alley-oop" de Óscar González que remató uno de los protagonistas de anoche, Howard Brown, con un mate estratosférico, y otra jugada que Cuthbert Victor remató para abajo despertó las ovaciones del público y sus cánticos fin de fiesta.

Objetivo cumplido. En pleno carnaval el CAI no se puso su mejor disfraz, pero sí que dejó entrever su desparpajo y celebró un nuevo triunfo, ese que le mantiene en lo alto de la tabla. Muy importante, ya que Bruesa tampoco falló y este mes de febrero se presenta fundamental. No se podía "palmar" y no se falló.

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