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FORMULA UNO

Beneficio máximo

Fernando Alonso conquista un valioso y afortunado segundo puesto en una carrera dominada tiránicamente por Mark Webber. Alguersuari también puntuó.

Alonso se subió al segundo escalón del podio junto al australiano Mark Webber.
Beneficio máximo
EFE

Celebrar un segundo puesto no debería ser digno de todo un bicampeón del mundo. Pero hay ocasiones excepcionales en las que le está permitido. La rotunda sonrisa que acompañó a Fernando Alonso desde que bajó de su monoplaza para dirigirse al podio era la prueba del magnífico botín capturado en el circuito de Montmeló. Un segundo puesto que sabe a gloria y que acerca al asturiano a un suspiro de Jenson Button, el líder del campeonato. En la jornada de ayer, superar a los Red Bull era un desafío sobrehumano.

La realidad no admite discusión. Como se ha demostrado a lo largo de todo el fin de semana, Mark Webber y Sebastian Vettel pilotan dos monoplazas con un comportamiento muy superior al resto de la parrilla. Varios pasos por delante de los McLaren y los Ferrari. A una inmensidad del resto. Alonso, consciente de las limitaciones de su auto y en espera de las evoluciones que introduzca la 'Scuderia', debe aferrarse a su fiabilidad y a que se produzcan circunstancias imprevistas. En esta ocasión, la fortuna se alió con el ovetense.

La primera bala, la esperada lluvia, no impactó. El escenario hubiera variado notablemente con el líquido elemento como un actor más. Curiosamente, una hora después de la finalización de la carrera, cayó sobre el trazado catalán el tan anunciado diluvio. Llegó con retraso.

En seco, con un calor veraniego, Alonso se limitó a exprimir su Ferrari y a contar vueltas instalado en una perenne cuarta posición, la misma que obtuvo en los entrenamientos. La salida, una de las especialidades de la casa, no le sirvió para adelantar a Lewis Hamilton, el piloto que le precedía.

Los gritos de ánimo de una afición que volvió a desplazarse en masa (hubo 98.113 espectadores), se diluían ante la impotencia que generaba un Ferrari que dista de ser una máquina invencible.

A falta de diez vueltas, el panorama se presentaba sombrío para el asturiano. Mark Webber volaba hacia el triunfo, el primero en la actual campaña y el tercero en su palmarés. Hamilton, brillantísimo, y Vettel tampoco estaban al alcance de Alonso.

Pero el guión dio un vuelco absoluto cuando en la vuelta 55 Vettel se fue a la grava. El alemán, que cuenta con un talento natural para la conducción y al que se le augura un potencial de campeón del mundo, volvió a cometer un fallo garrafal, alimentando la creencia de que todavía le falta madurar para poder mirar a los ojos a los grandes del Gran Circo. Como resultado de su error, tuvo que entrar en los boxes y posteriormente sufrió problemas en los frenos.

El segundo golpe lo dio Lewis Hamilton. Un reventón en la rueda delantera izquierda, cuando el Gran Premio enfilaba el penúltimo giro, estrelló su McLaren contra el muro. Los espectadores celebraron la desgracia del inglés porque llevaba adosada un premio doble para los españoles. Alonso ascendía a la segunda posición, un éxito que se antojaba remotísimo unos segundos antes, y Jaime Alguersuari se aupaba al décimo puesto y sumaba un punto más a su casillero.

Una felicidad no compartida por el tercer español en la Fórmula 1. Pedro de la Rosa escribió un capítulo más de su infausta relación con el BMW Sauber. Un toque con Sebastian Buemi en el arranque convirtió su monoplaza en "ingobernable" y el barcelonés tuvo que retirarse. Un nuevo abandono que anega de frustración el espíritu competitivo de este ejemplar deportista. Pese a completar una esperanzadora pretemporada, los resultados no le sonríen y su volante se ve amenazado.

Alonso recorta distancias

Tras pasar ante la bandera a cuadros, Fernando Alonso hizo visible su contenida euforia. El pasado jueves aterrizó en Montmeló a once puntos del líder del Mundial y cuando ayer abandonó las instalaciones catalanas se hallaba a tres puntitos de Button. Esa es la lectura positiva que extrae el asturiano. Sin lugar a dudas, ha obtenido el beneficio máximo en el GP de su país. Resulta conmovedora su habilidad para exprimir su coche. La comparación con su compañero Felipe Massa (sexto) ayuda a calibrar este don. Además, el próximo fin de semana la acción se traslada a Mónaco, una de las citas preferidas por el ovetense. Su pericia en la conducción aflora con más virulencia en el envenenado asfalto monegasco.

A buen seguro, el balance interior de Alonso no será tan generoso. Urge que Ferrari aumente las prestaciones y reduzca la distancia sideral respecto a Red Bull si aspira a oponer resistencia a la escudería de la bebida energética. El azar o los errores de Vettel no siempre acudirán en su auxilio. Si el 'Cavallino Rampante' quiere retornar a los senderos de gloria, deberá subir su listón.

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