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BALONCESTO

El CAI edifica su nuevo proyecto

Amaina la tormenta. Con el descenso de categoría aún reciente, el CAI Zaragoza se afana ahora en restaurar su dañado prestigio. Y en este sentido, el club aragonés parece manejar un proyecto resistente, sólido, estable; un ambicioso plan deportivo que, tras el descalabro del pasado curso, sólo contempla un desenlace válido: el inmediato regreso del equipo a la Liga ACB.

De momento, la configuración de la plantilla -dirigida este año por José Luis Abós- presenta muy buenas vibraciones; sobre todo después de Paolo Quinteros, uno de los mejores artilleros del baloncesto continental, anunciase su continuidad en el conjunto zaragozano.

Además, el club aragonés se ha reforzado con David Barlow (Los Tigres de Melbourne); Pedro Rivero (Cajasol), Álex Urtasun (Bruesa) y Rafael Hettsheimeir (Basquet Lleida); y mantiene en su plantilla a Matías Lescano, Ricardo Guerra y, con toda seguridad, también a Darren Phillip. Sólidos argumentos para que la afición, desencantada tras los últimos acontencimientos, recupere el entusiasmo.

La importancia de Quinteros, que ha rechazado diferentes propuestas de la Liga ACB, queda retratada en la utilidad de sus números: durante el pasado ejercicio, en la máxima categoría, el argentino alcanzó una media de 17,4 puntos por partido, con una fiabilidad del 54% en lanzamientos de dos, y del 87% en tiros libres. Se trata, sin duda, de un gigantesco golpe de efecto de la entidad aragonesa, que se asegura la participación en su plantilla de una de las piezas más codiciadas del mercado. Con su presencia, el CAI eleva notablemente sus prestaciones en el juego exterior.

Antes, el director deportivo del CAI Zaragoza, Willy Villar, ya había potenciado el perímetro con las contrataciones de Pedro Rivero y de Álex Urtasun, ambos caracterizados por su amplia experiencia en la élite.

Urtasun, escolta procedente del Bruesa, garantiza intensidad y vigor en la pista, capacidad de penetración y fortaleza defensiva. Además, también se distingue por disponer de un lanzamiento aceptable, con muy buenos porcentajes.

¿Y en la dirección? En ese sentido, la llegada de Pedro Rivero remedia las carencias del equipo en la posición de base, y más tras la fuga de Quino Colom al Fuenlabrada. A priori, Rivero incrementa el potencial del CAI en muchísimos aspectos: canaliza el juego, administra los tiempos, asiste, anota, defiende, penetra, fuerza numerosos faltas personales...

Mientras, la adquisición de David Barlow, alero que jugó el pasado curso en los Melbourne Tigers, sí resulta sorprendente. Sobre todo, por la escasas referencias que ofrece la exótica Liga australiana.

En cualquier caso, se trata de un jugador versátil, reboteador y atlético que, tras haber actuado en las cinco posiciones, puede desempeñar diferentes funciones en la pista. Y no hay que olvidar tampoco su condición de comunitario, tras haber contraído matrimonio con una ciudadana británica.

Diseñada ya la línea exterior, el club se esfuerza ahora por apuntalar la pintura. El pasado viernes, el CAI Zaragoza oficializó el fichaje de Rafael Hettsheimeir, la primera pieza nueva para el juego interior. El brasileño, un pívot de 2,08 metros de estatura, viene avalado por el propio entrenador del equipo, José Luis Abós.

Al mismo tiempo, el club trabaja en la renovación del pívot Darren Phillip, cuya continuidad en el conjunto aragonés está prácticamente cerrada. De hecho, el acuerdo entre el club y el jugador, a falta únicamente de unos pequeños detalles, podría anunciarse de manera oficial en las próximas horas.

El CAI Zaragoza, víctima el pasado año de su desacertada gestión deportiva, parece haber recuperado el rumbo correcto. De momento, el diseño del equipo desvela que la entidad, ahora sí, camina con paso firme y decidido. Hacia la Liga ACB.

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