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GOLF

Del golf natural al golf guiado

De la intuición y la imaginación de los golfistas de antaño se ha pasado a un swing biomecánico, acompañado de un trabajo duro en el gimnasio que está equiparando a los jugadores de élite cada vez más.

Tiger Woods ha cambiado el cuerpo y la mente de una generación de jugadores.
Del golf natural al golf guiado
AFP PHOTO

Tiger Woods es el paradigma del golfista moderno. Cuando hizo su debut en el golf profesional en el Circuito americano, el 25 de julio de 1996, en el Greater Milwaukee Open, no solo estaba llamado a revolucionar este deporte a nivel de récords numéricos, y conseguir extraordinarias victorias, sino que cambió el cuerpo y la mente de toda una generación de jugadores que querían imitarle y lograr su fortaleza física y mental. El viejo modelo de golfista despreocupado y 'bon vivant' como Walter Hagen, o el más reciente de John Daly, el modelo intuitivo de Arnold Palmer o el genio de Severiano Ballesteros y su golf natural han dado paso a la generación 'Game Boy': golfistas altos, espigados, musculosos, flexibles. Puros atletas acompañados de una cohorte de psicólogos, sofrólogos, fisioterapeutas, entrenadores personales, etc. El golf natural dio paso al golf guiado del siglo XXI.

"Mi madre siempre dice que uno no puede engañar a la madre naturaleza. Sin embargo, con el régimen de acondicionamiento físico correcto y la tecnología moderna, podrás engañarla un poco más de lo que se acostumbraba. Solamente hay que ver los ganadores de más de 40 años en el Tour este año", apunta Tiger Woods. Y entre esos ejemplos tenernos al malagueño Miguel Ángel Jiménez, ganador de tres torneos en el Circuito europeo esta temporada (el único triple campeón en el Tour) y unas de las estrellas de la reciente Ryder Cup conquistada en Gales por Europa. A sus 46 años, Jiménez sigue dando guerra, y el secreto está en que a sus habilidades naturales en el manejo de la bola ha añadido un duro trabajo en el gimnasio, para lograr mayor flexibilidad y fortaleza física para aguantar hasta 33 semanas fuera de casa, compitiendo sin descanso.

"Básicamente, el cambio más drástico ha sido la incorporación en los sistemas de enseñanza de la tecnología como vías de análisis o de ayuda de corrección de un swing (estilo de balanceo al golpear). El profesional ve cada día que la alta competición es más dura y exigente, y con un alto nivel de jugadores jóvenes que vienen con muy buena preparación desde sus años en competiciones universitarias en la NCAA de EE. UU., el Challenge Tour en Europa y los equipos nacionales amateurs", explica Txema Sánchez, profesional y maestro de golf por la Federación Española (RFEG).

Rodo está planificado. Lo primero que hacen los profesores es estudiar el físico de los futuros golfistas, y después adaptar o crear un swing para ellos. Los avances tecnológicos han aportado una vía de corrección más eficaz a la hora de trabajar en construir en el jugador todo un mundo de confianza en su swing. "Para muchos, existe el tópico de describir al swing moderno como swing mecánico o posición más atleta, y, en cambio, al jugador de antaño a un jugador más intuitivo, de sensaciones, como los de la vieja escuela. Sin embargo, para mí, el swing de golf es la esencia del movimiento reducido a sus fundamentos, que son todo lo que necesita el jugador para desarrollar un swing correcto y potente que podrá repetir una y otra vez", detalla Sánchez.

Ventajas e inconvenientes

Kiko Luna, entrenador del equipo nacional, comienza planificando su trabajo en función del físico, pero siempre sin olvidarse de desarrollar las habilidades en el golf: "Lo que conocemos como el golf natural de antaño no tenía patrones a seguir. Muchas veces giraba todo en función de una compensación técnica. Por eso jugadores como Watson, Ballesteros, Piñero o el propio Jiménez han dado, y alguno sigue dando, guerra durante años, pese al empuje de los atletas cien por cien como Paul Casey, Camilo Villegas, Martin Kaymer o el propio Sergio García".

"Un jugador técnico (con habilidades) guiado en gimnasio tiene muchas ventajas: un mayor rendimiento a largo plazo, evitar lesiones, conseguir mayor potencia y consistencia en el swing que ayuda a que el jugador se sienta más seguro en el campo, tener jornadas de trabajo más cargadas, más horas para entrenar y aguantar más tiempo en el campo. Todo ello ayuda a que la cabeza piense mejor: si uno se encuentra bien físicamente estará mejor mentalmente y será más frío y racional para asumir los fallos o superar los errores. Y también, al estar menos cansado, uno puede planear una temporada más larga", afirma Luna.

Uno de los mayores errores que comenten muchos jugadores (tanto amateurs como profesionales) es el excederse en una serie de ejercicios en el gimnasio que a la larga pueden ser contraproducentes. No hay que confundir 'estar cachas' con estar fuerte. "Si desarrollamos demasiado los músculos incorrectos podemos acortarlos y cambiar totalmente el swing", recalca Luna. Musculación y elasticidad: esa es la clave. Aunque pocos llegarán a mover los hombros hasta 90º y la cintura hasta 30º, como Tiger Woods.

Otro de los inconvenientes y de los errores que cometen algunos 'pros' que van buscando el swing potente es que se olvidan de desarrollar las habilidades del golf, que no es otra cosa que saber mover la bola a nuestro antojo con las herramientas que tenemos a nuestro alcance: los palos. "El golf no es sólo dar un buen golpe a la bola, lo que nosotros llamamos los 'empalators' o los bombarderos: jugadores de gran pegada, pero que luego llegan a las distancias cortas alrededor del green y se pierden", subraya Luna.

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