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Pablo Hernández: "Antes era el portero, ahora voy a ser el presidente"

El mítico exguardameta intenta relanzar el balonmano en Zaragoza.

Pablo Hernández, con la pelota en sus manos.
Pablo Hernández, con la pelota en sus manos.
Oliver Duch

Sabía que usted volvería…

Nunca me he ido. Dejé de jugar en la élite en 2015, pero siempre he estado vinculado de una forma u otra al balonmano. Durante casi 20 años fue mi trabajo, pero siempre ha sido y es mi pasión. Acabé la carrera de Derecho, me casé y formé una familia con una chica que conocí cuando jugaba en Santander, trabajo como abogado en Zaragoza. Pero, insisto, el balonmano siempre fue importante para mí.

¿Desde dónde va a apoyar Pablo Hernández al nuevo proyecto de balonmano en Zaragoza?

Sintetizándolo mucho, antes era el portero, ahora voy a ser el presidente.

Pero si a usted le gusta la discreción… Y ahora es el icono.

Alguien tenía que ser el presidente del Zaragoza Balonmano. Detrás hay personas válidas que me respaldan. Vamos a hacer un proyecto bonito, ilusionante, trabajando la cantera, intentando crear una estructura sólida para crecer desde la Primera Nacional.

Esta idea ya la comenzó a desarrollar Maristas y Corazonistas el pasado curso.

Así es. Ahora se incorporan también Dominicos y La Jota al proyecto. También están Vieja Guardia, Stadium Casablanca...

Esto huele a Asobal.

Paso a paso. No queremos precipitarnos. Lo principal es consolidar un club que aglutine todos los valores que surgen en las canteras de Zaragoza, donde se trabaja muy bien. Queremos que estos chavales que prometen no tengan que irse de Zaragoza para jugar en la élite.

Esa última frase la articula desde la experiencia propia.

Yo salté al Portland San Antonio con 17 años.

¡Que se dice pronto: jugar en el Portland con 17 años!

Me llamó Zupo Equisoáin y no me lo pensé. Había jugado en Corazonistas de Zaragoza y en la selección juvenil. Era una gran oportunidad. Ese mismo año, Ibai Cano también saltó de la selección juvenil al Ademar León de Manolo Cadenas.

Qué zurda, Ibai, qué zurda.

Buenísimo. Los dos tuvimos que hacer las maletas. En Zaragoza, solo podíamos jugar en el Stadium Casablanca.

Exacto, el Casablanca Garbel.

En Zaragoza se quedó Amadeo Sorli, otro jugador extraordinario.

El extremo que lo bordaba de central.

Efectivamente. En mi caso, pasé muchos años fuera hasta que regresé a la élite en Zaragoza.

No se queje de su viaje, que fue precioso, además de meritorio.

Primero, en Pamplona con Bulligan. Después, me fichó el Teka de Santander. Allí estaba Jaume Fort. Luego, me llamó Juan Carlos Pastor y firmé en Valladolid.

Pastor sabe latín.

Y mucho balonmano. Casi todos los jugadores de ese equipo son ahora entrenadores de élite: Raúl González, en el PSG; Roberto García Parrondo, en Egipto; David Davis, en Hungría; Rubén Garabaya, en China; César Montes, segundo de Jordi Ribera con España… Fue una experiencia increíble en Valladolid. Allí compartí portería con otro internacional, Sierra. Había un nivel altísimo en esa Asobal.

Y con tanto nivel, lo ganó todo.

Casi, casi… Fui subcampeón de Liga, Copa, EHF y Recopa. Gané la Copa Asobal con el Valladolid ante el Barça.

Qué barbaridad ese Barça de Valero Rivera.

¡Pues le ganamos!

Y también fue subcampeón de Europa con el CAI Aragón. Ese gol en la final entre usted, Amadeo e Ibai...

Vamos a intentar que regresen esos tiempos tan bonitos. Pero paso a paso. Juanma Giménez Múgica y Sergio Durbán tienen las ideas claras. Hay que trabajar todo lo mejor que se pueda con los jóvenes talentos. Ya tenemos patrocinador, Sugraf. También tenemos ya pabellón. Jugamos en la pista auxiliar del Siglo XXI. Ya llegaremos a la pista principal. Hay jugadores con porvenir. Hay que creer en este proyecto.

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