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REAL ZARAGOZA

Braulio, contra su propia historia

El delantero desea cambiar su fortuna en el Real Zaragoza.

Braulio, contra su propia historia
Braulio, contra su propia historia
TONI GALáN/A PHOTO AGENCY

A Braulio se le han sucedido numerosas historias desde que en verano de 2008 firmó por el Real Zaragoza y casi pocas fueron buenas. Su papel en el Real Zaragoza apenas ha sobrepasado de lo testimonial, en parte, por culpa del encadenado de infortunios y adversidades que le han perseguido. Con Marcelino, en Segunda, comenzó como titular pero su pelea con el gol acabó apagándolo. Cuando calibró la puntería (aquellos goles al Albacete y al Salamanca) y gozaba de cierto peso en el equipo, una tenaza lanzada al tobillo por Baigorri, lateral del Castellón, lo mandó a un calvario de tornillos, quirófanos y recuperaciones que se alargó de abril a diciembre. Con el paso perdido dentro del equipo, ya en Primera, y con un Zaragoza calcinado, se le recomendó una salida en el pasado mercado invernal. Fue al Recreativo cedido, pero Braulio no escapó de las sombras. Jugó, cogió ritmo, aunque el gol no le sonrió (marcó dos en 20 partidos).

Por si fuera poco, a su regreso al Zaragoza, Gay le cerró la puerta del equipo. Solo el carrusel de desatinos de Prieto y Herrera a la hora de moverse en el mercado de delanteros le dio un papel en el equipo, eso sí, secundario. "No me ha acompañado la suerte: ni de cara a a puerta, ni por la lesión... Este año sabía que el entrenador no contaba conmigo y que me he quedado por las circunstancias. Ahora, con la plantilla corta y por cómo va la temporada, sé que puedo tener una oportunidad. Pero no me voy a desesperar como en otras épocas, estoy tranquilo y no me arrepiento de haberme quedado", explica Braulio.

Los minutos comenzó a consumirlos ante el Sporting. Su salida agitó el ataque del Zaragoza. Y en el Trofeo Ciudad de Zaragoza acertó contra el Teruel. Parecen buenos síntomas. Braulio, en cambio, no se entusiasma. Con cierta resignación, advierte cuál es su posición en la plantilla: "Después de haber tenido minutos, estoy más contento. Pero creo que mi rol seguirá siendo el mismo. Yo me dedicaré a seguir trabajando para jugar".

Entre las cuestiones que determinan la merma de confianza de Gay en Braulio está su posicionamiento en el campo. El entrenador no lo entiende como delantero. Esa indefinición como atacante referencial le inclina hacia una banda o lo retrasa como segundo punta. "Mientras el míster no cambie de opinión, contaré con más oportunidades en la banda que arriba. Yo con tal de jugar, aportar y tener minutos, estoy dispuesto a hacerlo. Quizá me ponga en esa posición porque así me desconecta la presión que tiene todo delantero de cara al gol", asume el delantero canario, favorecido ahora por la coyuntura tras formar parte de la reacción del equipo contra el Sporting. "Tampoco creo que por marcarle al Teruel vaya a cambiar mi situación. En lo personal estoy más contento, pero la confianza es la misma. Al menos, el míster puede ver que para cuando me necesite estoy disponible", añade.

"Estamos con Gay"

Paradójicamente, la compleja situación que sufre el equipo multiplica las opciones de Braulio. Gay, tarde o temprano, debía probar soluciones y alternativas ante la pobreza ofensiva del equipo, y ahora Braulio suena como recurso. "Las cosas están mal. Los puntos hablan por sí solos. El ambiente es el que es, si alguien dice que está contento, miente. Estamos sufriendo, pero esto debemos arreglarlo nosotros desde el campo. Ahora tenemos partidos difíciles, pero si ganamos un encuentro nos pondremos casi en mitad de la tabla y podremos respirar y olvidar esta mala situación", dice.

Cuando se le interroga por Gay, por su futuro, Braulio deja una sentencia rotunda: "Todo futbolista debería saber que la destitución de un entrenador es el fracasos de los propios jugadores. En el fútbol, normalmente, el punto de mira está en el técnico. Pero el presidente ha zanjado el asunto y nosotros estamos con el entrenador".

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