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CAI ZARAGOZA 82-CAJASOL 78

El triunfo en el Palau no fue casual

El CAI Zaragoza supo moderar su euforia, tras el triunfo en el Palau Blaugrana frente al Regal FC Barcelona de la pasada jornada, y confirmó frente al Cajasol que aquello no fue casual, lo que le permite encadenar su tercera victoria consecutiva.

Una de las jugadas del partido
El triunfo en el Palau no fue casual
OLIVER DUCH

Al superar a los sevillanos, los zaragozanos ven por primera vez en su breve historia en la Liga ACB como su casillero de triunfos es superior al de derrotas.

Los zaragozanos comenzaron algo más acertados que su rival, lo que les permitió dominar el marcador, pero los sevillanos reaccionaron con dos triples y el partido pasó a moverse a ráfagas, pero sin que ninguno de los dos equipos fuera capaz de escaparse y el primer cuarto se cerró con empate.

Los momentos de inspiración se combinaban por igual con momentos de desacierto, pero ninguno sabía aprovecharlo para tratar de romper un partido muy equilibrado con los sevillanos que en los primeros veinte minutos sólo llegaron a tener tres puntos a su favor por los cinco de los rojillos.

El conjunto de José Luis Abós solventaba los problemas para desarrollar su juego interior con un gran acierto en sus lanzamientos triples, especialmente por parte del australiano David Barlow que anotó tres triples, mientras los sevillanos confirmaban su capacidad reboteadora.

Tras el paso por el vestuario, el partido arrancó algo atascado a pesar de los cinco puntos iniciales de los locales que tampoco terminaban de hacerse con el control del juego, pero los que más lo acusaron fue el equipo de Joan Plaza que tardó más de cinco minutos en sumar sus primeros puntos.

Los zaragozanos fueron estirando su ventaja hasta los once puntos (64-53) lo que llevó a su rival a ponerse en zona para no dar por perdido en este tercer tiempo el partido y lo logró, también gracias a la aportación de Satoransky que sumó siete de los doce puntos de su equipo.

Las tornas cambiaron en el inicio del último cuarto y fueron los locales los que tuvieron problemas para sumar sus primeros puntos por la insistencia de su rival en mantener la zona, aunque los sevillanos tampoco incrementaron su producción anotadora y veían como se les escapaba el partido.

Los rojillos supieron aguantar la presión de su rival y, a pesar de ver que se acercaban en el marcador, no les tembló el pulso en los segundos finales.

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