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FÚTBOL EUROPEO

El Atlético vuelve al cielo

El conjunto español conquistó la Liga Europa ante el Fulham con dos goles de Forlán.

Diego Forlán celebra su segundo gol ante el Fulham, anotado en la prórroga, que al final daría el triunfo al Atlético de Madrid.
El Atlético vuelve al cielo
EFE

Al fin la historia le hizo un guiño al Atlético, casi siempre perseguido por la mala suerte, pero esta vez campeón a cinco minutos de los terribles penaltis y después de una competición en la que sólo ha ganado tres partidos y superado dos prórrogas. Con Quique todo ha cambiado: los rojiblancos ya resuelven partidos agónicos porque creen en sí mismos, han recuperado la autoestima, y además tienen en plena forma a un doble 'Balón de Oro' como Forlán y a un astro como Agüero.

Debían haber vencido mucho antes los rojiblancos, ya que el correoso pero flojo Fulham jamás les tuvo que haber empatado; pero sin un toque de dramatismo no sería el 'Atleti', campeón europeo por segunda vez en sus más de cien años de historia y a una semana de poder alzarse con un doblete inimaginable cuando el club se despeñaba en el arranque de curso. Casi medio siglo después, los Peiró, Collar, Rivilla, Grifa o Calleja, ya tienen sucesores. Y el club sale de la enorme travesía en el desierto en la que le metió la familia Gil. Desde el doblete del 96, todo eran sinsabores.

Salió muy convencido el Atlético, dispuesto a madurar la final, a trabajarla para luego disfrutar. Pero la felicidad duradera está peleada con su idiosincrasia. La consigna era evitar que los ingleses pudieran sorprender con alguna de sus escasas herramientas y luego imponer la calidad. Como casi todas las finales, la de Alemania comenzó muy cerrada, con pocos espacios, mucho balón largo y mínimos riesgos.

Pero enseguida, a los 11 minutos, Agüero aprovechó un error, cedió a Forlán y el toque del charrúa se fue al palo. Luego, el australiano Schwarzer se lució a lanzamiento de falta de Reyes. El utrerano se hallaba especialmente motivado. Perdió con el Arsenal una final de 'Champions' contra el Barça y deseaba resarcirse. Y celebrarlo con una afición que le odió y que ahora le ama. Dejó patentes sus ganas cuando arrancó por banda y abrió el camino para el gol de Forlán, en posición dudosa. Tocó Simao, el 'Kun' tiró en semifallo y el uruguayo aseguró con el interior.

Abierta la lata inglesa, había sensación de atracón. Al contragolpe, con Reyes abierto y con los gambeteos de Agüero, el Atlético podría darse un festín. Pero con todo a favor, a los rojiblancos se les vino el mundo encima. De repente, les entraron los nervios y dieron un pasito atrás. Y el Fulham empató.

Acusó el inesperado golpetazo el Atlético, desarbolado en el arranque de la reanudación por un Fulham más osado. El Atlético había perdido la fórmula y, una vez más, recurrió a Jurado. El cambio era lógico. El gaditano destila fútbol, y más cuando falta fuelle, y el portugués poco aportaba.

La prórroga se hizo inevitable. Pleno control español pero sin remate. Forlán se echó el equipo a la espalda y fabricó una jugada de gol o gol, pero ni Salvio ni el 'Kun' acertaron. Cambio de campo y, con todos extenuados, Agüero y Forlán liaron la mundial.

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