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La espera mereció la pena

El Casademont-Baskonia empezó con tres horas de retraso por el falso positivo de Spahija, pero los 3.673 seguidores que acudieron al pabellón disfrutaron a lo grande.

Casademont Zaragoza-Baskonia.
Casademont Zaragoza-Baskonia.
Toni Galán

La espera mereció la pena. Con tres horas de retraso, sí, pero la afición del Casademont Zaragoza paladeó este martes el partido más completo de su equipo en lo que va de temporada. El anuncio del positivo del entrenador del Baskonia, Neven Spahija, condicionó los planes previos y posteriores a la cita, pero no el goce desde la grada del Príncipe Felipe.

El encuentro, inicialmente programado a las 19.00, se aplazó a las 21.30. Poco después, la Liga Endesa comunicó que el choque se iba a retrasar hasta las 22.00. Un retraso que llevó a algunos aficionados a devolver su entrada y, desgraciadamente, a perderse el mejor espectáculo del curso.

"No es una inocentada", llegó a escribir el Basket Zaragoza en su cuenta oficial de Twitter para aclarar que el encuentro, a pesar de todo, se iba a terminar celebrando con normalidad. Con la normalidad con la que, en los tiempos en que nos encontramos, los clubes deben aceptar situaciones como la de ayer.

La solución de aplazar el duelo al día de hoy nunca fue una opción real. El choque solo se hubiese sido aplazado si los vitorianos no hubiesen dispuesto de nueve jugadores o si los asistentes de Neven Spahija no hubiesen podido hacerse cargo del equipo; pero, una vez detectado el positivo del croata en antígenos, la plantilla fue sometida a un PCR de respaldo en el que todos, incluido el propio Spahija, ofrecieron resultado negativo.

Así, su asistente, David Gil, fue el encargado de dirigir un partido de sensaciones opuestas para cada equipo. El Baskonia vivió una noche aciaga, una auténtica pesadilla. El Casademont -liderado por un estratosférico Mobley- se reencontró con su mejor versión y con los más de 3.600 aficionados que se dieron cita en el pabellón.

"El club nos ha comunicado el aplazamiento del partido a través del correo electrónico y, por suerte, hemos podido venir igualmente. Somos jubilados y tan solo hemos tenido que cambiar los planes que teníamos para cenar. No queríamos perdernos uno de los partidos que siempre marcamos en el calendario", explicaba, al acceder al Príncipe Felipe, la abonada Maria Luisa Visanfay.

"Ha sido una locura. Le hemos pasado por encima a uno de los grandes. Estoy orgulloso de mi equipo", completaba Rober Álvarez, un aficionado del Casademont que, curiosamente, ayer pudo acudir al partido ante el Baskonia debido al retraso. "Salgo de trabajar a las 20.00 y, cuando me he enterado de que se había retrasado hasta las 22.00, no me lo he pensado", completaba Álvarez mientras el resto de los aficionados tomaban la avenida de Cesáreo Alierta con una sonrisa dibujada en el rostro.

Este martes fueron tres horas de espera para presenciar la victoria frente a uno de los históricos del baloncesto español. Antes, habían sido días y días, semanas y semanas, aguardando un partido tan ilusionante (97-79) como el firmado ante el Baskonia.

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