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El Casademont abduce al Bilbao Basket (76-100)

El conjunto aragonés, dominador de los dos aros, consigue la primera victoria a domicilio de la temporada en la ACB.

Mobley intenta escapar de la vigilancia de Rousselle.
Mobley intenta escapar de la vigilancia de Rousselle.
Efe

Cuanto más nos aproximemos, más sencillo será meter la bolita de papel en la papelera. Hay quien también acierta desde lejos, pero tarde o temprano sembrará el suelo de pelotas de papel. Con el juego del baloncesto ocurre lo mismo. Aunque hay equipos que se han especializado en el tiro de tres, pese a que la línea se haya trasladado desde los 6.25 a los 6.75 metros, los partidos habitualmente se deciden bajo el aro. Ayer, el Casademont ganó en Bilbao esencialmente porque gobernó el aro, porque capturó 40 rebotes (11 en el aro rival) mientras que el Bilbao solo fue capaz de atrapar 23. Añoranza de Balvin al margen, estas 17 posesiones más que disfrutó el conjunto aragonés le concedieron una ventaja que supo administrar socializando el balón. Así alcanzó su primera victoria a domicilio en el actual curso, un triunfo convincente en fondo y forma que confirma que el notable arranque no es aleatorio, sino la plasmación de un colectivo que juega cada vez mejor al baloncesto.

Ponsarnau apostó de salida en Bilbao por San Miguel, Mobley, Okoye, Vanwijn y Hlinason. Después de habitar en la inopia ante el Manresa, el técnico reiteró su confianza en Hlinason, que ayer sí respondió a lo que de él se espera. El pulso sereno de San Miguel en la dirección ayudó mucho al islandés, que demostró su jerarquía desde el salto inicial que le ganó a Delgado. Había salido fuerte el Bilbao Basket, anotando desde la periferia con el escandinavo Hakanson, muy cómodo como escolta. Vanwijn y su silenciosa eficacia y Hlinason comenzaron a elevar la anotación aragonesa, que se fugó por primera vez en el marcador con los triples de Mobley, que hizo bingo en sus tres primeros lanzamientos. Hakanson replicó, logrando cerrar el primer cuarto del careo en ventaja (20-16).

El segundo cuarto nació con una canasta de Mc Lean, otra vez inspirado en la anotación. Fluía el juego aragonés, ahora pilotado por Javi García. Radoncic y Mobley se unieron a la fiesta de un Casademont que tomó la primera ventaja con Mc Lean (25-26). Ya no soltaría el mando en el marcador el cuadro que gestiona Ponsarnau, que obligó a solicitar el primer tiempo muerto a Álex Mumbrú con 25-32 en el marcador, tras un parcial de arranque del segundo cuarto de 5-16. Además, de mover con criterio, estaba defendiendo el Casademont. Sin soluciones ofensivas, el Bilbao comenzaba a desvanecerse ante un rival que se agigantaba en los dos aros: 11-27 como síntesis del segundo acto, 31-43 global. Solo Hakanson decía presente por los vascos, con 12 puntos al intermedio. Entre las dos estrellas locales, Goudelock y Delgado, -3 de valoración. El triunfo ya había tomado rumbo a Zaragoza.

En el tercer cuarto, el Casademont propuso un intercambio de golpes. Mejor dicho, de canastas. Muchos puntos (48), con un parcial 22-26 que sació el protagonismo individual de un Goudelock crepuscular y del honrado Rousselle. Los de Ponsarnau jugaban en función del reloj y del marcador. De lujo. A 10 minutos del cierre, la victoria parecía segura (53-69). Parecía y lo fue, con un cuarto cuarto tan redundante como el anterior enunciado. Sin arriesgar en ningún momento, buscando posiciones cómodas cerca del aro, Mc Lean, Waczynski y Hlinason estiraban más y más la ventaja. Irrumpió Radoncic con un triple para alcanzar los 21 puntos de diferencial (67-88). Mumbrú, desesperado, paró el partido. El técnico daba instrucciones en inglés mezclado con algún exabrupto en un castellano más claro que la sopa de un asilo. Sus palabras eran mucho más duras que el juego de su equipo. La defensa vasca pasó de invertebrada a inexistente, un caramelo para Hlinason, Vanwijn y el chaval Javi García. Clarísimo el 76-100 final. Mucho más clara la valoración: 73-121. Y 121 es mucho valorar, mucho generar, mucho producir. La ilusión que despertó en su estreno no era gratuita. Ayer, el Casademont lo confirmó todo en un enmudecido Miribilla. Ganó con autoridad en Bilbao, pero sobre todo se declaró creyente. Este equipo, nuestro equipo, va muy en serio.

- Ficha técnica

76 - Surne Bilbao Basket (20+11+22+23): Rousselle (18), Hakanson (12), Bigote (3), Miniotas y Delgado (6) -cinco inicial-; Luz (3), Goudelock (12), Reyes (8), Masiulis (2), Withey (6), Rigo (6) y Galán.

100 - Casademont Zaragoza (16+27+26+31): San Miguel (3), Mobley (18), Okoye (5), Vanwijn (15) y Hlinason (11) -cinco inicial-; Javi García (14), Sipahi (4), Waczynski (13), McLean (10), Radoncic (7), Vilá (-) y Font (-).

Parciales: 20-16, 31-43 (descanso); 53-69 y 76-100 (final).

Árbitros: Árbitros: Jordi Aliaga, Juan de Dios Oyón y Vicente Martínez. Sin eliminados.

Incidencias: partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga Endesa disputado en el Bilbao Arena de Miribilla sin que ante menos de 4.000 espectadores, que era el número de aficionados que podían acudir a presenciar el choque debido a las restricciones sanitarias.

 

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