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Deportes

SELECCIÓN FRANCESA

¡Échenlos a todos!

La prensa deportiva y los políticos franceses atacan con dureza al equipo de Domenech.

Malouda, tirado en el césped, ejemplifica el fracaso de Francia en el Mundial.
¡Échenlos a todos!
AFP PHOTO

 "Indigno". "Lamentable". "Vergonzoso". Francia se despertó ayer con la cabeza del gallo bajo el ala. El emblema de su selección nacional ha pasado a ser un pollo decapitado, leyeron los enfadados aficionados en las páginas de 'L'Equipe'. Solo un milagro puede salvar a los subcampeones del mundo. Por ejemplo, que Uruguay y México no empaten. "Es como esperar la Navidad un día de Pascua", se desesperaba 'Libération'. "Haga como Raymond Domenech, prepare sus vacaciones", invita a los franceses la campaña publicitaria de una cadena de tiendas de electrónica.

La humillante derrota ante México (2-0) cayó en una mala fecha para el orgullo patrio. Era la conmemoración del 18 de junio de 1940, el día en el que el general Charles de Gaulle llamó desde los micrófonos de la BBC en Londres a la resistencia contra el ocupante nazi. Setenta años después, los actos oficiales rendían homenaje a los hombres que devolvieron a Francia su libertad y su honor en lo que se conoce como 'el llamamiento del 18 de junio', 'L'appel du 18 juin' se transformó en los titulares en 'La pelle du 18 juin", o sea, el tortazo del 18 de junio. Los comentaristas, con más memoria, se acordaron de otra úlcera histórica acaecida un siglo antes. El 18 de junio de 1815 las tropas inglesas y prusianas asestaron una derrota demoledora a los ejércitos de Napoleón. Por eso 'Le Figaro' tituló "Waterloo en Limpopo", nombre de la provincia sudafricana donde los aztecas del vasco Aguirre desplumaron al gallo gabacho.

"Los impostores", ponía a toda su gran plana 'L'Equipe' en la que publicó un editorial de su director sobre una enorme foto de Franck Ribéry. Fabrice Jouhaud no se anduvo con chiquitas para fustigar "la arrogancia" de los jugadores "tan bien acoplada a su ignorancia". El responsable de la biblia del deporte francés invitó a no sentir "tristeza, desolación ni, sobre todo, cólera". "Sería dar demasiado a estos hombres que no saben ofrecer nada" y que han hecho del "pasotismo su único estandarte". El director del rotativo deportivo también arremetió contra Domenech "ahogado por su ego y superado por el de sus jugadores", contra unos futbolistas que deberían limitarse a "cerrar sus bocazas", contra una federación que "no gobierna" y contra una dirección técnica "fagocitada por el pensamiento inicuo".

'Le Monde' también incidió en uno de los males internos que gangrena la convivencia e impide el espíritu colectivo de la plantilla. Observó que está "dominada por egos atormentados y salarios de estrellas, desconectada de la realidad del país y de sus hinchas, fraccionada en múltiples clanes: negros de origen antillano, negros de origen africano, blancos, musulmanes, expatriados de lujo o que se han quedado en Francia, procedentes de los barrios de los arrabales y revanchistas o venidos de la modesta provincia".

No sólo la prensa, sino también políticos atacaron con dureza a la selección. "Échenlos a todos!", dijo el parlamentario conservador Nicolas Dupont-Aignant en la emisora 'Canal Plus'. También el líder de los Verdes, el franco-alemán Daniel Cohn-Bendit, entró en la discusión: "Lo extraño es que los jugadores saben jugar fútbol, pero cuando juegan juntos juegan mal". El blogger Bruno Roger-Petit, que escribe para la web 'Sport24.com', incluyó en sus críticas a todos los responsables deportivos del país: "Toda la jerarquía futbolística francesa es culpable: desde Jean-Pierre Escalettes (presidente de la Federación Francesa) hasta Domenech y varios jugadores insoportables e incurables, esos detestables monstruos del egoísmo". Aime Jacquet, el técnico que llevó a Francia al título en el Mundial de 1998 en el que fueron anfitriones, repartió la culpa entre todos y sentenció respecto a las opciones mínimas de Francia de alcanzar los octavos del Mundial: "No veo cómo podemos clasificarnos. El veredicto ya se pronunció, y es inmisericorde".

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