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El Casademont se hace el harakiri

El equipo aragonés cae vapuleado por un Unicaja que lo aniquiló sin esfuerzo (63-92). El técnico Diego Ocampo se pierde. Los jugadores bajan los brazos

El titular también podría rezar algo así como que Diego Ocampo se hace el harakiri. O, puestos a pensar mal, que los jugadores le hacen el harakiri a Diego Ocampo. Porque el parcial de 3-20 entre el minuto 21 y el 28, o el parcial de 26-55 que dejó la segunda mitad desvelan una flagrante negligencia en el cumplimiento de las obligaciones por parte de los jugadores, algo que necesariamente no está vinculado a la manifiesta ausencia de un plan por parte del entrenador. El caso es que entre el entrenador y los jugadores han metido al Casademont en un buen lío, cada vez más hundido, con solo dos triunfos. Y bajan dos... Uno, probablemente será la peor plantilla de la ACB, la del Gipuzkoa, que, por cierto, la única vez que cantó victoria fue ante el Casademont. Para escapar de la otra plaza, ya puede comenzar a espabilar el equipo aragonés, al que solo le queda el consuelo de que difícilmente repetirá la actuación que perpetró ayer. Sencillamente, es imposible jugar peor.

Puestos a buscar soluciones, la consideración de que estos mismos jugadores desarrollaron el curso pasado la mejor liga regular de la historia del club (terceros antes del parón pandémico), apunta a un entrenador que en apenas unos meses ha borrado todo el legado de Fisac. Será lo que ustedes quieran que sea, pero Fisac le supo sacar lo mejor a estos jugadores. Todo lo contrario que lo visto ayer, cuando el Casademont se derrotó ante un Unicaja que ganó por incomparecencia aragonesa. No es mal equipo el Unicaja, pero en modo alguno alcanza la chulería del Unicaja de Imbroda o el talento inmenso de los Unicajas de Maljkovic o Scariolo. Ayer, su cinco inicial lo integraron tres malagueños (Díaz, Alonso y Guerrero), Bouteille y Deon Thompson. Lo dicho, ni Berni ni Cabezas en sus mejores tiempos, acompañados por monstruos como Brown, Hermann o Daniel Santiago. Un equipo muy apañado sin más, pero para nada de nivel Euroliga. Además, los andaluces teóricamente llegaban agotados, pues habían jugado hace menos de 48 horas en Ulm, Alemania, en la Eurocup, competición en la que están centrados para regresar a la Euroliga. Su partido de verdad de esta semana fue el miércoles, no ayer... Cuesta creerlo, pero el ridículo lo escenificó el Casademont ante un adversario que venía en estas condiciones físicas.

Con esta premisa esencial del factor fatiga, la táctica parecía clara: asfixiar a un enemigo que llegaba con la lengua fuera. Y eso se intuía en un arranque energético del Casademont, sintetizado en un parcial 6-0 de salida, alimentado por dos canastas de Brussino y otra cesta de Ennis. Pero, el base Alberto Díaz, pese a que había jugado 70 de los 80 minutos en los dos últimos partidos, tomó el timón, portando la brújula de un Unicaja que andando, sin necesidad de correr, supo voltear el marcador antes de la primera meta volante (13-19, minuto 10). A esas alturas del trayecto, Benzing ya se había borrado, cometiendo dos faltas delatoras. Rodrigo botaba y botaba la pelota. Ya saben, mucho bote, poco pase. Y ninguna ventaja. Ruina caracolera. Alguna acción aislada de Barreiro, cuando Ennis tenía a bien pasarle la pelota, esto es, casi nunca, y nada más en un Casademont incapaz de atacar con criterio en estático. En el segundo cuarto, el Casademont se agarró a Jason Thompson, sin duda la mejor noticia, quizá la única, en el censo aragonés. Hasta cinco canastas de pívot puro. Los andaluces replicaron con el talento perimetral de Abromaitis y Bouteille. Entre Benzing, Seeley y Ennis, cinco puntos en el meridiano. De broma. Lo mejor al descanso, desde luego, era el marcador: 37-37. A poco que mejorara, la victoria se quedaría en casa.

Pero no. El Casademont se desvaneció en la segunda mitad. Los datos del parcial entre el minuto 21 y 28 (3-20), del marcador de la segunda mitad (26-55), o de créditos de valoración (55/113) no necesitan de más glosas, lo proclaman todo. Mañana hay partido en Andorra, aunque podría suspenderse si los PCR confirman más positivos en el club del Principado, además del ya anunciado de su entrenador, Ibón Navarro. El miércoles tampoco se jugará ante el Nizhny Novgorov, también confinado por la covid. Ya se ha fichado un base (Rupnik) y el equipo no cambia. El siguiente cambio apunta al entrenador.

 Ficha técnica:

63 - Casademont Zaragoza (13+24+8+18): San Miguel (-), Ennis (7), Brussino (8), Barreiro (7), Thompson (14) -cinco inicial- Seeley (3), Javi García (-), Rupnik (8), Benzing (3), Konaté (5) y Hlinason (8).

92 - Unicaja (19+18+21+34): Alberto Díaz (2), Francis Alonso (16), Bouteille (10), Deon Thompson (11), Guerrero (6) -cinco inicial- Waczynski (19), Carlos Suárez (-), Brizuela (7), Jaime Fernández (1), Abromaitis (12), Gerun (8) y Nzosa (-).

Árbitros: Peruga, Padrós y Merino. Excluyeron a Benzing (m.35)

Incidencias: partido correspondiente a la octava jornada de Liga disputado en el pabellón Príncipe Felipe de Zaragoza a puerta cerrada.

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