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Jesús Gutiérrez: "El amor al baloncesto hace que todo valga la pena"

El técnico viene de entrenar en Angola al Petro Luanda.

Jesús Gutiérrez, en los porches del paseo de la Independencia.
Jesús Gutiérrez, en los porches del paseo de la Independencia.
Toni Galán

Esto de baloncesto y África…

Que en España no lleguen demasiadas noticias de baloncesto de África no quiere decir que en África no haya baloncesto.

Nos sonaba Lavodrama, Manute Bol, el repaso de la Angola de Conceiçao en Barcelona 92…

De Angola precisamente vengo de entrenar.

¿Por qué Angola?

Me llamó mi agente, valoré la oferta y me decidí a ir a Luanda.

¿Valoró el tema económico…?

Sí, claro; pero luego también han sido muy atractivos otros aspectos. Después de entrenar en Dominicos, Helios, CBZ, Ibiza, Caja Rioja, Monzón, Mérida, Casablanca Mann Filter y Salamanca, me ha venido bien esta estancia en África.

¿Cómo le convenció su agente?

Hablamos de ir al Petro de Luanda para trabajar con los jóvenes y como ayudante del primer equipo. Nada más llegar, se creó una gran relación con el primer entrenador, que es el seleccionador de Brasil, José Neto. Cuando Neto estaba en la Ventanas FIBA, yo era el primer entrenador.

Los resultados deportivos han sido óptimos.

Así es. Ganamos todo en Angola, y en la Basketball Africa League, que organiza la NBA, llegamos hasta la final, que perdimos con el Monastir de Túnez. Nosotros teníamos un buen equipo, con Carlos Morais, que había jugado en la NBA en Toronto, y en Siena, en Italia.

¿Algún jugador podría reforzar al Casademont?

Morais es buenísimo, pero ya tiene 37 años.

¿Cómo trabajaba en Angola?

Como podía…

¡Uf!

El amor al baloncesto hace que todo valga la pena.

Ciertamente, la frase le ha quedado preciosa…

Es así. El club nos ponía todos los medios. Nos ponían a nuestra disposición un coche con conductor para ir desde casa al pabellón. Yo empezaba a entrenar a las siete de la mañana.

¿A las siete de la mañana...?

Sí, a las siete. A esta hora entrenaba al equipo sub 18, y a las nueve y media, al primer equipo.

¿Por qué tan temprano?

La temperatura allí es infernal. Hay que considerar que Angola está muy al hemisferio sur del planeta. La Navidad la pasé en la piscina de la urbanización entre 35 y 40 grados.

¿Vivía en una urbanización?

Claro. Por la noche, no se salía de la urbanización por motivos de seguridad.

Luanda es la capital del país. Alrededor de dos millones y medio de habitantes. No sabía que fuera tan peligrosa.

Tiene mucho más de dos millones y medio de habitantes, aunque no lo reflejen los datos oficiales. Una gran mayoría de la población no tiene agua corriente.

¿No hay agua caliente…?

He dicho corriente, no caliente.

Entendí caliente…

Hasta en nuestra urbanización, que era de lujo, algunos días no había agua. Le hablo de agua, algo esencial; pero le hablaría también de la comida.

¿No había comida en el supermercado?

Sí, pero solo podías comprar lo que había, no lo que querías. Por ejemplo, la carne y la verdura eran congeladas. En Angola lo importan todo. Allí solo hay algo de fruta, petróleo y diamantes.

Petróleo, diamantes… Teóricamente, riqueza.

Dice bien, teóricamente... En la práctica, muchísima pobreza. Lamentablemente, la educación pública no llega a todos los niños. Qué decir de la sanidad pública: no existe. Si te pones enfermo y no tienes dinero, te mueres. Estos meses allí me han hecho ver lo bien que se vive en España.

¿Qué veía por la tele?

Mucho baloncesto: NBA, Euroliga, ACB, además de los rivales de nuestras competiciones.

¿Cómo ha visto el Casademont ?

Me alegré muchísimo por la salvación en ACB, aunque no podemos olvidar que se salvó al final por una canasta del Tenerife.

¿Y el futuro del Casademont y de la España post Gasol?

Aday Mara debe ser fundamental en el Casademont y en España. Estamos ante el próximo ‘5’ de de la selección. Entrené a su padre, Javi Mara, un tipo sensacional. Hay que apostar por él.

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