Despliega el menú
Deportes
Suscríbete

REAL ZARAGOZA

El balón, ese enemigo a domar

Entre las graves carencias del equipo, el control del ritmo de juego es un asunto crucial. Dos de sus centrocampistas están entre los cuatro jugadores de la Liga que más balones pierden: Gabi y Ander Herrera.

Gabi y Ander Herrera pelean por un balón con el getafense Boateng.
El balón, ese enemigo a domar
EFE

Falta gol. No hay creatividad en la línea de medios. Los laterales no aportan ni calidad ni profundidad. No se cae bien a las bandas. La defensa es un entramado cada vez más inconsistente... Son problemas de hondo calado que padece el juego del Real Zaragoza a lo largo de todos los partidos en lo que va de temporada. Gravísimos en sus consecuencias. Admitidos por el cuadro técnico desde hace muchos días. Por obvios, por indiscutibles.

Pero, siendo todos ellos altamente tóxicos para el resultado final de cada choque, hay un elemento que genera daños todavía más letales a la solvencia del equipo: la ausencia total del control del juego. Simplemente, el Real Zaragoza no sabe tener el balón en posesión. Sus jugadores son incapaces de dar cinco pases seguidos, de combinar con cierta soltura hasta hallar líneas de pase o provocar los errores del rival.

Transcurridas diez jornadas del campeonato (más una eliminatoria de Copa, la primera y última), los datos no engañan. Las estadísticas oficiales de la Liga son cristalinas y dibujan, con todo detalle, dónde radica la más grave carencia de la estructura de la actual plantilla, por encima incluso de la no existencia en ella de uno o dos goleadores natos.

Entre los cuatro futbolistas que más balones pierden durante los partidos en lo que va de torneo, figuran dos centrocampistas del Real Zaragoza: Gabi, que es el segundo con 125 pérdidas por detrás de Fernando Llorente (135); y Ander Herrera, que es el cuarto con 122, por detrás del realista Carlos Martínez (124). No hace falta demasiadas interpretaciones. Quizá solo señalar que, entre la docena de futbolistas que, a estas alturas, han perdido más de un centenar de balones en el transcurso del juego, apenas hay centrocampistas.

Esta tabla suele castigar habitualmente a los delanteros como Llorente, Cristiano Ronaldo o Ro-ssi, que cumplen en el ranking con su rol de jugadores demasiado aislados o dados al individualismo por ser su posición terminal de jugada; también a los hombres de banda -bien laterales, bien interiores-, cuya salida de balón es más reducida al tener siempre a un lado el límite del campo (Carlos Martínez, Xavi Prieto, Marcelo, Gámez y Alves confirman, con su presencia en la tabla de extravíos de balón, el riesgo de su posición).

Lo preocupante de este diagnóstico es observar ahí a piezas cuya labor básica es la distribución de juego, el liderazgo en la creación o la conducción del balón desde la medular hasta el área rival. En el 'Top-12', solo el españolista Verdú y el bermellón De Guzmán acompañan a la pareja zaragocista Gabi-Ander Herrera. De los que siguen detrás en la lista de 'perdedores' de balones, no hay más mediocampistas puros: Messi, Cazorla, Di María, Zurutuza, Diego Castro, Munitis, Iraola... Todos delanteros o interiores, algo mucho más normal.

El llamativo caso de Gabi

La figura de Gabi, el comprometido y racial capitán blanquillo, llama la atención, no solo por su destacada presencia en el vital ámbito de pérdidas de balón, sino en el resto de tablas descriptivas del juego de los 20 equipos de la Liga.

Resulta que el zaragocista es también uno de los que más pelotas roban en los partidos (el efecto positivo contrario al nocivo antes descrito). Gabi está en la décima posición, siendo junto al villarrealense Bruno, el único centrocampista de un elenco dominado, como manda la lógica, por defensas centrales (Cata Díaz, San José, Weligton, Carvalho, Piqué, Henrique, Pamarot o Ballesteros). Gabi ha robado cinco pelotas más que el mejor central zaragocista, Jarosik (98 por 93), que es el 18º en el baremo.

Como Gabi también aparece en cuarta posición en el listado de los jugadores que más pases ensayan en los partidos (51 más que el barcelonista Xavi), es fácil entender por qué el capitán blanquillo siempre se hace notar por su lucha y presencia en el juego. Observando sus números, puede afirmarse que Gabi está inmerso en la mayor parte de las jugadas del equipo, ya sean defensivas u ofensivas. El problema es que, en sus muchísimos intentos de liderar el fútbol zaragocista, Gabi yerra más que atina. Roba mucho pero, cada vez que lo hace, inmediatamente, vuelve a perder el balón. Esa característica le viene persiguiendo desde el primer día y supone uno de los lastres suyos y del equipo en el discurrir de muchos minutos de cada uno de los encuentros.

De su dispar omnipresencia deriva otro efecto nocivo para él y el colectivo. Gabi es el futbolista de la Liga que más faltas ha cometido en estas diez jornadas (30). Muchas de ellas, fruto de la frustración del error en el pase previo. Otras, por sus obligaciones de cortar las aproximaciones del adversario al área zaragocista. Cortar como sea los contragolpes rivales es tarea imperiosa de los mediocentros (por eso, en esa lista de protagonistas de entradas punibles sancionadas, se puede ver a pivotes del perfil de Bruno, Soriano, Javi Martínez, Rivas, Boateng, Mbami o Eguren).

Lo que ocurre es que, todos estos citados, juegan como especialistas de cierre, como pivotes defensivos puros. Y Gabi es, junto al enganche Ander Herrera, el que porta un perfil ofensivo y creativo en el Zaragoza (los de cierre, en los sistemas de Gay, han sido Edmilson o Pinter, casi nunca el madrileño). En este sentido, sí que se justifica que Gabi aparezca también como el zaragocista al que más faltas le hacen los rivales: es el 9º de la Liga, junto a Cristiano Ronaldo (29 entradas han sancionado los árbitros sobre ambos). ¿Dónde están los puntas zaragocistas?

En definitiva, que el paradigmático caso de Gabi ayuda a entender el desorden que preside el fútbol del actual Zaragoza. Un jugador no puede aparecer en todas las tablas estadísticas. No puede encabezar un diagnóstico positivo y su contrario. O viceversa. ¿Qué aporta el resto del equipo al juego global?

Etiquetas