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Tercer Milenio

MONTAÑA

Pérez de Tudela, el amigo de la montaña

El escalador César Pérez de Tudela fue condecorado por su apoyo a la Guardia Civil.

Pérez de Tudela, en el momento de la condecoración.
Pérez de Tudela, el amigo de la montaña
LAURA ZAMBORAíN

Ángeles de la guarda y legionarios de la paz en la montaña. Así definió ayer el montañero madrileño César Pérez de Tudela a los efectivos de la Guardia Civil de Montaña, que le condecoraron con la Cruz de Plata al Mérito de la Benemérita. «Tengo otras condecoraciones importantes, como la Medalla de Oro del Deporte, y distintos títulos, pero esto ha sido inesperado», reconoció.

Desde la creación a principios del año 1967 de los Grupos de Esquiadores-Escaladores de la Guardia Civil y posteriormente en 1981 con la reorganización que dio lugar a los GREIM (Grupos de Rescate e Intervención en Montaña), Pérez de Tudela ha colaborado intensamente con los efectivos y ha asesorado a los mandos del cuerpo desde su puesto de coordinador del rescate en montaña en la Dirección General de Protección Civil.

En el acto celebrado ayer en el Centro de Adiestramientos Específicos de Montaña de la Guardia Civil, en Candanchú, también estuvieron presentes los alumnos de XXVII Curso de Montaña, a los que también se refirió el galardonado. «Estos jóvenes salvan vidas. Cuando estás aterrado y muriéndote en esos precipicios de las montañas españolas, sin pedir nada a cambio, ahí están, y te devuelven prácticamente la vida».

La Guardia Civil de Montaña «tiene la profesión más bella que se puede tener, porque son embajadores de la montaña», dijo. Con ellos ha entablado una gran amistad y, de hecho, el jueves César Pérez de Tudela pasó una jornada «maravillosa» con algunos de los especialistas en rescates en el Aspe, en la vista de los Murciélagos. «Fue un día alegre y responsable», añadió.

Otra de las personas condecoradas con la Cruz con distintivo blanco fue el guarda del refugio de la Renclusa de Benasque, Antonio Lafón Torrente, por el incondicional apoyo que ha prestado en numerosas ocasiones a los componentes de los GREIM en labores de rescate y adiestramiento. Reconoció que es una condecoración «muy importante, porque he tenido la suerte de trabajar con la Guardia Civil desde hace casi 40 años».

Dirige el refugio de la Renclusa, a los pies del Aneto, desde 1974, aunque trabaja en él desde los 15 años ayudando a su tío que lo regentaba entonces. En numerosas ocasiones ha tenido que trabajar codo con codo con los antiguos Grupos de Esquiadores-Escaladores de la Guardia Civil cuando no se contaba con medios aéreos. «Al principio nadie podría pensar que el Grupo de Socorro fuera ni similar al de ahora, éramos tercermundistas, compartíamos material con la Guardia Civil y los franceses, suizos y austríacos nos daba mil vueltas. Pero ahora la Guardia Civil de Montaña está en la elite del mundo», explicó.

Además recordó que el refugio «está metido en un agujero en el que no hay cobertura ni del 112, por eso la única comunicación que tenemos son las radios, con las que cubrimos toda la zona». También se impusieron condecoraciones al coronel jefe del Servicio de Montaña de la Guardia Civil, Sebastián Martínez, y a Isidoro Sánchez Fernández.

César Pérez de Tudela concluyó el acto afirmando que la suya «es la profesión más bella que se pueda tener y por eso este premio es un honor. Estoy muy contento con esta condecoración».

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