Despliega el menú
Deportes
Suscríbete

CAI ZARAGOZA

El CAI deja escapar la guinda

El equipo de Abós, muy irregular, fue siempre a remolque; sus continuos fallos en tiros cómodos y el gran partido de English le hundieron.

Pablo Aguilar y Jordi Trías pugnan por un balón dividido.
El CAI deja escapar la guinda
TONI ALBIR/EFE

Pocas veces se va a encontrar el CAI con otra oportunidad igual de ganar en la cancha del DKV Joventut. Y si encima la desaprovecha el sabor que deja el partido aún es más amargo. Porque hubiera sido la octava victoria en liga, porque hubiera sido el salto de calidad que necesita este grupo y porque hubiera sido la guinda a una buena primera vuelta de la competición. A pesar de no contar con Cabezas ni con Toppert, el conjunto zaragozano se encontró con un encuentro accesible, sin demasiada complejidad, pero no fue capaz de vencer en su visita a Badalona. Los de Abós no supieron sacar partido de sus ventajas, especialmente al poste bajo dadas las bajas de Novel y Flis, y cuando tuvieron opciones de meterse en el partido fallaron lanzamientos muy cómodos. Si a eso se le añade el gran acierto de un francotirador como Carl English y el daño que hace por si mismo Will McDonald en la pintura, el resultado vuelve a ser negativo. En el lado positivo de la balanza, la gran actuación de un Andrés Miso que demostró que es un hombre importante en la plantilla aragonesa. Pero su labor no fue suficiente para evitar la derrota.

Resulta incomprensible que cuando un equipo tiene una clara ventaja sobre la cancha en alguna de las posiciones no sea capaz de aprovecharla. Pues el CAI, ayer en Badalona, se hartó de dejar escapar esas claras oportunidades de anotar. Es increíble que Aguilar no sacara partido de su mayor experiencia al poste bajo ante Hosley, o que los pivots no supieran superar a un joven inexperto como Nacho Llovet, y que incluso no se beneficiaran de los pocos minutos del 'tocado' Trías o no castigaran al poste bajo a hombres más pequeños cuando se emparejaban con ellos. Así es difícil ganar, y más en una pista como la del Olimpic que se vuelca con su equipo.

Porque el guión fue el previsto. Los más enchufados de la 'Penya' estaban siendo McDonald y Carl English, y para ellos fueron casi todas las posesiones locales. Pero nada, el CAI no los podía parar. En el caso de funcionar bien en ataque el problema no hubiera sido serio, pero como los de Abós no vieron sus ventajas pues la brecha se fue abriendo poco a poco.

Los primeros balones a la pintura fueron puntos de McDonald y faltas de Hettsheimeir. Primer problema. Las siguientes eran para triples de English. Segundo problema. Y las del CAI siempre iban a la línea de tres en lugar de buscar hacer daño cerca del aro. Tercer problema, el más inexplicable.

Con un cuadro rojillo ofuscado en ataque y algo blandito tanto atrás como en el rebote, los hombres de Pepu Hernández le podían destrozar en un instante. El recital anotador del 'killer' verdinegro puso un preocupante 21-12, una renta que aún se fue por encima de los diez puntos nada más arrancar el segundo parcial.

Sin Cabezas alguien tenía que asumir el mando y la responsabilidad. Y no fue otro que Andrés Miso. El madrileño no ejerció de base casi hasta el final, pero sí que lo hizo de líder siempre que estuvo en el parquet. El escolta tiró del carro, logró canastas en penetración, asistió con criterio a sus compañeros... Pero no era suficiente y la desventaja no decrecía.

Fundamentalmente porque con Hettsheimeir cargado de faltas y Chubb bastante despistado, Abós tiró de sus dos 'cuatros' y estos sufrían y de lo lindo en defensa ante McDonald. Eso sí, lo que padecían atrás se compensaba con sus puntos, tanto de DP como de Aguilar, en la otra canasta. Siempre a pase de Miso.

El CAI no estaba jugando bien, pero estaba en partido. Lo mejor era el resultado y más aún al reanudarse el juego. La defensa de Hettsheimeir comenzó a imponerse a los interiores verdinegros y Barlow, ese que fue MVP hace ya muchas semanas, espabiló por fin con canastas de mérito. Hasta a cuatro puntos se acercó el CAI. Un espejismo.

Para ganar a domicilio no sólo basta con eso, hay que minimizar errores. Y los rojillos se volcaron en el rebote ofensivo, pero erraban lanzamientos una y otra vez. Y, si no, perdían la bola de manera incomprensible. Demasiados fallos.

Eso ante un rival que siempre trata de correr y en el que Hosley se entona en el tiro es letal. El marcador era como una montaña rusa, con un continuo sube y baja. Que si once abajo, que si me acerco a siete con triple de Van Rossom, que si se vuelven a escapar con una canasta imposible de English...

La irregularidad aragonesa no llevaba a nada bueno. Tampoco una defensa mixta sobre el tirador de la 'Penya' (cuatro en zona y uno al hombre sobre English) daba sus frutos. Únicamente ramalazos con un par de buenas acciones consecutivas invitaban a la esperanza. A seis llegó a ponerse el conjunto de Abós a tres minutos. Pero ahí, a pesar de aplicar intensas defensas, el canterano Pere Tomás anotaba dos lanzamientos definitivos.

En un desquiciante final con continuos errores desde el triple, innumerables rebotes de ataque y hasta una antideportiva a McDonald el CAI sólo pudo maquillar el resultado. Una pena, porque ayer pudo ser el día de ganar en Badalona.

Etiquetas