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TREBNJE 35 - CAI ARAGON 26

El CAI Aragón, al borde del abismo

No aprende el CAI Aragón, que ayer volvió a perpetrar otro ridículo histórico en la Copa EHF. Ya le ocurrió en su último encuentro europeo, cuando fue vapuleado por el Bregenz. Entonces, junto al lago Constanza, en los Alpes austríacos, salvó el pellejo por los pelos, por la sobresaliente renta que traía de Zaragoza. Ayer, perdió en el careo de ida de los octavos de final de la EHF, y se condenó a fabricar una gesta mayúscula para continuar vivo en Europa: vencer en Zaragoza por diez goles. En juego queda su continuidad en el torneo que adora y su debilitado prestigio internacional.

No se lo podían creer los descarados críos eslovenos. Pilotando un vehículo humilde, supieron negociar mejor las primeras curvas de la eliminatoria. Quizá el CAI Aragón está más acostumbrado a competir en pistas majestuosas, en el Palau Blaugrana o en el Quijote Arena. Cuando abandona esas autopistas del balonmano y se introduce en las carreteras secundarias, muestra poca pericia al volante. Para llegar al destino no conviene correr por muy buen coche que se disponga. Lo esencial es llegar. Ayer, con el asfalto resbaladizo, con medio metro de nieve en los arcenes y en las aceras de las calles de Trebnje, con un garaje por pabellón en la cima del monte, el equipo naranja patinó y se cayó de morros ante un rival que se pellizcaba a la conclusión del choque para constatar los guarismos del tanteador.

Jugando a la carrera, el partido discurrió a una velocidad que interesó más a los eslovenos. Sin kilos, sin centímetros, el RK Trimo Trebnje se amparó en transiciones rapidísimas para sorprender a un CAI Aragón que se mimetizó del estilo del rival. Grave error aragonés, que debió explotar sus virtudes, sin duda más y mejores que las del enemigo en vez de contagiarse del frenético espíritu local. Sin tiempo para pensar, la inercia ayudaba al descaro juvenil del Trebnje liderado por un Sebastian Skube, un jovencísimo central que interpreta de forma extraordinaria el juego.

Suicido a la carrera

A pesar de que Arrhenius había aupado inicialmente al CAI Aragón, la tendencia suicida del ritmo aragonés se trasladó numéricamente al marcador. Jugar rápido no equivale a jugar bien. Hay que parar, pensar, mover, buscar la mejor opción para lanzar, principios básicos, escolares, que ayer extravió el equipo naranja en mitad del monte helado. Así, del 7-9 que pintaba el vetusto marcador se pasó al 18-12 en el intermadio. Antes, en el minuto 18, Mariano Ortega había intentado detener la sangría con un tiempo muerto. Entonces, el 11-10 emitía las primeras señales de alarma, suposiciones que fueron constatadas en el descanso, con media docena de goles de renta local, un roto impropio de un traje como el aragonés y de unos sastres tan inexpertos como los del Trebnje. Marko Sibila, técnico esloveno, había ganado con claridad la partida en los primeros treinta minutos.

En la reanudación, se intentó la reacción. Ardua labor que terminó siendo estéril por completo. El trineo del Trimo Trebnje volaba, mientras el CAI Aragón intentaba empujar el armatoste cuesta arriba. Sudor improductivo, esfuerzo inútil, como casi todos los que no se tejen desde la razón. Los goles se sucedían. Nadie elaboraba con pulcritud. La diferencia residía en que los eslovenos embocaban todos sus tiros. También, que intentaban defender. Con la ayuda de la ignorancia (o la jeta) arbitral, incluso lo conseguían. Pero el CAI Aragón jamás construyó una defensa que se precie como tal a lo largo del acto. Mariano Ortega cambiaba y cambiaba de portero, olvidando que no hay guardameta que pare si la defensa no disuade. Todo estaba perdido.

Gol a gol, error a error, estropicio a estropicio, el CAI Aragón se introdujo en una espiral agónica. Solo Amadeo Sorli veía puerta. El resto, apenas supo desnudarse la muñequera y consultar la hora. Esas manecillas del reloj que amenazaron con estrangular al conjunto aragonés con una distancia de hasta una docena de goles (30-18, minuto 45).

Visto lo ayer perpetrado, el marcador final no es del todo malo. Incluso pudo ser peor. Lo mejor, lo único positivo, es que resta una hora de juego a desarrollar en Zaragoza. Y que es imposible que el CAI Aragón tan mal como ayer.

Ficha técnica:

35 - RK Trimo Trebnje (18+17): Imperl (Ferlin, p.s.); Korelec (5), Erculj (-), Marko Radelj (1), Blaz Radelj (2), Sebastian Skube (5,1p), Susin (4), Miklavcic (4), Musa (3), Stas Skube (9,5p) y Zarabec (2).

26 - CAI BM Aragón (12+14): Malumbres (Pablo Hernández, p.s.); Sorli (6), Maqueda (3), Grebenar (3), Larsson (2), Sifre (-), Sergio Ruiz (3), Lamadrid (1), Cartón (3,1p) y Arrhenius (5).

Árbitros: Shlomo Cohen y Horam Peretz. Excluyeron por dos minutos a los locales Erculj (2 veces), Blaz Radelj, Sebastian Skube (2) y Susin y a los visitantes Sergio Ruiz (2) y Cartón.

Incidencias: partido correspondiente a la ida de los octavos de final de la Copa EHF disputado en el pabellón Dvorana OS de Trebnje (Eslovenia).

Marcador cada cinco minutos: 2-4; 5-4; 8-9; 11-10; 14-10; 18-12 -descanso- 22-13; 27-16; 29-17; 32-22; 32-24; 35-26.

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