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REAL ZARAGOZA

Casi tres meses sin perder fuera de casa

Desde que cayó en Bilbao en octubre, el Real Zaragoza suma cuatro empates consecutivos y está invicto lejos de La Romareda.

Lanzaro marcó el gol en Valencia, el 31 de octubre, cuando el Zaragoza inició su positiva racha a domicilio.
Casi tres meses sin perder fuera de casa
EFE

El Real Zaragoza, pese a estar firmando una temporada muy deficiente en la mayor parte de los parámetros de evaluación de su juego, de su solvencia como equipo y de su clasificación global, presenta un matiz que permite aferrarse a la esperanza cuando el equipo, con todas sus limitaciones, juega como visitante: el cuadro blanquillo acumula ya cuatro desplazamientos consecutivos sin caer derrotado.

Ni Valencia, ni Getafe (ambos del pelotón noble de la Liga), ni Almería, ni Osasuna (estos dos, de la liga de los desesperados como los aragoneses), han logrado tumbar al Real Zaragoza en sus respectivos estadios. Cierto es que, como es sabido y sufrido, el equipo aragonés no sabe ganar. Pero, a base de empates, fuera de La Romareda está manteniendo el tipo desde hace ya casi tres meses.

Desde que el 17 de octubre cayera derrotado por 2-1 en San Mamés ante el Athletic de Bilbao, el Zaragoza no ha dejado de sumar cada vez que sale fuera de casa (cabe incluir el único partido de Copa del Rey que se disputó y en el que, ahí sí, se venció 0-1 en Sevilla al Betis de Segunda División).

Mientras que en La Romareda, hasta el pasado lunes ante la Real Sociedad no logró el equipo blanquillo adelantarse por primera vez en el marcador en todo lo que ya va de Liga, fuera de casa ha estado más atinado en esa faceta. En los tres empates a uno cosechados en esta racha, los zaragocistas siempre marcaron primero. Lanzaro lo hizo en Valencia al inicio del partido. Bertolo logró en Getafe cerca del descanso. Y Gabi fue el autor del 0-1 en Almería a falta de 20 minutos para el final. Lamentablemente, en ninguno de los tres casos hubo capacidad para sujetar (o ampliar) el ansiado y perentorio triunfo pero, al final, de ese detalle importante que es siempre adelantarse en el marcador, se obtuvo rédito en forma de empate (en Pamplona, el 0-0 fue fruto de un planteamiento ultradefensivo que no daba para más aspiraciones).

Fuera, las carencias se ven menos

No es gratuita esta trayectoria última del Real Zaragoza lejos de su hogar. Ya antes de enlazar estas cuatro igualadas seguidas, el equipo rubricó otro empate a domicilio: en el inicio del campeonato, igualó 0-0 en Riazor frente al Deportivo de La Coruña. Y, de por medio, las derrotas padecidas como visitantes nunca han sido tan lacerantes como las sufridas en La Romareda. El equipo cayó por 1-0 en el Calderón ante el Atlético de Madrid y 2-1 en el citado choque de Bilbao, dos K.O. por la mínima, sin humillaciones pese a las deficiencias acumuladas en cada episodio. La derrota más amplia fue la primera, en Santander, donde el marcador final fue 2-0. Nada de lo que escandalizarse pese al amargo sabor del juego desplegado.

Es obvio que, dentro del desequilibrio que manifiesta el actual Real Zaragoza en su entramado táctico, el equipo lo pasa mucho peor en casa, cuando tiene que atacar y crear fútbol. Fuera, la defensa está más arropada y se siente menos vulnerable. Esperar resulta más fácil que atacar.

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