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CAI BALONCESTO

DP se queda en Zaragoza

El club confirma la renovación del jugador británico por dos temporadas. Con su continuidad, solo falta un ala pívot nacional para definir el juego interior

Darren Phillip se erigió hace dos años, por méritos propios, en uno de los protagonistas del ascenso del CAI. El ala pívot británico, una vez volvió a tener la ACB entre sus manos, fue uno de los responsables de mantener candente hasta el último momento la esperanza de no tener que desandar el camino y retornar a la LEB. Por todo esto, una vez el club zaragozano puso en orden sus cimientos institucionales y colocó a Willy Villar al mando del radar en el zoco veraniego, el interés por su renovación no tardó en hacerse latente. La buena nueva parecía que se iba a definir a más no tardar, pero los nudos y enredos de la negociación dilataron el desenlace. Ayer, finalmente, se materializó el acuerdo y se hizo oficial que DP permanecerá en la disciplina aragonesa al menos dos años más.

 

Con esta incorporación, José Luis Abós ya cuenta con tres jugadores interiores. Junto a él estarán Rafael Hettsheimeir y Matt Kiefer, a quien ya le han sacado parecidos a Tom Wideman o Josh Asselin. Un juego interior equilibrado a falta de la contratación de un ala pívot que debe ser inexcusablemente nacional. Quizá ese no sea el acabado final a la pintura. Mientras se espera que el base Edu Sánchez se desvincule del Tenerife para asaltar la negociación, los gestores del CAI valoran si el hombre que cierre la plantilla apuntale la línea exterior o, por contra, pase a engrosar la batería interior.

 

El caladero estival de rumores también tuvo espacio para debatir acerca del futuro de Phillip. Un posible retorno a Sevilla, donde pasó dos años en el Caja San Fernando, ahora empaquetado bajo la firma de Cajasol. Sin embargo, la llegada de Joan Plaza como inquilino del banquillo hispalense, pareció tirar por la borda un hipotético interés que nunca llegó a cristalizar. Su hoja de servicios en España incluye también una temporada en el Casademont Girona y tres años en Unicaja, donde conquistó una Copa Korac y un subcampeonato de Liga.

 

Darren es un obrero, un currante del baloncesto. Sus carencias como jugador quedan solapadas por su elevado caché como persona. Tuerce el gesto cada vez que tiene que oír que la genética fue rácana en cuanto a su asignación de centímetros. Se crece a base de entrega. Él lo suele describir como corazón y compromiso. Es un tipo práctico. Para qué callarse y hacinar las vísceras de brotes de decepción. El año pasado no dudó en levantar la voz para pedir más intensidad. Lo hizo cuando su indiscutible titularidad de LEB quedó fagocitada por la llegada de Larry Lewis. Y lo hizo nuevamente cuando se ganó un hueco en el cinco inicial. Entonó el mea culpa cuando le correspondió pero pidió minutos cuando estaba convencido de que los merecía.

 

"Espero que venga con esas mismas ganas y ese mismo carácter. Espero que con ese mismo carisma tire del equipo", afirmaba José Luis Abós en la página oficial del club.

 

Sus registros estadísticos le confirman como un engranaje básico en la maquinaria del ascenso: 17,64 puntos y 6,5 rebotes en poco más de 25 minutos por partido. Una vez la mejor competición de Europa ha quedado nuevamente precintada para los aragoneses, su nuevo técnico espera resultados del anglosajón: "Es un refuerzo importante, conoce la LEB y la ACB. La temporada del ascenso fue uno de los puntales importantes en ello, colaboró decisivamente", explicó Abós. Su continuidad es otro aval a una plantilla que cobró crédito hace días con la importante renovación de Paolo Quinteros.

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