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BALONMANO

Confirmación real

El Ciudad Real rompió la racha del CAI Aragón. Sin embargo, la derrota no escoció: el conjunto naranja evidenció en La Mancha unas notables hechuras de equipo.

Madrugada del miércoles al jueves. Apenas hacía una hora que había concluido el choque Ciudad Real-CAI Aragón. 540 minutos de juego después del arranque de la Liga Asobal, se había consumado la primera derrota del conjunto aragonés en el actual curso (27-21). Mientras la plantilla daba cuenta de unas viandas en La Noria, restaurante gestionado por el turiasonense José Coscolín, los teléfonos de Domingo Aguerri y Óscar Mainer echaban humo. Paradójicamente, el primer resultado negativo de la temporada fue correspondido con decenas de mensajes de felicitación llegados de todos los conjuntos punteros de la Asobal. Ese era el análisis de los rivales directos, que escrutaron por televisión el enfrentamiento en la cumbre de la novena jornada. Ninguna derrota destila un sabor tan fortalecedor como la sufrida por el CAI Aragón en el Quijote Arena. Se habían perdido dos puntos, pero se había ganado la credibilidad en el foro más exigente del balonmano mundial.

 

La probabilidad, la estadística, la combinatoria, la lógica, la física y la metafísica desacreditaban cualquier opción aragonesa en Ciudad Real. El dato es abrumador: desde el 1 de diciembre de 2004 no pierde al club manchego en su fortín en partido de Liga Asobal. Le ganó el FC Barcelona (30-36) en la duodécima jornada liguera. En el Quijote Arena ganó el Kiel en el encuentro de ida de la final de la Liga de Campeones de 2008, aunque el Ciudad Real le dio la vuelta a la final en suelo alemán. Caer no representó ningún fracaso. El fondo, el resultado, apenas importaba. Lo esencial era la forma. Y el conjunto que prepara Mariano Ortega cayó con muchísima dignidad, mostrando las señas de identidad que sostienen su sensacional racha: una gran defensa, un sentido colectivo del juego y una primera línea poderosa en ataque.

Sterbik y demás

La paradoja crece: la constatación de todo lo bueno que anuncia el CAI Aragón se sintetizó en una derrota. Pero, además, lo mejor es que lo se intuye, lo que todavía no ha llegado. Mientras en defensa todos suman, en ataque el conjunto naranja se alimenta exclusivamente de la primera línea. Sterbik fue el gran protagonista del encuentro con sus sensacionales 12 intervenciones (por error en el recuento de paradas ayer se citaron 11), con un formidable 60% de acierto, un registro excepcional para un portero. Cierto es que el inquilino del portal del Ciudad Real es un monstruo, un ser de otro planeta; pero la segunda línea y los pivotes naranjas no tuvieron su día. El CAI Aragón erró 13 disparos en la línea continua, la de seis metros. Revisen el resultado (27-21). Metiendo la mitad, por mucho que paró Sterbik... Lo dicho, cuando los extremos y los pivotes afinen, a ver quién para a este CAI Aragón, el CAI Aragón que se confirmó en Ciudad Real.

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