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El Casademont Zaragoza supera al Río Breogán en un final de infarto (79-75)

El equipo aragonés se impone en la recta final tras haber dilapidado una renta de hasta 16 puntos en la primera mitad.

Dino Radoncic persigue a un rival.
Dino Radoncic persigue a un rival.
javier cebollada/efe

El Casademont por fin rectificó su negativa trayectoria en la Liga Endesa, que se extendía a cuatro derrotas consecutivas, y se reencontró con el triunfo tras un partido loco, intenso y emocionante, que se resolvió en los compases finales con un suspense de película. Y con San Miguel como protagonista principal. El base aportó serenidad y templanza en los momentos de fragor, y castigó al Breogán con siete puntos consecutivos cuando los visitantes amenazaban con marcharse en el marcador. Eso sí, después erró dos tiros libres seguidos, ya en el último minuto, que comprometieron aún más la victoria de los zaragozanos. El cuadro aragonés completó media hora notable, muy positiva, en la que superó por todos los costados a su rival, el equipo revelación de la presente campaña. Sin embargo, protagonizó seis minutos deficientes, totalmente improductivos, que dieron vida a un rival que ya se sentía perdedor. El equipo visitante, que llegó a contar con una desventaja de 16 puntos, a punto estaba de enarbolar la bandera blanca cuando el Casademont, por sus propios deméritos, le permitió creer en la remontada. Al menos, los locales supieron sobreponerse a tiempo para, ya en los compases finales, asegurarse la victoria desde la línea de personal.

El Casademont compareció a la cita con la baja de Jamel McLean, quien se lesionó el pasado miércoles, en la pista del Hapoel Gilboa, en la segunda jornada de la FIBA Europe Cup. Su ausencia mermó el potencial de los zaragozanos en el juego interior, pero Hlinason por fin dio un paso adelante para exhibir su verdadera dimensión. El islandés finalizó la contienda con 9 puntos, 5 rebotes y 5 tapones en 21 minutos de juego. Pero el jugador más determinante fue Stan Okoye, muy incisivo en cada una de sus acciones. El nigeriano facturó 22 tantos y 7 capturas, y apareció también en los instantes más comprometidos del duelo.

El equipo aragonés comenzó el duelo con fuerza y determinación, muy seguro de sus fuerzas. Sobre todo atrás, donde se empleó con disciplina, tesón y perseverancia para anular cada una de las acometidas de su adversario. El Breogán erró sus 7 primeros ataques, sometido por el extraordinario despliegue del conjunto local, y tardó cuatro minutos en sumar sus primeros puntos. El Casademont, sin embargo, obtuvo pocos réditos a su gran inicio de partido, lastrado por su desacierto ofensivo. Tras fallar hasta tres canastas fáciles bajo los aros, la escuadra de Ponsarnau sólo acumuló cuatro puntos de ventaja en el marcador (4-0). Escaso bagaje para los méritos contraídos. Por entonces, Hlinason gobernaba en la pintura en los dos lados de la pista, con 4 puntos, 2 rebotes y 2 tapones facturados en el ecuador del acto inaugural.

Poco después, cuando el islandés se marchó al banquillo, el Breogán por fin encontró grietas en la defensa zaragozana. Y enseguida volteó al marcador (7-8), impulsado por lo puntos de Marko Lukovic y de Dzanan Musa. A partir de ahí, el choque se mantuvo igualado hasta la finalización del primer cuarto (14-14), aunque con el Casademont emitiendo señales mucho más positivas que su rival.

Posteriormente, de nuevo con Hlinason en la pista, el Breogán volvió a toparse con un muro inabordable en sus acciones de ataque. Permaneció sin anotar los primeros siete minutos del cuarto, lo que aprovechó el cuadro aragonés para edificar un renta de 10 puntos en el marcador (24-14), con Stan Okoye como principal referencia ofensiva. El técnico de los visitantes, Paco Olmos, detuvo el partido poco después, para intentar corregir el desconcierto de sus jugadores, pero no logró su propósito. Al contrario, el Casademont siguió ofreciendo una superioridad manifiesta en todos los órdenes del juego, y amplió su ventaja con un mate de Okoye y un certero triple de Hans Valwinj (34-18). Musa, con una jugada individual, aportó oxígeno a su equipo con un lanzamiento desde más allá del arco, justo antes del intermedio (34-21). Por entonces, el Breogán presentaba un 7% de efectividad desde el perímetro, con un triple convertido en sus 13 intentos, y un acierto del 28% en los tiros de 2 (6 de 21).

El equipo visitante, mucho más sereno en sus acciones, mejoró sus prestaciones ofensivas en la reanudación. Sin embargo, el Casademont no se descompuso inicialmente, y respondió con aplomo y oficio al intercambio de golpes. El conjunto aragonés movió el balón con criterio y rapidez, generando ventajas desde todas las posiciones de la pista. Okoye golpeó por fuera, y Hlinason por dentro, para mantener a los zaragozanos con rentas superiores a los 10 puntos. En el ecuador del tercer acto, el islandés se marchó al banquillo, tras haber cometido su tercera falta personal, y el Breogán comenzó a sentirse cómodo en el juego interior. Dos penetraciones de Trae Bell-Haynes, sin apenas oposición, y una canasta de Mahalbasic, también muy fácil, evidenciaron la ausencia en la pista de Hlinason; pero el cuadro de Ponsarnau pudo conservar su ventaja, gracias sobre todo a su puntería desde el exterior: dos triples de Okoye y otro de Vanwinj premiaron el buen juego de los zaragozanos, que alcanzaron la media hora con 13 puntos de distancia en el marcador (59-46).

Después, ya en el último cuarto, el Casademont se desencajó con una facilidad sorprendente. Y el Breogán, favorecido por la cuarta falta de Hlinason, recuperó su mejor versión ofensiva para reducir su desventaja con suma rapidez: facturó 12 tantos en apenas 3 minutos, y se situaron a sólo seis puntos tras un triple liberado de Kacinas (64-58). Jaume Ponsarnau detuvo el partido, pero no modificó el guión: los aragoneses acentuaron sus dudas, y los visitantes igualaron la contienda con dos lanzamientos liberados, ambos desde el perímetro, de Kalinoski e Iván Cruz. E inmediatamente después, Kacinas puso por delante a su equipo con una canasta bajo los aros (66-68). De ahí hasta el final, el Casademont tuvo mayor templanza y acierto, e inclinó el duelo a su favor desde la línea de personal.

 

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