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Frenazo del Casademont Zaragoza en Málaga

El Casademont Zaragoza ha caído de forma contundente ante el Unicaja de Málaga (112-72) debido a su pésima defensa y a su escaso acierto en ataque. El Unicaja ha sido superior. 

El base de Unicaja Alberto Díaz (i) pelea por el balón ante Jordan Bone (d), base estadounidense del Casademont Zaragoza
El base de Unicaja Alberto Díaz (i) pelea por el balón ante Jordan Bone (d), base estadounidense del Casademont Zaragoza
Daniel Pérez

Tan cerca, tan lejos. El Casademont se presentó este martes en Málaga con las mismas victorias (seis) que el Unicaja, pero con un baloncesto muy inferior. Tanto, que solo pudo sostenerse durante el primer cuarto. Después, el desacierto en el lanzamiento y una pésima defensa, apática en la recta final, condujeron al descalabro en el marcador (112-72). Ni el reconocido talento que guarda la plantilla malagueña, ni las bajas que reunía el Casademont, con Thompson y Yusta infectados por covid y Okoye aquejado de una lesión de larga duración, justifican una derrota que frena el resurgir de los últimos compromisos. Solo Jordan Bone, con 21 puntos, estuvo a la altura en la anotación. Con un 19% en triples (5 en 26 intentos), no se le gana a nadie. Mucho menos, a un Unicaja que ganó la batalla por el rebote y castigó con dureza los fallos visitantes.

Todo, después de una prometedora puesta en escena del Casademont Zaragoza. Los de Ponsarnau empezaron acertados en ataque, al tiempo que el Unicaja sufría la espesura de Norris Cole en la dirección. Varias pérdidas del base americano favorecieron un parcial inicial de 0-6, pero todo cambió cuando este se entonó y se entendió con Michael Eric.

Ambos lideraron el parcial de 8-0 que volteó el marcador, pero el Casademont Zaragoza, enérgico y enchufado por entonces, fue capaz de protagonizar un nuevo arreón de juego en la recta final del primer cuarto que devolvió la máxima ventaja (12-18) a los aragoneses.

Omar Cook, pilar ofensivo junto a Mobley y Bone, anotó el triple que obligó a Katsikaris a parar el choque, y el Unicaja respondió con otro parcial de 7-0 que, nuevamente, volteó el electrónico antes de que Ramón Vila cerrase el acto con 19-20.

El intercambio de golpes remitió en el segundo cuarto. El Casademont siguió moviendo con rapidez el balón, pero el aro empezó a hacerse pequeño. Unicaja aprovechó el atasco de los zaragozanos para establecer un parcial de 10-4 y obtener su máxima renta del partido (29-24) gracias a las prestaciones ofensivas de Abromaitis, Brizuela y Jaime Fernández, fundamentalmente.

Esta vez fue Ponsarnau quien solicitó un tiempo muerto a falta de cinco para el descanso, consiguiendo que los suyos asimilasen bien las correcciones. Con un quinteto más fuerte por el interior, con Hlinason, Radoncic y Vanwijn, el Casademont mejoró sus prestaciones defensivas hasta lograr equilibrar el choque (35-35), pero al Unicaja le quedaba una marcha más, le quedaba por destapar una buena porción de su talento.

Cole siguió dirigiendo los ataques con inteligencia; Barreiro y Bouteille, discretos hasta entonces, emergieron en el choque para completar la anotación de los Abromaitis, Eric y Brizuela; y así, los malagueños abrieron la primera brecha importante en el marcador (48-38) antes del descanso.

El Unicaja se había adueñado de la pintura. Anotaba con suma facilidad de dos puntos (11 de 15, 72%) y dominaba el rebote. Facetas que el Casademont trató de corregir descaradamente tras el descanso, y las consecuencias fueron fatales. De entrada, los andaluces desbordaron la protección interior de Ponsarnau a base de triples (dos de Barreiro, otro de Bouteille…) y, con el avance de los minutos, el sistema ofensivo del Unicaja encontró ventajas de todo tipo.

El equipo de Katsikaris se hizo gigante frente al Casademont. En defensa y, sobre todo, en ataque. Llovieron canastas por dentro y por fuera. Trabajadas y de ingenio. Y así, los malagueños obtuvieron un parcial de 26 a 10 que fijó el marcador en 74-50 al finalizar al tercer parcial.

Las diferencias ya eran insalvables. Más aún, viendo como el Unicaja no bajaba el pistón y el Casademont sufría para mantener el ritmo de su amplia rotación. Los andaluces son uno de los pocos equipos que no han acusado la sexta ola de covid. Mantienen su plantilla intacta. Y se nota. Vaya que si se nota…

Ni siquiera la reprimenda de Ponsarnau a sus jugadores, en un tiempo muerto en el que les recriminó no estar al cien por cien, trajo una mínima reacción. En ataque no mejoró la congestión. En defensa, el Casademont permitió al Unicaja marcharse de 40 puntos, con hasta siete jugadores, entre ellos un estelar Barreiro, con 10 o más puntos. Las diferencia entre ambos equipos fue ayer abismal. Mucho mayor de lo que dice la clasificación...

Unicaja Baloncesto - Casademont Zaragoza
Unicaja Baloncesto - Casademont Zaragoza
Daniel Pérez

Ficha técnica

112- Unicaja (19+29+26+38) Alberto Díaz (0), Norris Cole (12), Bouteille (19), Barreiro (17), Eric (13) -quinteto inicial-. Abromaitis (9), Jaime Fernández (12), Brizuela (13), Alonso (7) Nzosa (10), Rubén Guerrero (0), Carlos Suárez (0).

72- Casademont Zaragoza (20+18+12+22): Bone (21), Mobley (7), Waczynski (5), Radoncic (8), Hlinason (8) –quinteto inicial- Omar Cook (5), Vanwijn (11), Font (2), Vilá (5), San Miguel (0).

Árbitros: Juan Carlos García González, Rubén Sánchez Mohedas y Andrés Fernández.

Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 16 de la Liga Endesa, disputado en el Pabellón:  José María Martín Carpena ante 2.473 espectadores

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