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CICLISMO

Contador III, Rey del Tour

Alberto Contador selló su tercer triunfo en el Tour. Fue la victoria más trabajada y difícil, con Andy Schleck en los talones.

El ciclista español en el podio de París
Contador III, el Rey del Tour
AFP

Es la misma avenida en la que Miguel Indurain fue entronizado en cinco ocasiones como ganador del Tour, en la que Lance Armstrong consiguió subir en siete ocasiones al podio final, el escenario donde Carlos Sastre encontró un hueco para colarse entre los más grandes. Siempre es el mismo escenario y, sin embargo, las sensaciones nunca son las mismas. Dicen que para todo en la vida hay una primera vez: para el amor, para la amistad, para el cariño y para cometer uno de esos errores que perdurará en tu memoria para siempre.

Alberto Contador ha vuelto a revivir a sus 27 años sensaciones que ya conocía de dos ocasiones anteriores. Y sin embargo, nada es igual. Si se escuchan las voces de distintos coros es más fácil comprender que el triunfo en su tercer Tour no ha tenido nada que ver con los conseguidos anteriormente. Es normal que Andy Schleck haya mejorado, tiene 25 años, con respecto a lo que vimos de él en la carretera hace un año. Pero también lo es que Contador no ha sido el mismo corredor que vimos entonces.

No se le ha visto con la misma facilidad en las subidas, no ha arrancado con tanta agilidad como otras veces y en la contrarreloj final consiguió desbocar muchos corazones. Todo ello no quita para que haya sido el mejor. Está a tiempo de corregir errores, que los ha tenido, dentro y fuera de la carretera. Contador ha ganado sus tres Tours con dos directores distintos, Johan Bruyneel y Giuseppe Martinelli. Se formó con otro, Manuel Saiz. Tiene un círculo muy cerrado que le protege, lo que es lógico, pero ha tomado decisiones que resultan extrañas. Ha ganado tres Tours y puede ganar más, pero esta carrera no son matemáticas. Basta con recordar a Jan Ullrich, uno de esos talentos que salen muy de vez en cuando. Iba a ganar siete veces en París. Se quedó en una.

Que nadie se equivoque: lo grande es el Tour. Los corredores, los líderes pasan por sus caminos, lo doman, creen que lo han controlado. Tremendo error. Llega un día en el que sin avisar te pasa una factura terrible, que no tiene solución. Basta con ver lo que ha sucedido con Armstrong o lo que pasó con Miguel Indurain.

Christian Prudhomme, el director de la prueba, está exultante: "Ha sido el mejor Tour que yo he vivido desde que llegué a la carrera en 2004, para estar junto a Jean Marie Leblanc. Han pasado cosas casi todos los días, ha habido serenidad".

Al director del Tour, es el quinto que uno ha conocido, le da lo mismo quien gane. Es más, hubiese preferido que el vencedor se llamase Andy Schleck porque ya tendría la batalla organizada para 2011. Laurent Fignon lo ha definido en pocas palabras: "Contador es un gran campeón. Ha ganado tres veces el Tour, también ha conseguido una Vuelta a España y un Giro, además de otras muchas carreras". ¿Qué rivales puede tener en su asalto al cuarto Tour? Andy Schleck volverá a ser el más peligroso de todos ellos. Detrás del luxemburgués nos encontramos un abismo. Contador tiene la llave del futuro.

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