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El Casademont Zaragoza destroza al Bilbao Basket (105-76)

El equipo aragonés confirma su crecimiento y suma su segunda victoria consecutiva de la temporada. Los zaragozanos superan a un rival directo en la lucha por la salvación. 

Fue una contienda desigual (105-76). El Casademont, muy seguro de sus fuerzas, destrozó al Bilbao Basket con una facilidad imprevista. Arrolló en el inicio, con un primer acto sobresaliente -firmó un 30-12 de parcial-, y pudo disfrutar por fin de un duelo plácido y sosegado, sin sobresaltos, ante un rival que se desencajó ante las primeras adversidades. El conjunto aragonés derrochó compromiso, carácter, brío y pundonor, y se aplicó con una intensidad máxima durante la mayor parte del choque. Atrás edificó, por fin, un muro sólido y resistente, prácticamente inabordable, sin apenas fisuras, y redujo la aportación ofensiva de los vascos hasta los 30 puntos en la primera mitad. Y, al mismo tiempo, en ataque exhibió orden, disciplina, criterio y velocidad, lo que le proporcionó numerosos lanzamientos liberados desde todas las posiciones de la pista. 

El resultado fue un triunfo categórico, irrebatible, tras haber protagonizado la actuación más completa de la presente campaña. El Casademont, además, no sólo conquistó la victoria, sino que también dejó sentenciado el ‘basketaverage’ particular, asestando una puñalada perniciosa a un rival directo en la lucha por la salvación.

El Bilbao Basket sigue inmerso en un periodo de incertidumbre y desconfianza, tras haber sumado dos únicas victorias en el curso actual. Las lesiones han mermado drásticamente el potencial de su plantilla, ahora con un importante déficit físico en el juego interior. Este domingo compareció a la cita sin Serron ni Balvin, lesionados de larga duración, lo que redujo aún más las rotaciones del equipo. 

Especialmente sensible resulta la ausencia del checo, al tratarse de uno de los jugadores más determinantes de la competición. En Zaragoza, el Bilbao alineó al gigante Felipe Dos Anjos, pívot de 22 años y 2,18 metros de estatura, pero por momentos pagó su bisoñez. Se trata de un jugador interesante, con muchos recursos, aunque todavía en proceso de formación. El pívot, de hecho, recibió un tapón en su primera acción ofensiva, y cometió dos faltas personales en los tres primeros minutos del duelo. Acabó eliminado. Bajo los aros, Hlinason y Thompson apenas encontraron oposición.

El Casademont fue mejor desde el inicio. Comenzó el partido con un certero triple de Benzing desde el esquina, pero en los siguientes ataques buscó con insistencia a Hlinason en el juego interior. Y el islandés se impuso en la pintura con una autoridad manifiesta, anotando con facilidad y cargando de personales a sus adversarios. Y cuando el Bilbao se cerró atrás para intentar contener a Hlinason, el cuadro aragonés encontró situaciones de tiro muy favorables en su línea exterior. Concesiones que aprovechó Bray, con dos triples consecutivos, para ampliar la ventaja del equipo local, a los cinco minutos de juego (14-3). El técnico de los visitantes, Álex Mumbrú, tuvo que detener el encuentro mucho antes de lo previsto.

Sin embargo, el tiempo muerto no modificó el guion. El Bilbao Basket mantuvo un juego lento, plano y previsible, lo que facilitó el desempeño defensivo del Casademont; y en el otro lado de la pista, los aragoneses pudieron correr y generaron canastas fáciles para ampliar aún más su ventaja. Dos canastas de Benzing y otras dos de Dylan Ennis, todas ellas a la contra, retrataron los desequilibrios del conjunto bilbaíno (21-5). Al cierre del primer acto, tras los aciertos de Barreiro y Benzing desde el perímetro, el Casademont ya caminaba con paso firme hacia la victoria (30-12).

El segundo cuarto no cambió actitudes. El Casademont se mantuvo firme atrás, sin apenas fisuras, para neutralizar la mayoría de las acometidas de los vascos. Y en ataque movió el balón con clarividencia, criterio y rapidez, generando ventajas desde todas las posiciones. Fue Benzing, muy incisivo, quien mejor interpretó la contienda para castigar repetidamente los desajustes del rival. El alemán alcanzó el cuarto de hora con 14 puntos en su haber, y un 66% de efectividad desde más allá del arco. Por entonces, el duelo parecía ya finiquitado, y no solamente por la contundencia del marcador (45-20); también por las señales emitidas por los contendientes, muy preocupantes en el caso del Bilbao.

Mumbrú, muy enfadado con su equipo, solicitó un nuevo tiempo muerto para intentar modificar la tendencia. En vano, toda vez que el Casademont siguió sin encontrar resistencia alguna de sus adversarios. Sólido atrás, sin desatenciones, el equipo local redujo la productividad de los visitantes a la mínima expresión (sólo 30 tantos en la primera mitad); y, al mismo tiempo, continuó hallando grietas gigantescas en el sistema de contención de los vascos, muy vulnerables en cada una de sus intervenciones. Al descanso, los aragoneses habían facturado 56 puntos, y tenían el duelo totalmente inclinado a su favor (56-30).

En los primeros compases de la reanudación, el Casademont fue un bloque frágil, muy permisivo. Saltó a la pista altivo y confiado, sin concentración, sin apenas intensidad. Abandonó rutinas y automatismos, y presentó grandes lagunas en su estructura de contención. En este escenario, el Bilbao recortó distancias con suma facilidad, con un parcial de 1-7 en sólo dos minutos de juego (57-37). Sin embargo, el cuadro aragonés enseguida recuperó el pulso, ahora con los puntos de Dylan Ennis y Thomas Bray, y el intento de reacción de los vascos se quedó en una amago de la nada. A la media hora de partido, los locales seguían gobernando el marcador con una sólida renta (80-45), frente a un adversario abatido y desencantado, sin capacidad de reacción, resignado al curso de los acontecimientos.

Con este paisaje, el Casademont disfrutó de un último cuarto confortable, sin presiones, sin exigencias, sin tensión. Hacía ya mucho tiempo que el Bilbao Basket, permanentemente superado, había enarbolado la bandera blanca de perdedor. Y el entrenador del cuadro aragonés, Sergio Hernández, concedió minutos a los jugadores menos habituales; entre ellos los canteranos Jaime Fernández y Gustav Knudsen. También debutó Aleix Font, la última contratación de los aragoneses, que se estrenó con un acierto desde el triple. Benzing, con 21 puntos, fue el máximo anotador del equipo zaragozano. Por detrás del germano se situaron Thompson (18), Bray (16) y Dylan Ennis (16). 

Ficha técnica

105 - Casademont Zaragoza (30+26+24+25): Bray (16), Ennis (16), Barreiro (3), Benzing (21), Hlinason (8) -cinco inicial- Sulaimon (7), Brussino (7), Jaime Fernández (2), Font (3), Knudsen (2), Thompson (18) y Javi García (2).

76 - Bilbao Basket (12+18+15+31): Rousselle (11), Brown (21), Zyskowski (8), Kulboka (-), Dos Anjos (-) -cinco inicial- Reyes (10), Kljajic (5), Miniotas (12), Hakason (5) y Huskic (4).

Árbitros: Perea, Caballero y Martínez Silla. Excluyeron por personales a Dos Anjos (m.34).

Incidencias: partido correspondiente a la decimocuarta jornada de Liga disputado en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza a puerta vacía. Debutó con el Casademont Zaragoza Aleix Font.

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