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P. ELECTRONICS 83-CAI ZARAGOZA 72

El CAI se ahoga en la presión

El conjunto aragonés cometió el mismo error que hace una semana al salir sin intensidad y regalar el primer cuarto a un Valencia que con su presión mató a los rojillos. La mejoría de la segunda mitad llegó tarde y el CAI dilapidó sus ligeras opciones de triunfo con su obsesión por tirar de tres.

La presión debía pesar sobre el rival por aquello de su obligación por ganar, pero fue el rival el que la ejerció sobre el CAI y los rojillos se ahogaron en ella. La agresividad atrás del Power Electronics Valencia desquició a los de Abós en los primeros minutos, los llevó a cometer infinidad de errores absurdos y el desenlace fue el de hace una semana, que el conjunto aragonés regaló el primer parcial y con una desventaja de 18 puntos ya es casi imposible el vencer. Una vez más, los zaragozanos lo intentaron y mejoraron con el paso de los minutos, pero esa evolución llegó tarde. Y cuando llegó, fue el propio CAI el que dilapidó sus escasas opciones de victoria obsesionándose en tirar de tres. Los errores finales en el tiro depararon la tercera derrota consecutiva. Pero lo peor no fue el resultado, fue que los rojillos siguen sin saltar a la cancha concentrados y la lesión muscular ¿habrá que ver en qué queda? de Carlos Cabezas.Pesic, que debutaba ante su público, es perro viejo y consiguió darle la vuelta a la tortilla. Que podemos jugar presionados, pues no, los que vamos a hacer es presionar nosotros. Así lo hizo y le salió de lujo. Su nuevo equipo, motivado con la llegada del técnico y enrabietado por sus malos resultados, salió al parquet a morder, a presionar la salida del balón del CAI y cada saque de banda o de fondo de los rojillos, y esa intensa defensa les llevó a la victoria. Porque los de Abós se agarrotaron, los nervios y la precipitación les llevaron a perder diez balones letales en el primer cuarto y la historia del día del Caja Laboral se repitió. 18 abajo al arrancar el segundo parcial. Demasiada ventaja para el rival y un duelo que solo se puede levantar con un milagro.

El triple inicial de Qinteros fue un espejismo. El argentino estuvo bien en el tiro, pero los adversarios saben que sufre atrás y Pesic volcó el juego de los suyos en el eléctrico Rafa Martínez, que se iba una y otra vez del de Entre Ríos. Diez puntos consecutivos del escolta local y el Power Electronics ya parecía lo que realmente es.

Lo único positivo es que los interiores valencianos se cargaron rápido de faltas, aunque con las rotaciones y la entrada de Savanovic la cosa no fue a mejor. Los errores se repetían, el CAI no daba un pase en condiciones, se atascaba en ataque y para más 'inri' la defensa brillaba por su ausencia, con lo que los levantinos anotaban con comodidad y se escapaban poco a poco en el marcador.

Con la entrada de Miso parecía que la agresividad iba a más. Pero nada. Sólo Cabezas sacaba faltas con sus penetraciones ya con 15 puntos de desventaja. Pero el descontrol era generalizado y el base malagueño, para acabar con las mínimas opciones zaragozanas, se lesionaba -pinchazo en el aductor de la pierna izquierda-poco antes de acabar ese primer cuarto. Un drama. Sin él, y sin un Aguilar que no pudo jugar, el CAI estaba condenado. Al jugar con dos 'cincos' Chubb pudo hacer algo de daño en el poste bajo. Pero no era suficiente. Abós probó con una defensa zonal y tampoco fue ese el remedio. Una canasta fácil de Savanovic y dos triples de Claver demostraban que esa opción tampoco era la correcta.

Pero por lo menos el equipo se mostraba intenso y el acierto exterior de Quinteros y Van Rossom daban cierta esperanza a los aficionados rojillos desplazados hasta Valencia. De hecho, los aragoneses se plantaron a nueve puntos. Entonces surgió la figura del partido, el internacional Víctor Claver. El valenciano abrió el festival de triples con el que los de Pesic se volvieron a escapar hasta los 17 de renta. Lo 'enchufaban' todo y el CAI recibía 52 puntos al descanso.

Pero los de Abós se fueron entonando y recortando las diferencias cuando Claver se lo permitía, ya que el ala-pívot estaba de dulce ayer. Así, y con un Quinteros que espabilaba en defensa robando balones se acercaron a nueve. Se luchaba cada balón, la agresividad había aparecido y hasta los menos habituales como Riera, que tuvo su oportunidad, o Chubb sumaban para el equipo.

Entonces aparecieron los nervios donde se preveía, en un necesitado Power Electronics que fallaba casi cada posesión. Tanto, que los triples de Toppert y la dureza de Chubb ponían al CAI a sólo cuatro puntos. Había vida. Parecía mentira pero era así.

Un triple de Savanovic sacaba a los locales del letargo, pero con cinco minutos por jugar la renta levantina era únicamente de cinco puntos.

Entonces llegó el segundo gran error aragonés del día y el que le costó definitivamente el encuentro: el jugar exclusivamente para el lanzamiento exterior. El CAI dejó de jugar al baloncesto y trató de llevarse el duelo a base de triples y los errores en el tiro lo acabaron condenando.

Algunos bien tirados y otros fruto de la obsesión exterior, pero los rojillos dejaron escapar su oportunidad tras haber remado durante 25 minutos. Los locales sólo tuvieron que sacar alguna falta y meter algún libre para certificar el triunfo. La historia se repitió.

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