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CAI ZARAGOZA

El CAI demuestra que es un grupo por hacer

El cuadro rojillo acusó la inclusión de varias piezas nuevas y perdió por ocho puntos ante el Meridiano Alicante en su primer partido de pretemporada.

Riera defiende a Llompart.
El CAI demuestra que es un grupo por hacer
JOSÉ LUIS PANO

Primer test de la pretemporada y primeras conclusiones, aunque se puedan sacar pocas de un amistoso como el de ayer en Monzón ante el Meridiano Alicante. La primera y fundamental es que el CAI es un grupo por hacer. Faltaban jugadores y los que había apenas se conocen dentro de una cancha de baloncesto. Por ello, faltó comunicación y complicidad entre los rojillos. Eso fue aprovechado por un equipo más hecho como el alicantino para imponerse al final por ocho puntos.

El primer encuentro veraniego tuvo lo de todos los años, es decir, ráfagas de intensidad, mucho calor, imprecisiones impropias de jugadores ACB y rachas que movían el marcador de un lado a otro.

Pero en estas citas la experiencia es un grado y tras un arranque voluntarioso de los de Abós, la mayor veteranía de hombres como Erdogan (¡qué calidad la del turco!), Stojic, Rejón o Cazorla propició la escapada alicantina en el electrónico.

Al CAI le faltan jugadores y es normal la falta de rodaje. A pesar de ello, en Monzón ya se vieron ‘cositas’. A destacar el peso en el equipo de un hombre como Andrés Miso, que se multiplicó en diferentes posiciones, las ganas que puso Phillip desde el salto inicial, los destellos del joven Javi Marín o la capacidad de Chubb para atacar el rebote ofensivo con más o menos fortuna.

Falta mucho de la preparación, pero lo que quedó más evidente en la noche de ayer son las facetas en las que hay que corregir. Urgentemente, y ya lo gritaba Abós durante el choque, hay que volver a defender con velocidad. Y es que el Meridiano de Óscar Quintana cazó una y otra vez en transiciones rápidas a los rojillos.

También falta comunicación atrás y claridad en ataque, cosas que se irán trabajando estas semanas. Además del aspecto físico, en el que habrá que seguir evolucionando, los aragoneses son un grupo que está por hacerse. No conocen su juego, era la primera vez que jugaban cinco para cinco, como aseguró Abós tras el choque, y sin embargo, y a pesar de tener que dar muchos minutos a los jóvenes, no le perdieron la cara al partido ni siquiera cuando iban 15 abajo.

Y es que a los mundialistas y a Van Rossom, todavía con sus selecciones, hubo que añadir la ausencia del lesionado Rafael Hettsheimeir y del recién llegado Pablo Aguilar.

Con esas circunstancias se trata de ir adquiriendo información con el paso de los entrenamientos y de los partidos para tratar de mejorar poco a poco y llegar al inicio liguero en la mejor situación posible.

En la segunda mitad las imprecisiones fueron a menos, pero el cansancio a más y algunos hombres acusaron la carga física a la que están siendo sometidos en este inicio de la pretemporada.

Eso también nubla la vista y no afina el punto de mira. Así, a tiradores como Toppert les faltó algo de frescura y acierto, aunque ya en el calentamiento había dejado claro que tiene buena mano. En el partido no pudo ser.

Y viendo el cansancio aragonés, el Alicante siguió corriendo. El base Heurtel comenzó a notar con facilidad, sobre todo en penetraciones, y el duelo quedó prácticamente sentenciado a bastantes minutos del final.

Pero el aspecto anímico de los rojillos puede ser su fuerte y el apoyo de todos los hombres, incluidos los del banquillo, permitieron estar en rentas aceptables en el último parcial.

Derrota final, primer vistazo y pocas conclusiones. La más clara, que el CAI está por hacer. Pero hay tiempo.

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