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VANCOUVER 2010

Castellet roza la medalla, se accidenta calentando y acaba en el hospital

La española Queralt Castellet, que se había clasificado, como tercera de las treinta participantes, para la final olímpica de 'halfpipe', rozó la consecución de una medalla, pero acabó hospitalizada sin poder luchar por la misma, tras golpearse la cabeza mientras calentaba.

La española Queralt Castellet es atendida por los médicos
Castellet roza la medalla, se accidenta calentando y acaba en el hospital
EFE

Castellet, de 20 años, la más joven integrante de la selección española en los Juegos de Turín (Italia), hace cuatro años, aspiraba claramente al trofeo olímpico tras su sensacional puesta en escena en la ronda de calificación de la disciplina más espectacular del snowboard, en la que las competidoras efectúan vuelos, giros y piruetas sobre una pista en forma de U o medio tubo.

Pero la abanderada del equipo español en la ceremonia inaugural de los XXI Juegos de Invierno acabó siendo víctima de la mala suerte deportiva, vivió en muy poco espacio de tiempo su personal y particular montaña rusa emocional y finalizó en un hospital de Vancouver, donde podrá percibir, no obstante, que es muy afortunada, al no haber sufrido lesión mayor.

La catalana bordó su primer ejercicio, en el que logró el pase directo a la final, sin esperar a mejorar puntuación en la segunda ronda, con cinco trucos presentados de forma impecable. Comenzó con un 'backside' de 540 grados 'mute', al que siguió un 'frontside' 900, 'melon', antes del obligado 'backside' air, para acabar con un 'frontside' 540 'melon' y con otro aéreo estándar.

Los cinco jueces -de Japón, Australia, Suiza, Finlandia y Canadá- le otorgaron 44,3 puntos, puntuación que sólo mejoraron la australiana Torah Bright (45,8), que acabaría convirtiéndose en campeona olímpica horas más tarde, y la estadounidense Kelly Clark, oro en Salt Lake City'02 (EEUU), que hoy capturó bronce.

Junto a ellas, entraron en la final las estadounidenses Hannah Teter -campeona olímpica hace cuatro años, en Turín- y Gretchen Bleiler; y la china Zhifeng Sun. Las otras seis finalistas lo hicieron a través de la semifinal o repesca.

Poco antes de que ésta arrancara, a las cuatro de la tarde -la una de la madrugada en España-, Castellet decidió ejercitarse un rato en el 'pipe', justo dos horas antes de la hora prevista para el arranque de la final.

Fue en ese momento cuando se golpeó la cabeza con el borde de la pista, en la parte baja, quedando tendida y, durante unos instantes, inconsciente, para mayor susto de sus padres, Inés y Josep, que se habían desplazado hasta Vancouver con el fin de acompañar a su hija en la que hubiera podido ser la jornada más importante de su carrera deportiva hasta la fecha.

Queralt fue atendida en primera instancia en el hospital de campaña de Cypress, donde, a pesar de que la 'boarder' mostraba su intención de competir, insistiendo en que se sentía bien, se decidió trasladarla al Hospital General de Vancouver para someterla a un estudio más pormenorizado.

En cualquiera de los casos, el director de carrera de la Federación Internacional de Esquí (FIS), Marcel Looze, después de haber visto el accidente y a pesar de que Castellet estaba consciente y no mostraba daños evidentes, ya había tomado la medida, por lógica precaución, de no permitir su participación en la final.

Queralt y su entrenador, el neozelandés Ben Jolly, intentaron por todos los medios paralizar el arranque de la ambulancia, solicitando de forma infructuosa que fuese un especialista quien subiera de Vancouver a Cypress -a 24 kilómetros-, en espera de que éste pudiera dar el visto bueno para su participación en la final.

Pero los protocolos médicos están para ser observados a rajatabla y Queralt no sólo acabó siendo ingresada, sino que tendrá que permanecer 24 horas en observación en la clínica en la que entró poco antes que, en Cypress, la australiana Bright capturara el oro, por delante de las dos mujeres que la anteceden en el historial olímpico de la disciplina.

Tuvo mala suerte deportiva, pero, bien mirado, Queralt aún debería estar contenta por no haber sufrido ningún percance más serio. Dentro de cuatro volverán a celebrarse unos Juegos, en Sochi (Rusia). Para entonces Queralt tendrá 24 años. Buena edad para subirse a lo más alto del podio.

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