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Casademont Zaragoza: una temporada de altibajos

El Casademont cierra el curso con un suspenso en la Liga Endesa, donde ha finalizado decimotercero. Sí fue un equipo competitivo en la Champions, lo que le reportó la medalla de bronce.

Rodrigo San Miguel, en el partido del domingo ante el UCAM Murcia.
Rodrigo San Miguel, en el partido del domingo ante el UCAM Murcia.
ACB PHOTO

Suspenso en la Liga Endesa y notable en la Champions League. El principal hándicap del Casademont ha atendido a sí mismo, a su propia actitud, a sus continuos altibajos. Ha sido un equipo voluble, volátil, inconstante, imprevisible, intermitente, bipolar. Un bloque de caras opuestas, de personalidad cambiante, que a lo largo de la temporada ha alternado momentos de brillantez colectiva con importantes lagunas en su juego. En el primer escenario se sitúa su participación en el torneo continental, donde los zaragozanos supieron manejarse con seguridad y convicción en la mayoría de sus compromisos (11 victorias en 15 partidos), hasta finalizar el campeonato en la tercera posición. Sin embargo, el Casademont ha tenido otro aspecto, muy enfermizo, que además ha exhibido con demasiada frecuencia en el torneo doméstico.

En este sentido, el cuadro aragonés clausuró el curso el pasado domingo, en la pista del UCAM Murcia, y lo hizo con otra actuación deficiente, por momentos sonrojante, acorde con la línea gris exhibida durante gran parte de la temporada en el campeonato español. De hecho, finalizó alineado en la decimotercera posición de la tabla, con un balance de 14 triunfos en los 36 encuentros disputados. No sólo quedó fuera de los puestos de ‘play off’, sino que tampoco participará el próximo ejercicio en la competición europea –objetivo prioritario de la entidad–, salvo que medie una de las cuatro invitaciones que reparte la Basketball Champions League.

El Casademont ya comenzó el curso con dudas, con su silueta desfigurada, y protagonizó el peor inicio de su historia en la Liga ACB: dos únicas victorias en sus ocho primeros compromisos, lo que conllevó la destitución de su entrenador, Diego Ocampo, el pasado 10 de noviembre. Se contrató entonces a Sergio Hernández, subcampeón mundial con la selección de Argentina, pero al cuadro zaragozano le costó sobremanera reaccionar. Víctima, sobre todo, de su indolencia defensiva, la escuadra aragonesa alcanzó el ecuador de la temporada con sólo cinco triunfos en su haber. Una primera vuelta deficiente, bajo mínimos, para una plantilla que conservaba hasta 11 jugadores del exitoso curso anterior.

Al mal inicio liguero contribuyó un exigente calendario, cargado de partidos y ante oponentes de entidad. Desde que comenzó el curso en Tenerife, el 21 de septiembre, el Casademont sumó diez partidos oficiales en apenas cuatro semanas, al haberse incrustado en los primeros días de octubre la Final a Ocho de la Champions 2019-20, celebrada en Atenas y en la que finalizó cuarto.

Entonces no tuvo tregua el conjunto zaragozano, castigado también por el infortunio de las lesiones. Al margen de comenzar la competición sin Javier Justiz, después se lesionó de gravedad Vit Krejci, quien sufrió el 25 de septiembre, en la segunda jornada de la Liga Endesa, la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla izquierda y se perdió toda la temporada. Una baja especialmente sensible, al tratarse de un jugador de formación local destinado a jugar más de 10 minutos por duelo. Además, Sulaimon permaneció ocho semanas apartado de las pistas, por una lesión en el adductor que se produjo el 2 de octubre; mientras que San Miguel, operado en diciembre del ligamento de la mano izquierda, no volvió a competir hasta marzo.

Después de numerosas intermitencias en su juego, el Casademont pareció reaccionar con la entrada del nuevo año, cuando conquistó el triunfo en 9 de sus 10 primeros compromisos de 2021; pero luego se desplomó, de nuevo por su perezosa actitud, hasta encadenar seis derrotas consecutivas en el torneo doméstico. Fue a partir del 17 de abril, coincidiendo con la contratación de Luis Casimiro, cuando el Casademont completó sus mejores actuaciones del curso, que conllevaron los triunfos ante el Gipuzkoa (99-71), el Burgos (95-98), el Unicaja (78-101) y el Andorra (99-89), además de la medalla de bronce en la Champions League. Sin embargo, en los dos últimos encuentros –Tenerife (60-91) y Murcia (91-61)–, la plantilla volvió a ofrecer su perfil más vulnerable, con una desidia impropia de un equipo profesional.   

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