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Deportes

REAL ZARAGOZA

Calor, baños y barbacoa

La plantilla del Real Zaragoza vivió ayer en El Montanyà una jornada muy parecida a las de pretemporada.

En la concentración zaragocista en la sierra catalana, el de ayer fue un viernes perfectamente asimilable a cualquier día de concentración estival de pretemporada. Si no fuera por la enorme importancia que tiene el próximo partido del equipo -el de mañana en campo del Espanyol-, que aguarda tras la esquina amenazante para el futuro de la entidad en apenas unas horas, la plantilla y sus acompañantes podrían haber pensado en muchos momentos que, en vez de en El Montanyà a finales de abril, se hallaban trabajando en Boltaña, Benasque o Biescas en mitad de julio.

El calor fue sofocante desde primera hora de la mañana (hasta 27 grados marcaron los termómetros al mediodía) y el sol brilló radiante en una jornada luminosa y de cielo inmaculado. Antes del almuerzo, la sesión preparatoria matinal fue suave, propia de un viernes ordinario en Zaragoza, sin demasiado esfuerzo físico por parte de nadie.

Y, por la tarde, tras una prolongada siesta y un breve y relajado paseo por los exteriores del recinto hostelero, el equipo merendó frugalmente antes de acudir a las instalaciones del balneario del hotel. Pasadas las 18.30 comenzó una relajante sesión de espá a la que solo faltaron, por voluntad propia, los dos brasileños, Matuzalem y Oliveira, que prefirieron caminar y charlar largamente de sus cosas mientras el resto de sus colegas ahogaban sus nervios en las saladas aguas del área termal de El Montanyà.

El ambiente veraniego tuvo su colofón en el método que se eligió para terminar el día. La cena no fue esta vez en el comedor privado que, como es costumbre, el hotel ha preparado estos días a la expedición zaragocista, sino que se habilitó una zona aterrazada -también de acceso restringido- en la que la expedición blanquilla disfrutó de una barbacoa a base de carne asada y los magníficos y exquisitos embutidos de esta zona de Cataluña debidamente desgrasados a la parrilla. De ahí, se pasó al relax del final del día y al retiro a los dormitorios con la sensación generalizada entre los futbolistas de haber vivido un día muy diferente al que habrían llevado a cabo si esta concentración no hubiese tenido lugar. "Ni mejor, ni peor, simplemente distinto", comentaba anoche uno de los pesos pesados del vestuario.

Hoy, el entrenamiento -el último de la semana antes del partido- se anticipa a las 10.00 para, nada más concluir, abandonar El Montanyà y viajar por autovía hacia Barcelona, en donde se estrenará el cuartel general del Hotel Plaza con el almuerzo a las 14.00.

Del vacío a la marabunta

La sensación de lleno absoluto en el hotel que empezó a palparse en la noche del jueves desapareció por completo a las 10 de la mañana de ayer viernes. La mayoría de los clientes, vinculados de forma directa al Gran Premio de Fórmula 1 de Montmeló, dejaron temporalmente El Montanyà para desplazarse al circuito de Cataluña (a solo 35 kilómetros de aquí) para asistir a los entrenamientos libres. De repente, el recinto adquirió el ambiente de calma que hubiera sido deseable desde el principio de la llegada del Real Zaragoza y hasta su marcha hoy al mediodía.

Pero todo fue un alivio fugaz. A partir de las 18.00, los vecinos automovilistas de los zaragocistas comenzaron a regresar en oleadas desde Montmeló -además de la llegada de los clientes específicos del fin de semana- y el hotel se convirtió en una marabunta permanente. Volvieron a verse los polos de la gente de Williams; se descubrió que parte del grupo de guapas azafatas hospedadas en el ala 2 pertenecen a la escudería Ferrari (vinieron convenientemente vestidas con sus ropas granates y blancas marcadas con el escudo del "caballino" rampante); y, entre tanto trajín, se comprobó que, entre tamaño gentío, también había algún que otro forofo que pidió autógrafos y poses para fotografiarse con los jugadores zaragocistas. Y es que no deja de ser un atractivo extra para muchos de los hospedados el hecho de tener con ellos a un equipo tan nombrado como es, mientras nadie diga lo contrario, el Real Zaragoza.

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