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REAL ZARAGOZA

Carrera mortal para 9 galgos

A falta de solo 10 jornadas para el final de la Liga, casi la mitad de los equipos pelean en un esprint letal por evitar la 18ª plaza que enviará a uno de ellos a Segunda División. El Zaragoza es uno de los participantes.

La Liga entrará el próximo fin de semana en su recta final. Tan solo restan 10 jornadas para que concluya, 30 puntos decisivos en las aspiraciones de todos los equipos que conforman la elite del fútbol español.

Se trata de una marca psicológica que enerva al máximo a todos los participantes porque la capacidad de maniobra es ya mínima y los errores se pagan carísimos. Es el esprint final, el demarraje último y desbocado, el arreón postrero al que todo el mundo va con todas las fuerzas de flaqueza desatadas, hasta en los más débiles o mermados por las circunstancias.

Este año, lo más llamativo está sucediendo desde hace varios meses en la mitad inferior de la clasificación: prácticamente el 50% de los clubes de la Primera División vive día a día pendiente del descenso. Y, lamentablemente, entre este pelotón de torpes está, desde noviembre, el Real Zaragoza.

La distancia entre la plaza 18ª (mortal de necesidad, como la 19ª y la 20ª) y la mitad de la tabla ha sido mínima desde el pasado agosto, cuando la competición arrancó. Al contrario que en la mayoría de campañas, la Liga no se ha partido por detrás y, salvo el Levante y últimamente el Murcia (casi desahuciados ambos a estas alturas), existe un grupo numeroso de equipos que pulula alrededor de esa fatídica 18ª posición con el vértigo atenazándoles la voluntad cada semana que pasa.

Ahora es el Recreativo el que pisa la trampilla que, cuando se abra el 18 de mayo, conduce al abismo. Pero por ahí han pasado el Valladolid, el Betis, el Deportivo de La Coruña y el Osasuna en diversos momentos del curso y otros, como el Zaragoza, el Mallorca, el Athletic de Bilbao o el ahora fugado Getafe, han estado a su mismo nivel de puntos varias veces.

Nada hay decantado, todo está en el aire y pueden pasar cien cosas. Todas caben. La pasmosa igualdad que reina en el campeonato español desde el puesto 8º hasta ese electrificado 18º pone en peligro hasta a equipos que casi nunca han bajado del ecuador de la clasificación, como es el caso del Valencia (cautivo de su horrible racha de resultados). Ni siquiera el ya citado Getafe, que ha demarrado en busca de anticipar su salvación lo antes posible, e incluso el Almería -visitante de La Romareda dentro de 4 días y una de las revelaciones positivas del año-, pueden cantar aún victoria a pesar de su ligera -pero consistente- ventaja sobre los verdaderamente afectados por esa histeria que genera la cercanía de único puesto de descenso a Segunda que está en rifa.

La disputa de los últimos 10 choques de Liga con tantos equipos inmersos en la pelea por la cola se asemeja a una carrera de velocidad. Pero, inversamente a lo que suele importar en las pruebas atléticas (que es el triunfo y, en segunda instancia, las medallas y diplomas de honor), esta carrera no tiene su principal objetivo en llegar el primero a meta. Lo fundamental, lo único verdaderamente vital, es no llegar el último. Los galgos que inician el esprint el próximo domingo rumbo a la permanencia en Primera División (de partida, lo harán a nueve calles) tienen muy claro que su táctica pasa por intentar que el último día, en el último minuto, en el último metro del reto, haya uno de sus rivales por detrás. A todos les dará igual acabar en el 10º lugar, o en el 11º, o en el 12º... incluso en el 17º. Ése también es bueno. Del que todos huyen, el que acarrea un daño mortal de difícil solución, es el 18º y solo será para uno de los participantes en esta ruleta rusa que va a ser el final del campeonato liguero: para el más torpe, para el peor, para el que con menos destreza sepa jugar sus cartas finales.

Llega el tiempo de las cábalas

En este esprint con final trágico para quien llegue el último a la línea de meta el 18 de mayo, no todos parten de la misma posición, ni tienen el camino igual de allanado o bacheado. El estado de la clasificación tras la disputa de la última jornada (la 28ª) hace que los peores parados en el arranque de la pelea sean cuatro: Huelva, Valladolid, Betis y Zaragoza salen del cajón igualados a 32 puntos, la cota que ahora marca el caos. Dos cuerpos por delante están otros tres equipos: Deportivo, Osasuna y Mallorca, que inician el explosivo esfuerzo final con 34 puntos, dos de ventaja sobre la línea fatal.

Y, en la mejor situación de la parrilla, parten el caótico y sorprendente Valencia junto con el Athletic de Bilbao que, con 36 puntos, tienen dos más que el pelotón anterior y cuatro sobre el grupeto más dañado. Los vascos alcanzaron ayer la décima plaza -su mejor clasificación en lo que va de temporada- una vez que el Comité de Competición les dio el triunfo final en el partido suspendido el sábado en el campo del Betis por el botellazo que recibió su portero Armando a 20 minutos del final. De paso, por el anecdótico diferencial de goles, el Zaragoza sube un puesto tras ese fallo de los jueces y pasa simbólicamente al Betis. Es necesario insistir en que el Almería (38 puntos) y el Getafe (39) aún podrían meterse en el jaleo si acumulasen de inmediato una racha extremadamente negativa. Pero, a tan escasa distancia como están estas dos escuadras del flotador de los 42-44 puntos que siempre se estima para permanecer en Primera, parece difícil pensar en semejante pájara en la fase final de la competición.

Nueve equipos, nueve historias

¿Quién tiene el mejor calendario hasta el final de Liga? ¿Cuál de todos los afectados va a tener que recorrer un camino más abrupto? ¿A quién van a perjudicar o beneficiar más los enfrentamientos directos? Son preguntas inevitables en tiempos de penurias cuando se aproxima el desenlace de la Liga.

Entrenadores, directores deportivos, secretarios técnicos, presidentes... todos miran con lupa la decena de duelos propios en los que hay que sumar los puntos que faltan y, por supuesto, analizan el calendario de los demás rivales en la nerviosa e incandescente carrera por la salvación.

En principio, todos los afectados disputarán cinco partidos en casa y cinco fuera con la excepción del Mallorca, que juega seis como local y solo viaja en cuatro ocasiones (lo cual parece darle cierta ventaja), y el Valladolid, al que le ocurre lo contrario y se jugará la vida jugando solo cuatro veces en su feudo y seis a domicilio.

En estos casos, nunca es buena noticia tener que enfrentarse a los que se están jugando el título. Dos de los afectados han de jugar aún contra el Madrid y el Barça: son el Valencia y el Mallorca. Los demás, tienen solo una cita ante uno de los dos grandes.

Una ventaja parece cruzarse en la recta final con los casi desahuciados Levante y Murcia. Ahí, Valencia y Dépor tienen pendientes aún los dos choques ante los dos últimos, mientras que Mallorca y Zaragoza ya los han jugado ambos y no los tienen ya pendientes.

Y, por último, aparecen los decisivos enfrentamientos directos entre los 9 galgos que, seguramente, aportarán los detalles más decisivos para la conclusión final. El Zaragoza es el que más tiene: 6 de los 10 duelos. Los que menos, con 3, Betis, Recre y Valladolid. Hagan juego. Se admiten apuestas.

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