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REAL ZARAGOZA 0 - 0 DEPORTIVO

Despega la nueva era

Pedro Herrera tiende la mano a Agapito Iglesias y Augusto César Lendoiro en el palco de La Romareda.
Despega la nueva era
J.M.M.

Estrenaba ayer el Real Zaragoza una nueva era. La Romareda ponía de largo un tiempo marcado por la gestión directa -también formal, con el reto de tomar la presidencia-, de Agapito Iglesias al frente de la entidad blanquilla. La cita reunía alicientes por los cuatro costados: desde la nueva situación institucional de la sociedad, con el nuevo papel de Agapito, hasta el estreno en casa de José Aurelio Gay, secundado en el banquillo por Nayim; y, sobre todo, la reacción de una afición que ha vivido atónita, al borde del camino, la grave crisis en la que se ha envuelto el Real Zaragoza.

 

El club ha visto desplomarse, como un castillo de naipes, algunos de sus pilares fundamentales: desde el anterior entrenador, Marcelino García Toral -en una decisión censurada por el zaragocismo- hasta el presidente, Eduardo Bandrés, y el Consejo de Administración, salvo el actual presidente, el dueño del club, Agapito Iglesias.

 

El rival ayer aportaba otro ingrediente apetitoso: la visita del Deportivo de Lendoiro, acomodado en los puestos punteros y con quien el cuadro aragonés mantiene un alargado y complicado contencioso. Los tribunales han de resolver los entresijos del retorno a casa de Ángel Lafita, repescado de la disciplina de Riazor.

 

Pero la apurada situación del Real Zaragoza, en puestos de descenso que ayer el equipo no abandonó, aconsejaba a la parroquia blanquilla centrarse en el ámbito deportivo y apartar cuestiones de otro calado. De gran calado.

 

Puso el equipo ganas, tuvo ambición, pero volvió a exponer, a declarar, que le falta pegada, que le cuesta un mundo convertir en gol las ocasiones, las que logra crear. Tuvo, a cambio, el mérito de dejar la puerta inmaculada, lo que no es cuestión menor en el equipo más goleado de lejos en la competición doméstica.

 

Tiene el Real Zaragoza un buen puñado de frentes abiertos. En el que la cuestión deportiva no es ni mucho menos una circunstancia menor. Ayer vivió el equipo con Ewerthon y Ayala en la grada y puso de relieve que, como anuncia José Aurelio Gay, esta formación no es peor que muchas de las que comparten Campeonato con el cuadro blanquillo.

 

El problema, sin embargo, es que a pesar de todo, tal y como señalan las banderas en la techumbre de La Romareda, el equipo pierde pie conforme avanzan las jornadas. Ayer cedió otro puesto y cae a la penúltima posición en la tabla, sólo por delante del Xerez, ya sobrepasado por el Málaga, y a dos puntos del puesto de salvación en el que se asienta el Tenerife.

 

"Queda Liga", esgrime el técnico. Y tanto. Pero lo que precisa este Real Zaragoza es hacer realidad esos merodeos por el área que se han convertido en inocentes paseos sin mordiente ni gol.

 

Eso, al menos, en la parcela deportiva. En el otro gran frente, el institucional, Agapito dirá...


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