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SD HUESCA

Cimientos prometedores

El Huesca firma un notable arranque de competición, sin conocer la derrota e instalado en la zona cómoda de la tabla. Un bloque unido, con un patrón de juego y el soporte creciente de su afición, entre las claves del inicio.

1. Un ejército de polivalencia

El Huesca tiene una ventaja que a la vez conlleva su contrapartida negativa: dispone de un montón de futbolistas polivalentes entre los que existe poca diferencia de nivel. Lo primordial es que eso aumenta la competencia por la titularidad y ofrece más alternativas al técnico, Antonio Calderón. El reverso es que, mientras no abunden lesiones y tarjetas, son muchos los jugadores que, aun estando cualificados a una altura similar a los demás, viven el rigor de la grada cada fin de semana. Es el peaje del profesionalismo. Incluso del fútbol. La cruz de un plantel de 25 caras. Algo que siempre desgasta.

Robert o Roldán, Lalo o Vara, Rodri o Vegar, Camacho o Ripa, Jaume, Dorado, Borrego… tan sólo futbolistas como Roberto García, Rubén Castro, Lluís Sastre o Luis Helguera parecen estar en un peldaño superior.

2. La sociedad en la delantera

La pareja que forman Rubén Castro y Roberto García suma cinco goles en los tres partidos de Liga que se han disputado. Que serían seis en cuatro encuentros oficiales -tres por barba- si se cuenta el tanto en la Copa del Rey de Rubén Castro frente al Rayo Vallecano. Son los únicos anotadores del equipo azulgrana y los únicos que han chutado entre los tres palos. La dependencia de ellos resulta palmaria.

César Ferrando, entrenador del Nástic de Tarragona, dijo de ambos que no sabía si habría una pareja mejor de atacantes en la competición. Seguramente se excediera en el elogio, pero las primeras semanas de torneo no le quitan la razón. Son los números los que se la dan.

Y es que goles aparte, Roberto y Rubén son ante todo futbolistas muy complementarios. Roberto es el nueve clásico que desgasta a los centrales, que salta a todas, que cubre el balón con maestría, que permite que el equipo descanse o avance y que además tiene gran calidad en la definición. Rubén Castro no necesita tarjeta de presentación a estas alturas. Rápido y muy hábil, es puro hielo en el uno a uno contra el portero y posee un gran disparo. Además, sabe aprovecharse del trabajo de su compañero, un gregario que parece jefe de filas. Si no se lesionan, el Huesca tiene en ellos un gran soporte.

3. El esqueleto de abajo arriba

El eje Eduardo-Corona-Helguera-Sastre es fundamental. La reciente incorporación de Luis Helguera permite un engranaje muy equilibrado sobre el terreno.

La portería está cubierta con garantías por Eduardo Navarro (y su suplente de lujo, Miguel Martínez). Corona, con la inestimable ayuda de Dorado, es un central muy inteligente, de los que hace que un gorrazo sea una gran decisión, tácticamente hablando, en un contexto determinado.

Helguera se estrenó el pasado domingo y su aportación fue muy notable, especialmente en los primeros veinte minutos, en los que se vio tan sobrado que después se tomó alguna licencia peligrosa por exceso de confianza. Y el talento del balear Lluís Sastre emerge todavía con más fuerza si sus espaldas están bien cubiertas. Su clase es de Primera. El tiempo lo dirá en breve.

4. Los 4.000 socios, a punto

En las dos semanas que restan para finalizar septiembre, el Huesca parece que alcanzará la cifra de los cuatro mil socios que la directiva se planteó tras el ascenso a la categoría de plata. La respuesta de la ciudad y de buena parte de la provincia está siendo muy positiva.

El equipo azulgrana puede acercarse al diez por ciento en la relación porcentual entre abonados del equipo y población de la capital. En los tres encuentros oficiales que ha albergado El Alcoraz, el ambiente ha sido de extraordinaria entrega del público. En todos ellos (empate, derrota copera y triunfo) se ha despedido a los futbolistas con una sonora ovación.

5. Sudores en los despachos

Los rectores del Huesca han hincado las rodillas con denuedo desde el pasado mes de junio, cuando se consumó el retorno a Segunda División. Las oficinas del Alcoraz han tenido colgado el cartel de prohibido cogerse vacaciones hasta octubre.

Los teléfonos de Raúl Ojeda (gerente), Agustín Lasaosa (director deportivo) y Petón (asesor externo) han echado humo de forma permanente con la confección de la plantilla.

El presidente, Armando Borraz, que llegó a meditar su desvinculación por razones profesionales, se ha mantenido en el barco y a pie de obra, especialmente con las reformas del Alcoraz.

La imagen de Ojeda en su mesa de trabajo lo dice todo: con una mano sostiene un bolígrafo, con la otra teclea sin parar en su portátil. ¿Que dónde tiene el móvil? Entre la oreja y el hombro. El vitoriano es el auténtico hombre orquesta del club, motor de inagotables prestaciones, movido por una ilusión que delata su rostro.

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