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REAL ZARAGOZA

Cinco corazones partidos

Su presencia otorga un relieve especial al duelo de mañana en La Romareda

Leo Franco, peinado con rastas, encaja un gol en La Romareda en presencia de Aimar y Sergio García.
Cinco corazones partidos
HERALDO

No es un partido cualquiera el Real Zaragoza-Atlético de Madrid de mañana en La Romareda. Y no solo por la suprema importancia que tienen los tres puntos en juego para los dos contendientes. Javier Aguirre, Gabi Fernández, Braulio Nóbrega, Leo Franco y Florent Sinama-Pongo-lle, cinco zaragocistas con pasado reciente en el equipo madrileño, proporcionan al evento un relieve especial.Sobre todo, por su carisma, resalta por encima de todos la figura del nuevo entrenador blanquillo, el mexicano Aguirre, quien va a enfrentarse por primera vez a su anterior club desde que fuera destituido por Enrique Cerezo en febrero de 2009, hace ahora dos años. De hecho, es Aguirre el que aporta el gran valor añadido a lo que significó este mismo partido en la primera vuelta, allá en el Vicente Calderón, donde los cuatro jugadores de campo ya vivieron las peculiares sensaciones de enfrentarse juntos a su ex equipo (Braulio fue el único que no saltó al campo aquella noche).

Inevitablemente, el partido va a tener dos puntos claros de atención externa. Por un lado, el puramente clasificatorio, con ambas escuadras metidas en serios problemas a estas alturas de Liga, cada uno en su segmento de exigencias. El equipo aragonés en la tortuosa pelea por la permanencia, asomado al descenso de forma perenne; y el cuadro colchonero, en una de sus periódicas graves crisis de identidad, con la aspiración de meterse en Liga de Campeones rota ya en mil pedazos y con el pasaporte para Europa cada vez más lejos.

Y, por otra parte, asoma de manera paralela esa mezcla de morbo, emociones íntimas y ganas de demostrar lo que en su día les resultó imposible, de los cuatro futbolistas del Real Zaragoza que, cada uno en su momento y con sus avatares particulares en la mochila, fueron promesas o realidades en el Atlético de los últimos 8 años.

Javier Aguirre dirigió a los colchoneros desde julio de 2006 hasta febrero de 2009. Tres temporadas -la última incompleta- en las que, de su mano, el equipo del Manzanares estuvo siempre en los torneos continentales (hacía varias campañas que el Atlético no pisaba Europa). En las 2007-08 y 2008-09, los rojiblancos fueron cuartos clasificados y, por ello, se ganaron el derecho a participar en la Liga de Campeones. Por eso, Aguirre es un técnico altamente considerado por la mayor parte de la afición atlética. Él fue el que sacó de la mediocridad a un grande del fútbol español cuya trayectoria durante los años ochenta y noventa, como consecuencia de los efectos secundarios del mandato de Jesús Gil y Gil, acabó sumiéndolo en un laberinto en el que el aspecto futbolístico también resultó dañado.

Ahora, tras su breve experiencia como seleccionador de México en el Mundial de Sudáfrica-2010, Aguirre ha vuelto a la Liga para intentar dejar con vida al Real Zaragoza al final del campeonato. Y, en este corto periplo que, por ahora, ha decidido recorrer al frente del equipo aragonés (de noviembre a mayo), llega este especialísimo choque para él.

En La Romareda va a reencontrarse con antiguos pupilos suyos. De su estancia en el club madrileño aún siguen allí Antonio López, Ujfalusi, Assunçao, Mario Suárez, Perea, Valera, Raúl García, Agüero, Forlán y el central Domínguez, al que Aguirre dio la alternativa en Primera División. Puede asegurarse que el preparador zaragocista sigue manejando un buen número de claves de lo que en el vestuario del Atlético sucede (además, en Zaragoza también cuenta con Juan Iribarren, el preparador físico que le acompañó en Madrid).

Cuatro piezas relevantes

En el actual diseño de la plantilla del Real Zaragoza, los antiguos jugadores del Atlético de Madrid Gabi, Leo Franco, Braulio y Sinama no son unos más. Por su veteranía, por la personalidad que han ido adquiriendo con el paso de los vertiginosos meses que desde hace un tiempo vive la SAD o por su misión y obligaciones en el plantel, los cuatro se han erigido en jugadores vitales para el técnico. Aguirre, más de una vez, ha hecho referencia a su pasado atlético para justificar su confianza en ellos (a todos los tuvo en nómina allí).

Gabi es el capitán. Con eso se resume todo. En su cuarto año como blanquillo, el madrileño ha acabado siendo de los más longevos en una plantilla asolada por la permanente mutación. Su condición de nacional en un bloque multirracial y con más de una docena de pasaportes distintos, le ha hecho indispensable para entrenadores y dirigentes en tiempos de zozobra. Futbolísticamente, de aquel centrocampista con clase que se fichó en una de las primeras maniobras extrañas del agapitismo (se anunció su contratación en febrero), Gabi ha derivado en un jugador de casta y pelea. En su época emergente, jugó hasta tres veces en La Romareda con la camiseta rojiblanca.

Leo Franco, el segundo ex colchonero zaragocista, es el portero titular. Una pieza clave, pues, en el equipo. Fichado con 33 años con el aval de su larga trayectoria, Leo no ha dado en el Real Zaragoza la medida que mostró en el Atlético durante cinco años (de 2004 a 2009), pero sigue siendo fijo para Javier Aguirre. Con el escudo del oso y el madroño, al argentino le tocó encajar unos cuantos goles y derrotas en La Romareda.

Los otros dos ex rojiblancos, Braulio y Sinama-Pongolle, son los dos delanteros de mayor calibre en el actual equipo. Se mire como se mire, los números así lo certifican aunque hace unos meses pudiera parecer imposible. Braulio, que en verano no contaba e iba a marcharse del Zaragoza, ostenta ahora la vitola de delantero centro titular. Le falta gol (solo lleva 3), pero es el que mejor se adapta al sistema de Aguirre en relación al resto del engranaje. Y Sinama-Pongolle, que llegó tarde del Sporting de Lisboa y tuvo que desbancar del puesto a Marco Pérez con la liga avanzada, perdió su condición de titular con Braulio por su irregularidad. Aun así, ha sido fijo en varias fases del curso y, con 4 goles anotados, es el mejor artillero del equipo junto al citado Gabi y a Bertolo. Braulio y Sinama, en un bloque sin un ariete con brillo, son dos piezas cruciales actualmente para Aguirre.

Luccin, Galletti, Camacho y hasta el joven Víctor Bravo, todos ya fuera de Zaragoza y Atlético, completan el flujo de relaciones entre ambos clubes en la última década.

 

 

Leo Franco, peinado con rastas, encaja un gol en La Romareda en presencia de Aimar y Sergio García. El atlético que salta ante él es Luccin, que también vendría al Zaragoza. Al fondo se ve a Gabi de rojiblanco.

Gabi intenta frenar un ataque de Diego Milito en el choque de 2007, con Agüero a la expectativa. El ahora capitán blanquillo ya era ese día futbolista del Real Zaragoza, aunque hasta junio no se hizo efectivo su pase.

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