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Tierra Santa, lugar para volver a creer

El Casademont visita al Hapoel Gilboa Galil de Israel con la necesidad de reencontrar el camino del triunfo

Jaume Ponsarnau, en un entrenamiento del Casademont.
Jaume Ponsarnau, en un entrenamiento del Casademont.
francisco jiménez

Israel, Tierra Santa. Suelo propicio para volver a creer. Lo necesita el Casademont Zaragoza. Un Casademont Zaragoza preso del desencanto. Que quiere más que puede. Y se frustra. Como el niño que quiere hacerse mayor antes de tiempo. Como el hijo que no termina de aprender a perder.

Se puede caer de muchas formas, pero no se puede bajar los brazos. Así lo defendió Jaume Ponsarnau en la previa del partido de hoy (18.00) contra el Hapoel Gilboa Galil, y así lo defiende cualquiera que sienta a un equipo. El Casademont Zaragoza no puede volver a repetir lo ocurrido en los compromisos frente al Avtodor Saratov ruso, en el debut en la FIBA Europe Cup, y el Lenovo Tenerife.

Fruto del desacierto, el cuadro aragonés se fue de los partidos hasta el punto de no competir. Y en ese aspecto, en la madurez para afrontar el fallo, incidió Ponsarnau a lo largo de una semana que ha servido de reflexión. Hay que evitar que se repitan esas fases de desmoralización, aprendiendo a pelear hasta el final.

Solo así se puede revertir una situación que empieza a resultar preocupante. Una segunda derrota esta tarde en Gan Ner, asentamiento comunitario bajo la juridiscción del Consejo Regional de Gilboa, complicaría sobremanera el futuro del Casademont Zaragoza en Europa, a pesar de no haber jugado todavía al calor de su público en el Príncipe Felipe.

Moral aparte, el Casademont también necesita mejorar automatismos del juego. Desde el sistema defensivo hasta el avance en ‘pick and roll’, otra de las obsesiones de un Jaume Ponsarnau que, como explicó en la rueda de prensa previa a la cita de esta tarde en suelo israelí, ha tenido que reinventar algunos movimientos en busca del cambio.

«Hay cosas que requerían un cambio. La competición nos había pillado y hemos hecho pequeños cambios porque las cosas que hicimos bien en los primeros partidos no nos las dejaron hacer después», advirtió el preparador de Tárrega. «Los jugadores también dudan porque yo, como entrenador, no he acertado en determinadas cosas. Tengo la obligación de proponer otras para empezar a mejorar», añadió.

El peligro de los israelitas

Enfrente habrá un equipo con capacidad en el uno contra uno y recursos para encontrar situaciones cómodas de lanzamiento. Además, el Hapoel Gilboa Galil cuenta con una enérgica afición, que convierte en una olla a presión el Gan Ner Sports Hall. Lo puede atestiguar un histórico del baloncesto como el Maccabi de Tel-Aviv, que el domingo fue superado allí por 87-83 en la reedición de lo que fue la final de la liga.

Antes, la pasada semana, el Hapoel Gilboa Galil había cedido de forma abultada en el debut en FIBA Europe Cup. Los israelitas perdieron por 93-70 en su visita a la cancha de la Reggiana italiana, por lo que el duelo de esta tarde también se presume crucial para ellos.

La principal amenaza del Hapoel Gilboa Galil está en el talento que reúnen sus jugadores estadounidenses. Con Michael Brisker como referencia exterior y Sacha Killeya-Jones en el interior, el ex NBA London Perrantes se encarga de dirigir un equipo en el que también cuenta con jóvenes jugadores nacionales que completan la rotación con minutos importantes como son Yotam Hanochi u Or Cornelius.

En defensa, el Hapoel Gilboa Galil sufre para dominar la zona, por lo que se antoja fundamental que el Casademont recupere el juego con sus pívots, fundamentalmente con Hlinason que ha visto reducida su aportación anotadora en las últimas semanas.

El choque arrancará a las 18.00 y se podrá seguir en el canal de Youtube de la FIBA Europe Cup y en la plataforma Aragón Deporte.

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